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La Concertación Totalitaria
30-07-2006, Pedro Corzo

Es evidente que fuerzas políticas, algunas de ellas presentes en diferentes gobiernos, tienen una inclinación al control absoluto del poder. El hecho de que las condiciones del mundo moderno no lo hagan posible, o lo dificulten en extremo, no significa que su Utopía, su proyecto ideal de establecer una sociedad de valores absolutos haya declinado. Trabajan para cambiar al mundo, lo hacen con denuedo, mucha voluntad, y lamentablemente a veces tienen éxito.

Pero por supuesto a esa voluntad totalitaria hay que sumar el oportunismo y simpleza de pensamiento y acción de no pocos de los que se les oponen. La oposición al totalitarismo a veces queda por debajo de sus posibilidades. Afectan infinidad de factores: Ambiciones personales, intereses políticos, espíritu sectario, aliados inseguros y la miopía estratégica de la que adolecen algunos dirigentes democráticos.

Ejemplos sobran. Fidel Castro, tiene un control total de la sociedad cubana. Su autoridad es tan intensa y extensa que en muchas ocasiones reflejos de la misma son absorbidos por los que están fuera del país. La capacidad de intimidación del régimen cubano trasciende las fronteras. También su capacidad de premiar, con privilegios o prisiones, es un factor que logra controlar a la mayoría de aquellos que no están de acuerdo con sus propuestas y acciones.

Por décadas, sin importar la situación económica de país ni las condiciones de vida de la ciudadanía, el régimen ha sido prodigo con aliados reales y potenciales. Ha sido capaz de generar una clientela política, de estructurar movimientos afines que en foros internacionales y en gestiones políticas de diferentes países han podido orquestar instrumentos de presión que favorecen al régimen de La Habana.

Si es una realidad que las campañas desestabilizadoras que patrocino Fidel Castro en las décadas de los 60, 70 y 80 fracasaron, también es cierto que esas actividades le proporcionaron contactos y relaciones bien comprometidas con un proceso que favorece el establecimiento de sociedades iguales o similares a la que existe en Cuba.

Un ejemplo de la sobre vivencia de aquellos nexos iniciales fue el Foro de Sau Paulo, que aunque no paso de ser un pálido reflejo de lo que promovía permitió que la caballería antidemocrática y contraria a los valores occidentales corriese por los campos y ciudades latinoamericanas agitando la vieja bandera de cambios a un mundo mas justo, un mundo en el que todos perderíamos derechos y se igualaría la pobreza. Otro experimento fue el Foro Social de Porto Alegre, menos agresivo, pero muy útil en detectar factores que pueden ser usados en actividades más comprometedoras. Ese Foro, interpretando el nuevo discurso, esta impulsando una Coordinadora Andina de Indígenas que podría convertirse en un eficiente instrumento de desestabilización.

Recientemente indígenas de Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Perú constituyeron la Primera Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas de América del Sur [1]. La institución fue creada en un congreso que se celebro en Cuzco e hizo acto de presencia por medio de un comunicado llamado “Declaración de Cuzco”. La agenda que promueve la Coordinadora se expresa contra el libre comercio y todos los aspectos que se identifican con la Globalización. También hacen un llamado de solidaridad con los gobiernos de Cuba, Bolivia y Venezuela. Los grupos de indígenas más activos fueron los de Ecuador y Bolivia.

Ese fracaso no causo desconcierto. La mezcla de una ideología de odio con el aderezo de la frustración, envidia y desencanto de muchos no ceso en su cocción. El terror siguió cabalgando. La Habana era la matriz pero los óvulos llegaban de muchas partes. Ya Moscú no pagaba las cuentas, pero los propósitos no desaparecían. Se “inventaba” para procurar fondos. Fundaciones, y generosas organizaciones no gubernamentales que eran sanas vestiduras de malas intenciones se acercarían a corporaciones millonarias, desesperadas por ser confiscadas y ver muertos, o en prisión, a su junta de directores.

El camino parecía más arduo, pero también más plural en eso de buscar recursos. Otra ventaja. No se contraían compromisos, no había una gran potencia detrás que dictase que hacer y como hacer las cosas. El tiempo paso, y hubo un destello de luz que con mucha habilidad capto el totalitarismo cubano. Un ruido de fusiles ametralladores en una vieja aspiración castrista, Venezuela, permitía avizorar el luminoso futuro.

