cubamatinal.com| |
Cuba y su Realidad Social 26-04-2017

Portada
Noticias
Deportes
Breves
Video Blog
Cuba-Org.
Politicas
Reportajes
Actividades
Colaboraciones
Buscador
Cartas
Suscribase
   Enviar por Email
Los “sin hogar”
17-02-2007, Jaime Leygonier Fernandez

Los “sin hogar” en Cuba; triste realidad de una sociedad enferma

Bajo la llovizna invernal, los bancos de granito del parque de Santos Suárez, en La Habana, sirven de lecho a Rosa Bárbara Soberón Urrutia, paciente psiquiátrica, y a sus hijas pequeñas: Lázara Dayamí Font Morejón, de 7 años de edad, también con problemas psiquiátricos; y a Edith Dalia Font Soberón, de 5 años de edad, con padecimientos cardíacos.

A consecuencia de esas condiciones, la pequeña Edith contrajo una bronconeumonía y tuvo que ser hospitalizada el 8 de febrero en el Hospital Materno Infantil, antiguo Hijas de Galicia, piso 2, cama l2, según informó un sin hogar.

Rosa Bárbara Soberón afirma que vive en la calle desde hace 7 años. Al morir su madre, Rosa Bárbara ingresó 2 meses en una sala psiquiátrica, cuando salió, la familia le impidió volver a entrar en su domicilio, en Macedonia 262, entre Bella Vista y Resguardo, en el barrio habanero de El Cerro.

Siete años durmiendo en funerarias, hospitales, parques, depósitos de basura, hasta que la expulsan autoridades o peligros de ataque de otros sin hogar.

Varios años durmió con su hija Lázara Dayamí en el basurero de Vía Blanca y Durege, su centro de trabajo.

Pone de testigo a las niñas: ¿Dónde tú dormías Lázarita? y Lazarita contesta sonriendo: “En el camión de basura”. La menor se crió en casa de una abuela: ¨¿Dónde tú dormías Edith? “Dormía con mi abuelita, pero mi abuelita se fue al cielo hace 7 días, porque no comía”. ¿Y ahora? “Ahora duermo en el banco del parque.”

A Rosa Soberón su condición psiquiátrica no le impide trabajar, es empleada de Servicios Comunales, como basurera, limpia el parque de Santos Suárez donde duerme con sus hijitas.

Su salario es de $375, el salario de muchos médicos es $390, pero en Cuba ni los médicos ni los barrenderos pueden vivir de sus salarios. Menos en la calle con dos niñas.

Ningún salario permite alquilar una habitación y el arriendo de habitaciones es ilegal en Cuba. Compartir el parque con alcohólicos sin hogar es lo único al alcance de Rosa Bárbara.

Esta madre afirma que acude insistentemente a todas las autoridades y ninguna le soluciona el problema.
Cartas y gestiones con Vilma Espín, esposa de Raúl Castro, el Consejo de Estado, el Poder Popular, direcciones del Instituto de la vivienda, Seguridad Social, Dirección de Albergues, reciben evasivas o silencio por respuesta.

Recientemente la detuvieron los policías por pernoctar en un edificio ruinoso del Hospital Diez de Octubre –antigua Clínica Dependiente–, primero amenazaron a la madre en la Unidad Policial, luego los policías alimentaron a las niñas, pero no hubo solución.

Rosa Soberón afirma que el Capitán Lázaro, jefe policial del Consejo del barrio, la amenazó con meterla presa por “delito de peligrosidad social” y que una funcionaria municipal le dijo: “No me interesa tu problema mientras mantengas el parque limpio”.

Quien esto escribe telefoneó el 6 de febrero al Departamento de Atención a la Población del Consejo de Estado. La funcionaria que me atendió manifestó:

– No atendemos esa clase de asuntos, es cosa del Poder Popular y de Vivienda.
– Pero la madre dice que ya fue a esas instancias varias veces y que no la ayudan. Existe propaganda política con que en Cuba ningún niño duerme en la calle.
– No tenemos nada que ver con esos casos mi amor, eso es del Poder Popular y de Vivienda, mi cariño–, dijo la funcionaria.

En el Poder Popular Provincial de Ciudad de La Habana di los datos a la funcionaria el día 6 de febrero y me dijo que “la interesada debe averiguar su número de expediente y venir por acá mañana o cualquier día en horario laboral”. ¿Tiene mañana quien duerme en un parque? ¿Sabe hacer gestiones? El día 8 ingresaron a Edith por la bronconeumonía. Rosa no sólo no recuerda su número de expediente sino que teme ir a la gestión porque si falta al trabajo cree que la expulsarán. El día 7 me dijo asustada que había telefoneado alguien a su trabajo preguntando por ella y verificando si en el parque dormía con sus dos niñas. ¿Recibirá ayuda o castigo?

