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Las quejas: un invento del proyecto socialista.


06-11-2009, Sinue Escolarte

Opinión/ Ópticas 
 
Cubamatinal/ Me pregunto si en los países de economía libre y abierta, se utilizan por falta de calidad en los productos y el maltrato en los servicios, las famosas quejas para lo cual en Cuba se han creado diversas vías como: reclamación directa al funcionario estatal correspondiente: departamentos de atención a la población:  libro de quejas y sugerencias o, la oficina de protección al consumidor.
 

La Habana, 5 de noviembre/ A pesar de la presencia de estas entidades y otras formadas al efecto con sus correspondientes medidas a tomar, medio siglo después de ser el pueblo el dueño de todo, se acrecientan por día los malos tratos, la indolencia, la negligencia y, pierde calidad progresiva si algún día la tuvo, lo que se oferta para posesión, uso y disfrute, demostrando que la única dueña que no protege lo suyo, es la muchedumbre.
 
La televisión en el programa Buenos Días proyecta en este instante, una periodista entrevistando a la multitud, a diversos empleados gastronomicos y tenderos, mientras una dirigente responde absurdas interrogantes. Las sugerencias resultan infantiles, las mismas de siempre a través de las cuales nunca han aparecido ni se han concretado mejorías. Lo que posiblemente cambie es quienes las escuchan por primera vez, pudiendo parecerles nuevas, esperanzadoras y eficaces.
 
Es evidente y está probado que la pobreza genera desvalores, por eso, es eliminándola como se pueden modificar conductas. La calidad depende de que se cumplan las normas establecidas, con materia prima optima, la mano e inteligencia del hombre motivadas por su remuneración, la comparación, la diversidad y la competencia, para hacerlo cada vez mejor.
 
La pobreza está garantizada cuando la economía no es abierta y globalizada. Solo la compra-venta devuelve dinero. Si no hay dinero por que no hay venta, con lo poco que se tiene, se asume lo más barato generalmente en detrimento de la calidad, que en el caso de ir dirigida a subsidiar a 11 millones, será menor cada vez. Con materia prima escasa, pésima, la mano y la mente del hombre desestimuladas por su bajísimo salario, sin competencia, el resultado final tiene que ser malo, unido al robo obligado que descompleta la norma, para compensar el esfuerzo que hace el obrero y los altos precios del mercado.
 
Significa que por el camino de la igualdad, el colectivismo, el populismo y la economía de estado, no se encuentra el bienestar que en mucho depende de la calidad de vida, que incluye: calidad en el trato, el producto y los servicios.
 
Al escasear crónicamente la oferta, en Cuba el consumidor no es lo más importante, sino el ofertador, que posee lo preciado, pudiendo con su tenencia especular. Por eso maltrata. El burocratismo creciente típico en las economías planificadas, obstruye las gestiones hasta paralizarlas y los necesitados, los menos importantes, pagan las consecuencias del desinterés laboral desmotivado del funcionario publico mal pagado, con carga de exigencia, que sabe que es él, el de mayor valor y para compensar su pobre sueldo, hay que ¨¨tocarlo¨¨.
 
Al no haber respuesta a los señalamientos por  imposibles, [ahí están enterradas en el olvido las más de un millón doscientas mil recogidas por orden del presidente, o las peticiones del estudiante de la UCI] la moral social se ve agredida, se siente burlada y responde buscando salidas a la indiferencia, o la postergación de compromisos que nunca se concretan porque no existen. Se impone el desvío de recursos, el auto robo, las perdidas por irresponsabilidad, desarrollándose la corrupción masiva. La queja tranquilizadora pierde la poca razón de ser que tenia para el afectado, quedando relegada a un plano infinito por incapaz. La solución que se desprende, la única a la que son arrastrados, es, yo te robo y tu me robas. El robo en cadena proporciona el equilibrio.
 
Con el acortamiento de los presupuestos y deudas sin pagar dentro y fuera del país, hay menos robo pues con mínima importación, queda poco que sustraer. Ha caído el mercado negro que salvador de los desposeídos era una vía de escape. A la fuerza bajan los subsidios y la papa de 40 centavos la libra por la libreta ascendió, a un peso por la libre, con la inseguridad histórica en la producción y la incertidumbre de si se mantendrá en las tarimas. El chicharo aumentó a tres cincuenta la libra, para ir desmantelando la insostenible libreta sin variaciones en los salarios. Con la apertura congelada, mantener el incapaz protocolo socialista es ya imposible, el colapso es inminente.
 
Ninguno de los entrevistados respondió algo parecido a este análisis, lejano para los pensamientos del gentío cubano, manejados emocionalmente por el régimen y su propaganda política continua. Todos opinan que se puede cambiar el panorama si se pone empeño, se trabaja duro y se gana en conciencia. La culpa cae en ellos mismos por vagos e incapaces. Es absurdo. Así funciona el abarcador trabajo ideológico que aplica el régimen.
 
Tendrían que reconocer pero está prohibido, es peligroso, que si se instituyera el propietario, los salarios a los obreros serian proporcionales a la entrada e inversiones del dueño y trabajarían contentos. Aquel vigila su negocio expulsando al que le roba, al negligente o irresponsable que afecta su bolsillo. Invierte en materia prima de primera para que el producto gane mayor demanda. Con el incremento en la venta y la solvencia, adquiere materiales a precios más bajos y aumenta la producción abaratándola, entra en competencia y mejora lo que fabrica para beneplácito, uso y disfrute del que lo adquiere. El consumidor, obteniendo mayores ganancias que repercuten en el asalariado. No es necesario el robo, aumenta considerablemente la calidad y disminuye el costo, el trabajador tiene perspectivas, el consumidor bienestar y las quejas no existen.
 
En los servicios, el propietario observa al dependiente y previene para evitar el mal trato, tanto en el interactuar, como en la calidad de lo que ofrece con el cumplimiento de la norma. El empleado tiene el salario que le conviene con las variaciones favorables de acuerdo con las ganancias y la posibilidad de una propina productiva, acorde al valor de su única moneda. Trabaja gustoso y es libre de cambiar de empleo, por tanto, no existe, son mínimas o bloqueadas a tiempo, ese invento justificador explotado en el proyecto socialista, las quejas.


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