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Cuba y su Realidad Social 24-04-2017

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CHARLANDO CON EL MAYOR ORESTES LORENZO. (1)
Lejos del mito, está el hombre, el esposo, el padre, una persona que tiene demasiadas virtudes para poder enumerarlas todas, pero entre todas ellas hay una que ha sido poco destacada por los medios, su inmenso amor, a su mujer, a su familia y a su pa

Por: Oswaldo Yañez.

El mayor de la aviación cubana, Sr. Orestes Lorenzo Pérez, quien como ustedes saben viajó trayendo a Estados Unidos un avión MIGS que él pilotaba en Varadero, Cuba, pidió asilo político en Estados Unidos y le fue concedido, pero a su familia, su esposa Victoria (Vicky) y sus dos hijos menores, Reinel y Alejandro, el régimen comunista de Cuba los mantuvo como rehenes y no los dejaba salir, a pesar de las denuncias que hicieron ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), de los gobiernos y organismos de Derechos Humanos de América, de Europa y del mundo. Frente a esa violación flagrante de los derechos humanos de la familia Lorenzo Pérez, el padre, arriesgando su libertad y su vida, realizó una portentosa hazaña que ha tenido repercusión en el mundo entero: fue a Cuba en un pequeño avión Cessna, aterrizó en una carretera que conduce de La Habana a Varadero y en menos de un minuto recogió a su esposa y sus dos hijos y regresó a Estados Unidos, ante el asombro del mundo.

Todo eso puso en evidencia lo que es capaz de hacer un padre por su familia, el arraigado sentimiento familiar que el comunismo no ha podido eliminar, pero también la inhumana crueldad del régimen comunista que ha sido impuesto al pueblo cubano por el engaño, el terror y la fuerza.

Creo que el interés de las opiniones del Mayor Orestes Lorenzo es más que evidente por lo que les trasmito una parte de mis charlas con él, espero que las disfruten tanto como yo lo hice, están divididas en tres partes para facilitar su publicación pues se habló claro y largo.

1. ¿Que razón le ha llevado a romper su silencio y conceder esta entrevista?

En realidad no he tenido el propósito de permanecer en silencio. Lo que pasa es que cuando recibo la invitación para una entrevista, de la que sospecho que el énfasis se hará en el sensacionalismo relacionado al rescate de mi familia, la he rechazado cortésmente. Aquello quedó atrás. Y sinceramente, ya me aburre hablar del rescate. Especialmente porque, como todo cubano, tengo opiniones sobre lo que ocurre en Cuba y en el exilio. Son asuntos de actualidad que nos afectan crucialmente a todos hoy, e impactarán a nuestros descendientes en el futuro. Por su importancia, prefiero expresarme y debatir esos problemas. Esta entrevista es bienvenida precisamente por eso.

 

2. ¿Que añora más de Cuba?

Muchas cosas: las calles en que jugué de muchacho, los arroyuelos y los campos en que corrí, nadé, y me sentí más libre. La hospitalidad y la candidez de los campesinos. El mar y La Habana con sus olores únicos. Los paseos con Vicky por el malecón, los teatros. Pero sobre todo añoro a la gente. El bullicio del barrio, el ruido de los niños en la calle, la voz de la vecina llamando por aceite o sal. La muda complicidad de vecinos para bloquear el entrometimiento oficial, y protegerse de la absurdidad que resulta haber convertido en delito toda iniciativa para buscarse el sustento y sobrevivir. Añoro la compañía de familiares y los amigos.

En contraste tendría que decir también lo que más detesto, y que explica por qué no estoy allí: la vigilancia constante, la doble moral, la máscara que mucha gente se pone para opinar. Los chivatos, la ineptitud de los funcionarios, los dirigentes serios y tiesos. La inercia, el mutismo, la sumisión, el servilismo y la traición convertidos en virtudes. La humillación de no poder pisar lugares para extranjeros… ¡en mi patria! El adoctrinamiento, la mentira oficial, el silencio y el miedo. El partido, los CDR, la FMC, la UPC, la UJC, los sindicatos y cuanta porquería han concebido para inhibir el libre pensamiento. Los discursos oficiales, las estadísticas absurdas, los logros vacíos, el triunfalismo nefasto y el falso nacionalismo. La mediocridad en los medios, o los medios en manos de la mediocridad. El conformismo y la resignación. ¡Los héroes!, que no lo han sido salvo para destruir.


