cubamatinal.com| |
Cuba y su Realidad Social 29-04-2017

Portada
Noticias
Deportes
Breves
Video Blog
Cuba-Org.
Politicas
Reportajes
Actividades
Colaboraciones
Buscador
Cartas
Suscribase
   Enviar por Email
El repunte de Lula
27-10-2006, Aguila, Nicolás

Verdad que es arriesgado el arte de la predicción en el zodíaco político latinoamericano. Resulta más fácil prever la trayectoria de un huracán del Caribe que el rumbo de las elecciones en algunos países del área. Los imponderables de última hora muchas veces desmienten los cálculos y pronósticos de los más avezados analistas.

En Brasil, todo el mundo daba a Lula como vencedor en la primera vuelta una semana antes de los comicios. Pero el estallido del escándalo del dossier hizo ascender meteóricamente a su rival socialdemócrata Geraldo Alckmin. A tal punto que muchos lo consideraban como posible favorito para la segunda vuelta si, como era previsible, continuaba captando más votos de los electores desilusionados con los escándalos del gobierno del PT.

Nada más que hacía falta una proyección en la gráfica del crecimiento electoral de Alckmin para concluir que éste podía ganar en la segunda vuelta o, al menos, ponérselo difícil a Lula en un reñido duelo voto por voto. Pero a pesar de las entusiastas proyecciones, la curva ascendente del candidato socialdemócrata se detuvo y cayó en picada sin siquiera pasar por la fase de meseta.

Según se dice, el electorado castigó a Lula en la primera vuelta pero ha decidido perdonarlo para la segunda. Así de simple y de brasileño. Le hicieron pasar un susto pero ya ni quieren oír hablar del sonado escándalo de corrupción con que culminó la campaña electoral de Lula. Por increíble que parezca, esa es la conclusión a la que han llegado buena parte de los observadores y comentaristas.

Tan es así que los asesores de imagen le aconsejaron a Alckmin no insistir mucho sobre ese tema en el último debate televisivo, que se dio por empatado. Estaba resultando contraproducente para la campaña del candidato socialdemócrata.

La investigación policial se complica y le pica cada vez más cerca al Presidente. Pero nada, ni siquiera la revelación sobre el repentino éxito empre$arial de su hijo Lulinha, le ha impedido a Lula recuperar casi un millón de votos diarios desde la primera vuelta electoral. Es más, ha conseguido aumentar su simpatía dentro del electorado clase media que antes se decantaba por Alckmin.

Según todos los sondeos, Lula le lleva a su rival tucano una ventaja de más de veinte puntos porcentuales. Una diferencia muy difícil de remontar incluso si el escándalo conocido como ‘dossiergate’ y el misterioso éxito empresarial del hijo lo hundieran irremediablemente en el fango más allá de cualquier duda razonable. Para entender por qué, hay que saber la diferencia entre la samba, el bossa nova y el forró.

Es cierto que una parte de la población del Brasil, incluyendo a muchos partidarios del PT, está harta de tantos y tan sonados escándalos de corrupción durante el gobierno de Lula. Pero una proporción mucho mayor los racionaliza y hasta los niega de plano, siguiendo esos mecanismos de defensa que emplea el ser humano para no ver la realidad o para verla a su manera. “Todos los políticos roban, pues nada extraño que éstos también roben”, dice un carioca. ‘El PT y Lula robarán, pero hacen cosas por los pobres’, agrega un nordestino. Y al final, prevalece el resentimiento izquierdista de que los verdaderos ladrones son los capitalistas explotadores representados por Alckmin.

La etiqueta neoliberal del candidato socialdemócrata, unido a su falta de carisma, puede ser un factor en su contra, pero no explica su hundimiento después del despegue en la primera vuelta, ni el increíble fortalecimiento de Lula con vistas al balotaje.

El argumento de que Lula no ha hecho un mal gobierno explica su popularidad, pero no el vaivén de las preferencias de los electores en pocos días. Y sostener la simpleza de que los votantes quisieron castigarlo en la primera pero no en la segunda vuelta, suena menos creíble que las historias sobre el ‘trabajo’ que le hizo el ‘pai de santo’ --el babalao de la santería brasileña, conocida como ‘candomblé’.

La única conclusión plausible es que al electorado brasileño no lo han impactado tanto los infinitos escándalos del gobierno de Lula como su ausencia en el debate televisivo antes de los comicios de la primera vuelta. Hubieran preferido ver al Presidente, como lo han visto después, defendiéndose como gato boca arriba mientras se desmarcaba de la trama de corrupción. El pueblo desea creer que la culpa la tienen sólo sus amigotes y colaboradores cercanos. El bueno de Lula no se enteraba de nada. Pobrecito.


Editoriales  + 
Opinion  + 
Colaboraciones  + 
Entrevistas  + 
Foros
Hemeroteca
Enlaces

Cuba Matinal - Spain, C. Alcala 99, 28009 Madrid, España. Tel: + 34 639 43 15 89
repliche orologi © Copyright 2006. All Rights Reserved. Contacto: cubamatinal@cubamatinal.com