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Isla de Pinos
22-03-2007, Pedro Corzo

Reclusorio Nacional para Varones de Isla de Pinos; 40 años después


El Presidio Político cubano es un contar digno de Homero, porque el enemigo fue siempre cruel y despiadado, nos ha sitiado por años, uso todos sus caballos y dioses sin embargo los prisioneros políticos, sin referencias al calendario, han sido valientes como Héctor, divinos en su gesta como Aquiles y persistentes y seguros de la Victoria como Penélope.

El presidio fue un compendio del heroísmo, dedicación y sacrificio de los hombres y mujeres que fueron y están en prisión por defender sus convicciones con los métodos y formulas que sus ideales les dictaron. Un andar de décadas, un proceso que se inicio en 1959 y que terminará cuando la libertad y la democracia señoreé en la Patria de Martí y Maceo.

El presidio es voraz, se nutre con la sangre, huesos y músculos de todo cubanos que se niegas a ser esclavizados. Tal vez el que forjó el primer eslabón este muerto o simplemente ignora que aún vive, pero su ejemplo, su hacer se ha ido repitiendo durante todas estas décadas en hombres y mujeres que no habían nacido cuando el primer prisionero político desconocido paso su primera noche en solitario, conciente que había perdido la libertad y que la vida podía ser despedazada en una hora cualquiera, en un muro que ya había recibido otros alientos.

El ejemplo de aquel pionero se ha repetido cientos de miles de veces. Nunca se sabrá cuanto hombres y mujeres han estado en la cárcel política desde unas pocas horas hasta 30 años. Tampoco se sabrá cuanto han llorado nuestras madres y padres, cuanto han sufrido nuestros hijos, cuanto han penado nuestros cónyuges ni padecido nuestros familiares y amigos, porque sin dudas la pena mas aguda que padece un preso en la zozobra que sufre su familia.

Describir la prisión es poco menos que imposible porque es árida, la sequedad de la cárcel te roba el aliento en las noches, el deseo de estar y tener una familia te agobia, el cursar de los días puede hacerte perder el sentido de la realidad y el vibrar de la carne te lleva a soñar para terminar en horribles pesadillas. No hay prisión en paz. Si estas en solitario te desesperas y cuando compartes una celda anhelas quedarte solo contigo y tus angustias.

El presidio político cubano se remonta a la centuria 19. José Martí, describió la crueldad del presidio colonial.

En la primera mitad del siglo 20 regimenes como los de los generales Gerardo Machado y Morales y Fulgencio Batista y Zaldívar encerraron a hombres y mujeres que estaban conscientes que hacer uso de sus derechos era una prerrogativa que ningún gobernante podía conculcar, pero en el año 1959 los claros oscuros del cursar cubano fueron diluido por un totalitarismo mesiánico que impuso a sangre y fuego un régimen violento que generó una oposición que décadas después continua demandado el restablecimiento de la dignidad ciudadana como fundamento para una republica con todos y para el bien de todos.

El presidio político contra el totalitarismo es una dolorosa cadena forjada por eslabones humanos que empezaron a fundirse en el año 1959 y que continuara extendiéndose mientras que el dogmatismo totalitario se encuentre en capacidad de imponer su voluntad.

Una de las características fundamentales del Presidio ha sido la diversidad de los orígenes políticos de quienes lo han padecido. Individuos comprometidos con diferentes ideologías, enemigos políticos que no dudaron enfrentarse con las armas en las manos en una trascendente toma de conciencia cambiaron conducta y pensamiento. El encuentro entre reja de victimas y victimarios no es un proceso sencillo. Los odios y afanes de venganza no se extinguen fácilmente, pero aunque con dificultades, por lo regular ha vencido la tolerancia, la vocación de entendimiento y el amor a Cuba. En ocasiones la rivalidad se transformó en alianza y en la cárcel en amistad. Esa es una prueba de fuego que todavía continua repitiéndose.

La Prisión Política no fue, ni es, una gestión pasiva, una espera de un sueño que se anhela concretar sino una dinámica trinchera de ideas y hechos que formó y forma parte sustancial del proceso democratizador de la nación cubana.

La Prisión Política tiene una jerarquía propia en este cruento proceso, y la tendrá en el futuro como referente moral y de compromiso social, porque es una proeza de casi cinco décadas. Con decenas de combatientes que pasaron más de 20 años enrejados y con un siempre presente Mario Chanes de Armas que estuvo en la manigua carcelaria por 30 años. Hombres y mujeres que rescataron el decoro de quienes nunca lo tuvieron: Alfredo Izaguirre y mártires de la magnitud de Ernesto Díaz Madruga, Diosdado Aquit Manrique y muchos mas que harían esta lista interminable.