3. ¿Tiene esperanzas e intención de volver a residir en su patria?

Esperanzas, sí. Para mí la intención es acción. Y no estoy preparado para afirmar esa parte, porque no lo sé. Si llegara el momento de considerar esa posibilidad, la decisión dependerá del balance que exista entre el peso de la potencial contribución que pudiera hacerle a mi país, y los deseos de mi esposa e hijos. Lo que sí puedo asegurarte desde ahora es que la opinión de mi familia jugará un papel determinante. Soy de los que piensa que para hacer patria, primero hay que hacer familia.

4. ¿Cuánto cree que durará la muerte anunciada de Fidel Castro?

No lo sé. Hoy la tecnología puede hacer cosas increíbles. En principio podrían mantenerlo como un vegetal por mucho tiempo. Aunque de hecho ya estuviera muerto, quiero decir, intelectualmente. Ariel Sharon, por ejemplo, lleva un año en ese estado, y se sabe que no regresará al poder, pero tampoco cuando morirá.

Sin embargo, esa comparación es válida únicamente desde el punto de vista médico. Al ex primer ministro israelí se le mantiene vivo por respeto o por razones humanitarias como ocurre con muchos pacientes a los que los familiares no quieren retirar los equipos de soporte vital. En Israel existe una democracia, y sus ciudadanos exigen un gobierno responsable. No sólo el estado de salud de Sharon es público, sino que un nuevo primer ministro fue elegido rápidamente. El gobierno continúa funcionando bajo el mandato del pueblo.

El caso de Fidel es diferente. En Cuba el estado se moldeó y funcionó en torno a su personalidad, en lugar de la ley. Con la pérdida de sus facultades, el gobierno ha caído también en una crisis que percibimos a través de esa espiral de mentiras y silencios ridículos en que ha caído desde que se anunció la enfermedad.

La aparente inercia de las autoridades cubanas me recuerda el pintor al que le han retirado la escalera: con la desaparición pública de Fidel, se han quedado “colgando de la brocha”, y no saben ni como agarrase ni como caerse. Es en este contexto que lo necesitan vivo, alimentando la falsa posibilidad de que regrese a sus funciones por medio de discursos oficiales y partes de científicos extranjeros convertidos en voceros. Eso les da algún tiempo para consolidar el control con métodos más burocráticos y mecánicos como reglamentos y directivas. Los tiempos de gobernar con discursos pasaron definitivamente para Cuba. Pero ese impas tampoco puede extenderse demasiado, porque desnuda el pánico que envuelve a las autoridades, resultándoles peligroso. Entonces, en algún momento, cuando sientan que pueden controlar las cosas, tendrán que anunciar la incapacidad irreversible de Fidel, o sencillamente retirarle los equipos que lo mantienen vivo. Y llegado ese momento, el caso de Fidel difiere también del de Sharon, pues su existencia se convertiría en un estorbo para gobernar con autoridad.

De lo que no albergo dudas, es que las últimas imágenes en la vida de Fidel Castro fueron las vistas el 28 de octubre pasado. Ni regreso al poder, ni momificación siquiera. Tal es el impacto del mal que lo consume y que quedó revelado precisamente en esas imágenes de octubre.


5. ¿Tiene alguna duda de que la revolución se perpetuará mediante una dictadura militar, encabezada por Raúl Castro, disfrazada como un gobierno del PCC?

La perpetuación del gobierno y la constitución presentes son imposibles porque representan un retroceso en el desarrollo natural de la civilización.

En cuando a la posibilidad de una dictadura militar, tampoco. Al menos no del estilo de las dictaduras militares que abundaron antes en América Latina. A diferencia de esos países, las Fuerzas Armadas cubanas no han sido un órgano represivo contra la población. No han encarcelado, enjuiciado o torturado.
Esa criminal tarea la cumplen las fuerzas del MININT, que son muy diferentes. Hasta el momento en el que yo abandoné Cuba existía entre la oficialidad más joven del ejército una convicción profunda de ser parte del pueblo. Aunque la autoridad está en manos de generales esencialmente corruptos, los ejecutores son los mandos medios de las FAR. Estos hombres ven su misión como la de proteger al país de una posible agresión, y creo que jamás apuntarían las armas contra el pueblo. Eso lo sabe Raúl, como sabe que el día que dé semejante orden terminará corriendo el destino de Ceausescu. No olvidemos que, al margen de quién dé las órdenes, será el soldado en última instancia el que tendrá que oprimir el gatillo. ¿Y quienes son los soldados cubanos sino los jóvenes más avasallados, humillados y privados de libertades por el gobierno?

