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¿Asesinó Castro al Presidente Kennedy?
26-11-2008, Pedro Corzo

Cubamatinal/ Muchas son las informaciones que asocian al régimen de Fidel Castro con el asesinato del presidente número 35 de los Estados Unidos, John F. Kennedy [1].

La rápida satelización del gobierno castrista del bloque que comandaba el Kremlin y la consiguiente ayuda masiva en los aspectos políticos, militar, económico y policial de la Unión Soviética y sus países satélites, provocaron una pronta y compleja internacionalización del “caso cubano”, estableciéndose un cordón umbilical generador de crisis continuas, entre el poder castrista, la oposición democrática cubana y los bloques hegemónicos.

De la política de confrontación de los bloques se originó la amplia y profunda dependencia del “problema cubano” de las coyunturas internacionales. En la actualidad los bloques no existen, pero el régimen totalitario no ha sido derrocado y la oposición cubana continúa sin espacios políticos a pesar de los cincuenta años transcurridos.

El apoyo imperial que Castro obtuvo de la URSS, impulsó a un sector de la oposición política a procurar apoyo internacional, fundamentalmente de Estados Unidos, respaldo que logró su mayor materialización en el período presidencial, 1961-1963, de John F. Kennedy.

El mandatario estadounidense que alimentó ampliamente esas expectativas, gestó, desarrolló y apoyó la expedición de la Brigada 2506, respaldó a grupos de infiltración armada y también la Operación Mongoose, que fue cancelada después de la Crisis de Octubre.

Es una verdad indiscutible que Kennedy como consecuencia de la crisis de los misiles frustró en por lo menos dos ocasiones las expectativas que había generado entre los cubanos que estaban conscientes que con sus propios recursos no podían destruir la satrapía moscovita en el Caribe.

A: Cuando abandonó a su suerte a los combatientes de Bahía de Cochinos.

B: Cuando como consecuencia de la Crisis de Octubre, 1962, suscribió el muy comentado Acuerdo Secreto Kennedy-Kruschov, por medio del cual Washington se comprometía a no patrocinar ataques a la dictadura insular y reprimir a los grupos independientes que por su cuenta, usaran recursos militares contra el castrismo.

Relata el conocido articulista e investigador Jack Anderson que en conversaciones con el mafioso Johnny Rosselli y los resultados de una investigación secreta de la CÍA, lo movieron a concluir que el dictador cubano había estado involucrado en el asesinato de Kennedy.

Dice Anderson, que los agentes de Castro le asignaron el “trabajo” a Lee Harvey Oswald (asesinado menos de 48 horas después del magnicidio por Jack Ruby, un mafioso de Dallas) porque era un excelente tirador. El mafioso Roselli fue asesinado a tiros en 1966, tres años después del crimen del Presidente, y Ruby muere como consecuencia de un cáncer en 1967, mientras esperaba un nuevo juicio.

El periodista Anderson citó en un programa de televisión a nueve personas, en su mayoría mafiosos, que desempeñaron un papel clave en el asesinato de Kennedy, el séptimo de su lista fue Fidel Castro.

Según Anderson, Castro descubrió que Kennedy había tratado de asesinarlo en un trabajo corporativo de la CÍA. y la mafia, pero que invirtió el macabro juego a su favor, convenciendo a la mafia que la muerte de Kennedy le traería ventajas.

También destaca que la Comisión Warren, el grupo designado por el presidente Lindón B. Johnson, para investigar el asesinato del Presidente, ocurrido el 22 de noviembre de 1963, en Dallas, Texas, manipuló los resultados de la indagación. También sugiere que Johnson quien asumió la presidencia tras la muerte de Kennedy, tenía conocimientos de la situación y que en una ocasión el flamante mandatario le confesó a una persona la participación de Castro en el crimen de Dallas, diciendo “Kennedy trató de eliminar a Castro, pero Castro le llegó a él primero”.

En septiembre de 1963, dos meses antes de la tragedia, el dictador cubano durante un discurso le advirtió a la CIA. qué como había tratado de matar a líderes revolucionarios, la vida de los dirigentes estadounidense también estaban en peligro.

Supuestamente la motivación de Castro para eliminar a Kennedy era que tenía conocimiento de que el presidente norteamericano -frustrado por el fracaso de "Bahía de Cochinos" y maniatado por los acuerdos que le pusieron fin a la "Crisis de los Misiles"- estaba tratando de eliminarlo con auxilio de grupos mafiosos, y como para el Comandante no existe ley más justa que la del Talión: ojo por ojo y francotirador por francotirador, le tomó la delantera.

En Washington, ya habían recibido un aviso a tomar en cuenta: pocos días antes del asesinato de Dallas, en una cena a la que Castro había asistido en la legación de Brasil en La Habana, el embajador brasilero Vasco Leitao –un hombre próximo a los Estados Unidos– había reportado un curioso y amenazante comentario del máximo líder: "quienes tratan de matarme deben tener cuidado, pues las armas que hoy me apuntan, mañana pueden volverse contra ellos".

De acuerdo con este escenario, mediante amenazas, represalias o sobornos, Castro había conseguido "darle la vuelta a la mafia", utilizándola para borrar las huellas de La Habana. Ese según los analistas, fue el rol que cumplió Jack Ruby cuando mató a Oswald delante de una cincuentena de periodistas.

El documentalista alemán, Wilfried Huismann, en su film "Cita con la Muerte", presenta la tesis de que como Kennedy proyectaba asesinar a Castro usando los servicios del comandante Rolando Cubelas, el gobierno de La Habana llamó a México a Lee Harvey Oswald para ordenarle disparar contra el mandatario estadounidense.

México, según Huismann, era el punto central del complot contra Kennedy, agrega que Fernando Gutiérrez Barrios, director de la desaparecida Dirección Federal de Seguridad, DFS, policía secreta azteca, era amigo de Fidel Castro y que México tenía un acuerdo de cooperación con el régimen de La Habana.Los agentes cubanos operaban con relativa independencia con documentos oficiales en ese país.
Afirma el cineasta que Lee Harvey Oswald, miembro del Comité Pro Justo Trato para Cuba, que había residido dos años en la URSS y manifestado sus simpatías hacia el comunismo, fue reclutado por los servicios secretos de Castro que le entregaron seis mil quinientos dólares y le impartieron la orden de cometer el asesinato en septiembre de 1963, durante una visita a México.
El documental “Cita con la Muerte”, recoge informaciones como:
-Castro "nos derrotó. Nos superó. Ganó, nosotros perdimos", dijo a Huismann el ex agente de la CIA Sam Halpern.

-Laurence Keenan, un agente del FBI que fue enviado a la Ciudad de México tras la muerte de Kennedy para investigar una posible conexión cubana, dijo que le ordenaron regresar sólo tres días después y que la investigación se suspendió. Keenan, afirmó estar convencido que Lyndon Johnson, bloqueó más investigaciones porque una prueba de un vínculo cubano lo habría puesto bajo una gran presión para invadir la isla.

-La DFS recibía información de la embajada de Cuba y una ciudadana mexicana, Silvia Durán, conseguía pasaportes mexicanos para los espías cubanos.

Una realidad indiscutible es que Fidel Castro estaba seguro que las diferencias con el mandatario estadounidense eran imposibles de superar, que Kennedy era un enemigo irreconciliable de su régimen y que los compromisos contraídos podían variar en dependencia de los acontecimientos mundiales, por lo tanto todo parece indicar que para Castro lo mejor fue curarse en salud, mandando a matar a Kennedy.


 


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