Cuando Roberto Martín Pérez, 28 años preso, fue encarcelado en 1959 no imagino que Eusebio Peñalver condenado en 1960 y 28 años tras las rejas, compartiría sus experiencias, pero ninguno de los dos sospechó que Vladimiro Roca, 1994 y 4 años en una cárcel, estaría en algunas de las prisiones que ellos habían compartido.

Cuando Pedro Luís Boitel, caído en una huelga de hambre de 53 días, 1972, asumió el hambre como arma contra sus enemigos no pudo vislumbrar que 20 años mas tarde en la década del 90 y también en el siglo 21, un joven que nació cuando cumplía tres años encarcelado, 1964, Jorge Luís García Pérez “Antunez” reeditaba su estrategia y acosaba a sus carceleros con los mismos métodos.

En 1962 el doctor Alberto Fibla fue encarcelado por 28 largos años, cuando todavía el doctor Oscar Elías Biscet, no había nacido. Biscet fue encarcelado por primera vez en 1999 y se encuentra cumpliendo una sanción de 25 años

A mediados de la década del 60 los poetas Ángel Cuadra. Jorge Vals y Ernesto Díaz Rodríguez fueron encarcelados, cumpliendo cada uno de ellos mas de quince años en prisión En el 2003, otros poetas, Raúl Rivero y Manuel Vázquez Portal también se encontraba en una celda. Todos continuarían creando en libertad a pesar de la sombra que les regalaban las rejas.

Escribir de las madres, esposas, hijas y novias que han padecido prisión demanda una sensibilidad muy especial. La dignidad y el coraje de nuestras mujeres en la lucha contra el totalitarismo demuestran que el patriotismo de Mariana Grajales, madre de los Maceo y de Evangelina Cosio de Cisneros que a los 17 años de edad había sido condenada a 20 años de reclusión y que se fugó de la Casa de Recogidas de La Habana en 1897 antes de ser deportada a la isla africana de Ceuta encontró firmes representantes en mujeres como Ana Lazara Rodríguez, 19 años en prisión, Dora Delgado Soulari y Miriam Ortega, 18 años presas, Aracely Rodríguez San Román, Cary Roque y Ofelia Duque 15 años tras las rejas.

Cuando América Quesada, 14 años de reclusión, fue encarcelada, no imaginó que 30 años mas tarde Marta Beatriz Roque Cabello seria condenada por defender similares conceptos ciudadanos y cuando Julia González Roquete murió por falta de atención medica en la prisión de mujeres de Guanajay en 1961, no era posible sospechar que una mujer nombrada Maritza Lugo Fernández que había nacido en 1963 iría a la cárcel 34 años mas tarde por enfrentar el mismo régimen.

El Presidio Político Cubano es tan singular en toda la historia de nuestro continente que no pocas cárceles extranjeras han encerrado a cubanos que desconocieron las fronteras cuando creyeron inevitable llevar el conflicto nacional a tierras ajenas. De la extraterritorialidad de la lucha contra el totalitarismo dieron fe en prisiones estadounidenses y de varios países del continente, hombres como el doctor Orlando Bosch y Guillermo Novo Sampol, la misma condición la afirmo en una prisión mejicana Gaspar Jiménez, en Venezuela Luís Posada Carriles y en Panamá, Pedro Remon.

En Presidio la muerte siempre está al acecho. Es una eterna, fiel y asexual compañía que se hace presente en el trabajo forzado, en la celda solitaria, en el pabellón o la galera. La muerte, la invalidez, la enfermedad atacan sin piedad ni aviso. El suicidio ha sido, en ocasiones, el razonamiento lógico en un mundo alucinante. La demencia apaga inteligencia y sesga espíritu como fiera guadaña. La batalla es dura, cruenta pero nunca han faltado soldados para continuarla.

Nuestras vivencias, aunque con décadas de ignorancia han irrumpido a la conciencia mundial y los atropellos y vejámenes que sufren los que aún guardan prisión son rápidamente expuestas al conocimiento público. Las cárceles son para el mundo un foco más de la resistencia cubana y no un mero almacén de hombres y mujeres derrotados. Por todo esto el Presidio Político sigue siendo ejemplo, vanguardia del proceso democratizador cubano, y la cárcel, el crisol donde se funden los nuevos ciudadanos.

Toda cárcel es horrible, pero entre todas las prisiones cubanas hubo una en particular que para la mayoría de los presos tiene mucho de emblemática, el “Reclusorio Nacional de Isla de Pinos”. El haber estado en aquel penal tiene un significado especial para la mayoría de nosotros, porque en cada circular del “Embere Mayor”, como le decían los comunes, teníamos la libertad que ni nuestros propios custodios disfrutaban


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