El 8 telefoneé a la Asamblea Nacional del Poder Popular, me atendió una funcionaria agobiada de trabajo, llamada Nálvara, al preguntarme los datos de las desamparadas insistió en si era la madre quien se había acercado a mí o yo a ella -- Información innecesaria para ayudarla pero útil para establecer culpabilidad política por haber hablado con el periodista de los derechos humanos ¨.

Rosa sueña con un cuartucho en un albergue; esos almacenes estatales de desdichados sin techo que los consideran un infierno por sus condiciones infrahumanas. Rosa no sueña con más.

La niña mayor está interna en la Escuela para trastornos de conducta Carlos Manuel de Céspedes en El Chico, afueras de La Habana, la menor cursa preescolar en la primaria ¨Fructuoso Rodríguez ¨, en el Cerro, no le otorgan el internado por su escasa edad.

Fines de semana y vacaciones significan el cese de los magros almuerzos escolares y dormir a la intemperie y en peligro en el banco de parque o en la basura. Si al menos la abuelita no hubiera ido al cielo por no comer y algún funcionario hubiera escuchado o visto, Edith no estaría ingresada.

Rosa dice que el padre de la niña mayor está muerto, el de la menor, preso y con SIDA. Ahora la acompaña y protege otro sin hogar, Julio Jesús Chile Barcinde, desempleado que el día de cobro de Rosa le exige dinero para beber.

El resto de la familia las rechaza o no tiene obligación legal. Rosa Bárbara Soberón afirma que es sobrina de Francisco Soberón, el Presidente del Banco Nacional de Cuba, uno de los arquitectos de la miseria de los cubanos por la leonina tasa de cambio del peso.
La propaganda de Castro afirmó siempre que en Cuba no volvería jamás a existir indigencia, ni madres ni niños sin techo gracias a su revolución. En 1953, preso Castro, prometió en su folleto La historia me absolverá que el gobierno revolucionario resolvería el problema de la vivienda… financiando la construcción de viviendas… en escala nunca vista… a cada familia su propia casa o apartamento . Hay piedra suficiente y brazos de sobra para hacerle a cada familia cubana una vivienda decorosa.

Nieves de antaño… Pero un afiche, divulgado recientemente hasta en vallas, muestra una rosa sobre un banco de parque. Su texto asegura: “En el mundo millones de niños duermen en la calle. Ninguno es cubano”.

Pero en Cuba muchos cubanos no contabilizan, no existen. Una multitud de organizaciones estatales y el ejército de trabajadores sociales improvisado a bombo y platillo por Castro no ven esto, son “revolucionarios” para espiar la vida de todos, pero no ven a los desamparados cuyo número aumenta y hacia los cuales el Estado es incapaz de cumplir sus deberes de sociedad justa.

Pedí a las funcionarias que escribieran un final feliz a este artículo, pero las tragedias son tantas, la voluntad estatal de esconderlas lejos del público es tan firme –especialmente de ese público extranjero de ingenuos de izquierda que repiten que en Cuba existe una sociedad justa y solidaria– y el pecado de hablar con “los de los derechos humanos” es tan imperdonable…

Educada en el paternalismo estatal, Rosa Bárbara Soberón Urrutia afirma: “Si Fidel estuviera sano, si hubieran leído mis cartas, ya nos habría resuelto el problema, porque Fidel es bueno, pero a los funcionarios no les importamos para nada, sólo piensan en robar y construirse casas y vender materiales de construcción y apartamentos. Cualquier día soluciono yo mi problema con coger a mis niñas y meterme con ellas bajo las ruedas de un camión.”

* Jaime Leygonier Fernández. Historiador, profesor y periodista independiente. Ex preso político. Colaborador del Centro de Salud y Derechos Humanos “Juan Bruno Sayas” que dirige el Dr. Darsi Ferrer Ramírez


Editoriales  + 
Opinion  + 
Colaboraciones  + 
Entrevistas  + 
Foros
Hemeroteca
Enlaces

Cuba Matinal - Spain, C. Alcala 99, 28009 Madrid, España. Tel: + 34 639 43 15 89
repliche orologi © Copyright 2006. All Rights Reserved. Contacto: cubamatinal@cubamatinal.com