El mayor Hugo Chávez Frías había intentado dar un golpe de estado contra una de las democracias más antigua del continente. El golpe fracaso, pero como la clase gobernante aparentemente no tenia una clara conciencia del peligro siguió jugando con fuego, y le permitió al comandante Chávez participar en actividades políticas. La historia es larga y muy ricas en detalles pero en resumen el desencanto de un amplio sector del pueblo de Venezuela y la falta de visión de los políticos tradicionales permitieron que Chávez asumiese la primera magistratura de la nación en comicios democráticos y pluralista.

En poco tiempo la agenda del presidente Chávez se hizo pública. Promovió un cambio de la Carta Magna, se aproximo al Mar de la Felicidad de Cuba y genero una pugnacidad con la sociedad civil venezolana con el fin de fracturarla y pescar en sus despojos.
El movimiento sindical, la libertad de prensa y el empresariado fueron objetivos destacados. Avanzo hasta establecer un verdadero centralismo democrático: Controla el Poder Judicial, la Asamblea Legislativa, el Poder Electoral y ha logrado crear un empresariado a fin a sus proyectos y una red de medios informativos oficiales que espera sustituir a los acosados medios independientes.

El presidente Chávez asumió como propio el proyecto totalitario. Algunos dicen que era un durmiente. Un compañero de viajes que estaba esperando la oportunidad de salir del closet y participar en la gesta revolucionaria. Su aproximación a Castro es calificada por entendidos en esas cosas de la mente como dependencia sicológica, pero para otros su manifiesta admiración por el dictador insular es una manera de auto declararse heredero del Proyecto de una América cesariana en la que no existan legisladores sino pretores, centuriones que cumplan la voluntad del Caudillo.

Pero más allá de una u otra realidad, sin excluir otras especulaciones, Hugo Chávez para muchos se ha convertido en el principal operativo político del viejo proyecto castrista. Es la espada, como diría Herbert Marcusse, del Zeus caribeño. Después de Chávez el régimen cubano cobro un nuevo aire, al extremo, sin entrar en detalles que no corresponden a este trabajo, que suspendió las tímidas reformas que se había visto obligado a realizar para sobrevivir después del fin de la Utopía Soviética.

Con Chávez se hizo posible despertar los viejos sueños. Se le quito un poco de polvo al viejo discurso antiimperialista. La antiglobalizaciòn se convirtió en punto capital de la nueva estrategia. Las armas, por lo menos en este periodo, conservaron su grasa protectora.

Las formulas desestabilizadoras no son nuevas. En alguna medida reproducían las que habían aplicado los viejos partidos comunistas: manifestaciones populares, huelgas, desacreditar las fuerzas políticas y la identificación de un enemigo nacional. Por otra parte el discurso de la lucha de clase perdía algo de su histórico brillo, pero era hábilmente sustituido por el de la reivindicación indígena.

La asociación Castro- Chávez evidentemente ha resultado exitosa. Este cóctel ha logrado embriagar a sus partidarios en varios países, aunque en unos han tenido más éxitos que otros.

Un ejemplo del éxito es Evo Morales quien gracias a la Concertación Castro- Chávez, dejo de ser un líder local para alcanzar el estrellato en su natal Bolivia. Desestabilizo el país, fue el motor de la caída de más de un gobierno.

Un denominador común entre Fidel Castro, Hugo Chávez y Evo Morales es que son mesiánicos, personas iluminadas y con proyección internacional. Los tres tienen un discurso expansionista y se esfuerzan por crear la imagen de que son objetivos de cualquier patraña internacional.

Morales, tal vez el mas modesto de los tres en eso de ambicionar al mundo dijo en [2] “Los movimientos indígenas latinoamericanos estamos avanzando no sólo para liberarnos sino para caminar junto a los otros pueblos y liberarlos. No somos excluyentes ni vengativos, por eso hemos llegado a la presidencia de Bolivia, para resolver los problemas de todos”. Discursos que con textos diferentes y lugares distintos han pronunciado tanto Chávez como Castro.

