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NACION, EMIGRACION Y EXILIO
23-04-2007, Pedro Corzo

Una conversación reciente con un buen amigo me impulsó a escribir sobre un tema que considero escabroso y difícil de exponer.

Hablamos de la Nación, Exilio y Emigración; plática que se fue haciendo difícil y que nos llevó a una franca discusión porque son conceptos a los que cada individuo le confiere un significado particular, a veces independientes a los que nos dice un diccionario, porque en verdad es un asunto que trasciende razones y conceptos, porque en ellos están los sentimientos.

Atribuimos a cada una de estas palabras un significado íntimo, una huella personal con un acervo de subjetividades y experiencias engarzados en el conocimiento colectivo o memoria colectiva de la nación a la que pertenecemos.

Nación es unidad de territorio, de origen, lengua y cultura pero es también lo que cada ser humano en particular aporta en sentimientos y acciones. La nación es conjunto de valores y expectativas comunes en la individualidad de quienes la integran.

El exilio, es crisis de consciencia, no con la nación sino con el gobierno que la dirige. El exilio, voluntario o por destierro, es distancia, lejanía del tótem pero no del culto. A veces, en el exilio, se llega amar todavía más a la nación. Se magnifica la raíz. Queda uno encantado en la magia de los recuerdos y las experiencias.

Pero también el exilio puede ser ruptura, corte del cordón umbilical con el árbol en su conjunto. Hay quien olvida y repudia. Rechaza la idea del retorno aunque la causa que originó la partida pueda haber desaparecido. La frustración y el desencanto se le adueñan. La mala memoria del pasado le impide el regreso.

Otros, sin olvidar ni repudiar han soltado velas. Paridas nuevas ramas. Echado raíces en tierra ajena que desean hacer propias. Adoptan nueva Patria sin olvidar la tribu original. El amor, la Patria, se les hace dos. Comparten sentimientos y prácticas.

Emigración es el alejamiento del país de origen. También dice el diccionario que el emigrado es el que reside fuera de su país por motivos políticos. Entonces, y viene la pregunta. El que abandona la tierra natal para mejorar su situación económica ¿cómo se clasifica?. El que vive fuera de su tierra, sin conflictos políticos. El que regresa voluntariamente a su país sin ser sometido a restricciones o investigaciones, ¿es también un exiliado?.

El emigrante no es un actor político. Es un ciudadano que ha hecho uso del derecho de abandonar su país y que practica otro cuando decide regresar. Acata los lineamientos gubernamentales que el exiliado por su condición debe rechazar. Un exiliado es un opositor en el exterior, un militante de una causa política, el emigrado puede compartir sus ideas pero no participar en sus gestiones.

Todos y cada uno de estos conceptos, independiente a su significado literal tienen un valor emocional muy fuerte, junto al sentido particular que le atribuye la experiencia.

La Patria puede ser también un concepto extendido. Los hijos, los retoños, allende la frontera nacional la pueden o no heredar. Hay quien sin conocer la tierra de sus padres, se sienten atado a ella. Adquieren por educación, imitación o por una especie de ósmosis intelectual los valores paternos en lo que a nación refiere.

Pero en verdad, los conceptos más debatibles por lo subjetivo que pueden ser cada uno son los de Exilio y Emigración.

Exiliarse es sin lugar a dudas una decisión particular. Una resolución que se toma porque el espacio político individual o de grupo es anulado por la actividad gubernamental. La condición de exiliado, exige pensamiento y acción en contra del gobierno que destierra, que reprime. El exiliado es un militante de la causa que lo llevó al extrañamiento.

¿Puede un exiliado, un exilio, mutar a emigración?. Cuando un refugiado viaja a su país sin que se hayan producido cambios en el gobierno que le reprimió y sin agenda política a discutir con las autoridades y no sufre ni represión ni control, ¿cómo calificarle?.

Es de suponer que en estos casos el pensamiento y la voluntad de hacer del individuo se han transformado y neutralizado ante su nueva situación. Sin dudas puede seguir siendo un opositor pero, ¿continua siendo un exiliado político, si el régimen que le desterró le reconoce su derecho al regreso?.

Por otra parte hay que tener presente que hay exiliados por reflejo, y es que hijos, padres y parientes, el esposo o esposa del que asume la decisión política no tienen que estar plenamente identificado con la causa que motivó el destierro. El expatriado por reflejo o simpatía, si no tiene conciencia de la decisión, fácilmente muta a “emigrado” y ese es el origen del cambio de actitud en una población exiliada de un país cualquiera.

Contra la condición de exiliado y a favor de la de emigrado está el tiempo. La duración del proceso puede aletargar, disminuir o acabar con consciencias y entusiasmos. La decadencia física e intelectual del grupo primario conduce a la desaparición de la militancia si no hay un relevo generacional, pero aún así si el reemplazo no adecua los fundamentos originales a la dinámica que imponen los cambiantes escenarios, el fracaso esta de todas formas asegurado.

El exilio requiere renovación física e intelectual. El exilio anquilosado en sus valores políticos o de fundamentos muy inestables, tiende a desaparecer. El conservar los valores fundamentales sin aceptar los cambios que el cursar del tiempo demanda es además un grave error. El exilio no es una meta, es una circunstancia y no debe convertirse nunca en objetivo sino en un medio para alcanzarlo, que no es otro, que derrocar al régimen que condujo a la expatriación.
Pero para concluir, creo que por encima de Exilio, Emigración, Gobierno y Gobernados está la Nación, la identidad de tribu, las costumbres que nos singularizan de nuestros más iguales. La Nación es más que territorio físico porque aún sin conocer éste, podemos amar el concepto. Nación, es la familia, la historia de todos y cada uno de nosotros con la participación de los que nos precedieron. Es una especie de memoria grupal, una herencia íntima en la que entramos todos sin excepción y eso no tiene nada que ver con las ideas sino con los sentimientos.

Miami.
Abril 2007.


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