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LAS FIESTAS PATRONALES DE CUBAZUELA.
26-07-2006, Carlos Rodríguez Duarte
De no ser por la forma grotesca, desconsiderada, humillante, descarada y ofensiva para la inteligencia ajena, cualquier ciudadano venezolano o cubano, hubiera disfrutado con agrado los intercambios de ayuda y colaboración entre países hermanos que se han realizado en los actos del pasado fin de semana.

Pero cuando se avizora a simple vista la forma canallesca de organización de mentiras, humillación, servilismo y degradación humana, las personas decentes de nuestros países no podemos menos que acusar una indignación inconmensurable, porque nuestros pueblos no se merecen la forma mezquina en que estos dirigentes manipulan sus planes de invasión y destrucción, aunque sean maquillados con tiernas miradas y sonrisas, y, lo peor aún, mancornándose con algo que les queda muy grande, y que, por otra parte hace mella en lo profundo de nuestra alma a aquellos que hemos sentido el honor de portar en nuestro pecho de estudiante orgulloso, una medalla de graduación. Su burla fue muy graciosa para los borregos serviles que les acompañaban, haciendo coro histérico de estos actos de ofensa al academicismo, pero para los que sabemos lo que representa una medalla de grado obtenida con trabajo y estudio honroso nos desgarra en lo más profundo de nuestros sentimientos.

Miente el Sr. Castro cuando dice que hasta 1959, los estudiantes de Medicina “eran de clases pudientes”, y que “solamente estudiaban para ejercer la Medicina Privada”, también lo hace cuando afirma que “las prácticas eran muy reducidas, y con ausencia casi total de elementos de ciencias básicas, siendo posible terminar la carrera sin haber examinado a un enfermo directamente o realizar un parto”.

El que esto escribe da constancia de esa gran mentira. En el año de 1956 cursé primer año de Medicina en la Universidad de la Habana, presentando y aprobando los exámenes de Ciencias Básicas ( Química y Física Biológicas), después de lo cual se cerró la Universidad de la Habana, y, ante ese hecho trabajé y me formé, como ayudante en el equipo de un ilustre Médico Cubano, costumbre ésta generalizada en los estudiantes de medicina , los que una vez adelantada la formación teórica se integraban a equipos de trabajo hospitalario para complementar sus conocimientos sobre el enfermo, pero, eso sí, bajo la dirección y supervisión directa de un grupo de profesionales ya formados desde le punto de vista médico y con calidad docente impecables, no en centros de medicina simplificada, donde se aprende por la técnica del ensayo y del error. Ver prolijos detalles de estas actividades en mi libro EMIGRANDO

Sí, Sr. Castro se graduaban 300 médicos al año, porque ellos no se hacen como “churros”, a su estilo, y con sus proyectos de formar 200.000 en 10 años. Se necesita mucha infraestructura fisica e intelectual, y para eso se requiere la conjunción de intelectualidad por parte de profesores y alumnos, elementos docentes y de investigación. Los hospitales no se declaran docentes por decreto, como es su manera, y como pretende hacer, en contubernio con Chávez en los módulos de 50 metros de barrio adentro, no señor, deben cumplir parámetros internacionales de una gran rigidez. A su manera se puede formar un personal paramédico de gran utilidad en el manejo de la salud, pero no médicos, eso son palabras mayores. Por eso las expresiones altisonantes y mentirosas de sus estadísticas, a los que conocemos el medio nos producen indignación y bochorno, nos sentimos profundamente burlados en nuestra inteligencia, y horrorizados por la forma en que humilla la candidez de nuestros pueblos.

Miente usted cuando dice que los países ricos y desarrollados le “saquean a sus médicos”. Claro que miente, y es que los médicos que, a pesar de las pésimas condiciones de enseñanza impartidas por su gobierno están bien formados, se ESCAPAN de su mar de felicidad, y buscan hospitales y universidades donde puedan ejercer en libertad, donde se reconozcan sus méritos, se les ofrezca la oportunidad de investigar, y, donde además reciban un salario digno que les permita una vivienda honorable sin alumbrones ( no apagones) y con suficiente agua, donde sus hijas e hijos no necesiten ser instrumentos del turismo sexual, donde tengan acceso a la alimentación sin tarjeta de racionamiento, libertad de escogencia de la escolaridad de sus hijos, y la seguridad para ellos de un futuro donde hayan salidas honrosas y decentes a los problemas que a diario se presentan, y donde no necesiten esperar 40 años para que le vendan una “ olla arrocera”, entre muchas otras cosas que sería muy largo enumerar.