Morales, aparenta seguir los pasos de sus mentores. Esta tratando de “refundar” al país con una nueva Carta Magna, esta incentivando las diferencias sociales y se opone a gobierno regionales con mayor independencia. Morales es también el promotor de una especie de internacionalismo indigenista. Ha procurado integrar a los movimientos indigenistas de varios países del sur y sobreponer esta integración a la nación misma, es el viejo cuento de que los obreros no tienen Patria y deben conformar una clase internacional que defienda sus intereses.

Otro dirigente providencial es Daniel Ortega que se prepara con su Frente Sandinista a asaltar la primera magistratura de su país una vez más. Nicaragua de asumir Ortega la presidencia seria una lanza de la penetración de la Concertación Totalitaria en toda Centroamérica, una región donde todavía persisten focos desestabilizadores con vasta experiencia en la guerra irregular.

Por supuesto que la Concertación a que nos referimos tiene dioses menores que aun no han tomado el poder pero que están al acecho del mismo.

Ecuador es un objetivo cercano. En ese país se han apreciado problemas de gobernabilidad desde hace varios años. El derrocamiento de Lucio Gutiérrez, 2005, fue un ejemplo directo. En el presente una denominada Juventud Bolivariana Alfarista con su líder Marcelo Larrea aparenta ser la punta de lanza de la Concertación en la patria de Eloy Alfaro.

Tal vez el mejor ejemplo sea el del peruano Ollanta Humala quien al final de una contienda electoral en la que fue fácil apreciar que junto al futuro político del Perú se debatía la capacidad de influencias de la Concertación, modifico sustancialmente su discurso y en cierta medida se distancio del padrinazgo de Hugo Chávez. Pero la realidad es que fue una estrategia, una maniobra que han desmentido sus frecuentes viajes a Bolivia, sus contactos con Caracas y su última visita a La Habana para someterse a una sencilla operación.

Otros dirigentes políticos latinoamericanos como el presidente argentino Néstor Kichner y el mexicano Manuel López Obrador, tienen, según numerosos analistas sus veleidades totalitarias bajo control por la fortaleza institucional de sus respectivos países, que aunque distan mucho de ser perfectas son evidentemente mas sólidas que las de los países anteriormente mencionados.

Lo de Manuel López Obrador en México demanda una especial atención si tenemos en cuenta que anuncio que se recrudecerá la resistencia civil contra el presunto fraude electoral. Esto hace pensar en Evo Morales que provoco un nivel de ingobernabilidad tan grande en su país que derroco al gobierno de Gonzalo Sánchez de Losada.

La Concertación Totalitaria es una realidad peligrosa porque como decían los castro marxistas cubanos de los 60, las condiciones subjetivas están dadas, pobreza, inseguridad social, etc., y las objetivas están constantes y sonantes en las arcas del presidente Hugo Chávez.

La Cumbre del Mercosur en la ciudad de Córdoba, Argentina, marco un hito en el proyecto de la troica Castro, Morales y Chávez. Este último tiene petrodólares suficientes para convencer a los fundadores del Mercado Común del Sur de la conveniencia de la integración de Cuba y Bolivia y los mandatarios sureños estiman que el bolivariano solo tiene dinero, y no el suficiente talento para ponerles la soga al cuello. Algo axial paso en Cuba .

La reunión de la Cumbre de los Pueblos, paralela a la cumbre del Mercosur, demuestra que la troica no tiene ninguna ponderación. Promueven el conflicto social hasta en la casa del huésped. Tanto Castro como Chávez aludieron a lo que algunos llaman la Revolución de Córdoba de 1918. El presidente sudamericano llego a decir "En Córdoba nació un nuevo Mercosur: hemos derrotado al ALCA.........con la entrada de Venezuela, el Mercosur tiene la fuente de petróleo más grande del mundo y deben saber ustedes que la prioridad es para los países del bloque regional" [4]. Esta es una propuesta expansionista que busca clientes políticos para un proyecto en el que la agenda no incluye el concepto libertad.

El expansionismo castro-chavista es multicolor. Se sostiene en cualquier punto de vista que enfrente la Globalización o cualquier proyecto que promuevan los Estados Unidos. También trasciende las fronteras del hemisferio, no para servir de trampolín a las pretensiones de otra gran potencia como hiciera Castro en las Guerras Africanas, sino para generar numerosos puntos de fricción en los que Estados Unidos y sus aliados se vean envueltos. En alguna medida están reeditando el “uno, dos, tres Viet Nam” de Ernesto Guevara.


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