Miente usted descaradamente, cuando esconde los verdaderos propósitos, de esta frenética iniciativa de formar médicos en serie. Usted proclama a los cuatro vientos sus intenciones altruistas, de ayuda y protección a los pobres y desvalidos habitantes de América, Africa, y hasta de Estados Unidos, pero oculta el verdadero doble propósito: de un lado buscar la penetración ideológica de poblaciones marginales, con catequización hacia el apoyo de su doctrina socialista, independientemente del desastre del mismo en la Unión Soviética, China y Corea y en la propia Cuba; y, de otro el beneficio económico que recibe de este movimiento.

Todos los médicos en estas misiones de “buena voluntad” le alivian casas, tarjetas de racionamiento, cupos en medios de transporte, pero lo más importante es el beneficio en metálico. En una operación netamente capitalista, y explotadora del trabajo humano, al más puro estilo del siglo XIX, usted cobra US$ 2.000.00 por cada médico que envía fuera. Sí lo cobra usted, porque al médico solamente le dan US$ 400.00, teniendo que pasar necesidades para sobrevivir, aunque siempre es mejor que los US$ 25.00 que usted le paga en el país. Por eso usted planifica 100.000 ó 200.000 médicos, y los multiplica por US$ 1.600 cada uno, lo que le rinde cantidades ingentes de dinero, por supuesto, no comparables con las que recibe de Chávez.

Usted pide en su discurso que “le dejen soñar al igual que hace 40 años”. Sueñe cuanto quiera, pero no piense ni por un momento que los Médicos Venezolanos vamos a permitir que entre usted y el Sr, Chávez destruyan la labor de una Universidad que tiene más de 200 años, donde se han formado ilustres profesionales de todas las ramas, que han dado brillo a la Ciencia en Venezuela y el Exterior. Por más esfuerzos que hagan se van a encontrar núcleos irreductibles en las Universidades de Venezuela- La Central con sus escuelas Razetti y Vargas, Zulia, Los Andes, Valencia, Barquisimeto, Simón Bolívar, Oriente, Los Llanos- no señor, no se puede cambiar de un plumazo, y menos con un estilo tan burlón, grotesco y ofensivo los estudios Médicos en Venezuela.

En cuanto a la demagogia de las operaciones de Cataratas, sería bueno que le cuenten la anécdota de la señora de Güira de Melena, la cual colocó un anuncio en su casa “permutando una operación de catarata con un paciente de Venezuela” porque ella como cubana no consigue un cupo para que la operen. Usted, cobra US $ 2.473.00 por cada intervención realizada en la Clínica Cira García, lo que cuesta en Venezuela solamente US $ 1.000.00, usa instrumentos donados por Venezuela, y produce un movimiento turístico médico para complementar al turismo sexual. En Venezuela se practican las más modernas técnicas de intervención de cataratas desde hace muchísimos años, y si Chávez pagara los US $ 1.000.00 por paciente, que representa el costo en Venezuela, se resolvía el problema sin gastos de transporte y movilización, y con un rendimiento de honorarios de más del 50% de los que se le paga a usted. Pero ahora se va a extender el programa a otros países, y Venezuela financiará ese programa. Eso está muy bien, es muy loable, pero mientras sucede, en Venezuela en un Hospital de una barriada popular marginal, sin recursos, mueren cuatro pacientes en terapia intensiva por falta de oxígeno.

Hace varios días Chávez hizo un mea culpa por la imposibilidad de cumplir el programa de vivienda en Venezuela, y hay miles de damnificados en un estado miserable, faltándole el techo ofrecido en múltiples ocasiones por el gobierno. Hoy Chávez inaugura varias casas construidas en Cuba, y Lidia Carrasco, muy contenta recibe la casa que le regala Chávez, y la “olla arrocera” que le vende Fidel. Que grotesco, usted ni siquiera le regaló la olla a su ciudadana, sino que se la vendió.

Por todas estas cosas reitero lo dicho al principio, es muy loable la actitud de colaboración de nuestros pueblos, pero cuando esto se realiza basado en la mentira, la distorsión y la demagogia, con la intención de penetrar y perjudicar a nuestros países, no queda menos que sentir vergüenza e indignación, sin importar las miradas y caricias tiernas que se intercambien nuestros líderes en las fiestas parroquiales organizadas.


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