Sin embargo, en términos de tiranía, Raúl Castro sólo necesita continuar el presente estado de terror con los medios del MININT y el apoyo de la única rama de las FAR que se prestaría a la tarea: la CIM.

Yo pienso que esta pregunta se la estará haciendo a sí mismo Raúl Castro. Porque en sus manos radican las opciones, y sus decisiones tendrán un impacto definitivo en el futuro de Cuba. Pero más importante aún para él, en su propia vida, que podría perderla si mantiene el status quo.

6. ¿Cree que hay alguna posibilidad de que una facción del ejercito se postule a favor a una transición democrática?

Absolutamente. Conozco el pensamiento de oficiales jóvenes y sus deseos de lograr la democracia en Cuba. El asunto está en si tendrán la posibilidad de plantearlo, si se abrirán los espacios para eso dentro del ejército, o permanecerán cerrados como hasta ahora. Pienso que para que eso ocurra, el gobierno primero tendría que dar pasos paulatinos, pero concretos, encaminados al respeto de los derechos humanos y la diversidad de pensamiento. ¿Se atrevería Raúl Castro a ello? Nadie lo sabe. Su gran batalla comenzará después de los funerales de Fidel. Posiblemente ya esté debatiendo en su cabeza la disyuntiva de continuar con el inmovilismo y arriesgarse a un estallido popular, o hacer cambios paulatinos que darían sosiego a los cubanos y tranquilidad a su gobierno.

El problema más serio que confrontará Raúl, si se decidiera por los cambios, será el legado ideológico de su hermano. Encontrar cómo explicar a los elementos más extremos esos cambios que obviamente irían en contra de lo que hubiera querido Fidel, y al mismo tiempo asegurar la lealtad de los ministros y generales adoctrinados y embobecidos por Fidel.

No sabemos cuán hábil será Raúl en ese hipotético ejercicio. Pero lo paradójico, y a la vez lo más inteligente para él, sería utilizar al mismo Fidel Castro como ideólogo del cambio, regresando a los orígenes traicionados de la Revolución, y a los postulados que les valió el apoyo absoluto del pueblo en el 58. Bastaría con cumplir las ideas que Fidel defendió durante el juicio por el asalto al Moncada, para poner a Cuba en el camino a la democracia. Serían pasos inteligentes que cambiarían el país y su lugar personal en la historia. Pero no doy crédito a esta posibilidad. Sospecho que el temor a las consecuencias que para él y su familia podrían traer un cambio, superan su sentido de responsabilidad y su amor por la nación.

7. ¿Cree usted que Raúl Castro acierta en apoyarse en los comandantes de la revolución, especialmente en Ramiro Valdés, o considera que son capaces de traicionarle?

Creo que él sabe perfectamente que Ramiro Valdés, Guillermo García, Juan Almeida, Machado Ventura y otros no son más que símbolos. La realidad es que ninguno de ellos tiene poder alguno, y no tienen otra opción que someterse a Raúl como se sometieron a Fidel. Opinarán más, eso sí, tendrán más espacio con Raúl para discutir. Pero no para tomar acciones contrarias. La posibilidad de que lo traicionen no existe en la práctica, aunque estuvieran dispuestos, porque sencillamente ninguno tiene con qué enfrentarse a Raúl.

Posiblemente, con el tiempo y poco a poco, Raúl los pasará a retiro porque se convertirán en un estorbo para él. Con libertades o sin libertades, Raúl necesitará proyectar una imagen de gobernante eficiente y práctico para sobrevivir. Y toda esa gente es inepta, y tan útil a sus necesidades para gobernar como lo serían los museos. Tendrá que cambiarlos inexorablemente por cuadros más jóvenes y más tecnócratas.

En el caso específico de Ramiro Valdés, cuya eficiencia en reprimir es incuestionable, Raúl tendrá que reemplazarlo también por alguien de su cría. No creo que cometa la torpeza de darle a Ramiro, un hombre que no es de su total confianza, el poder que ahora no tiene, regresándolo al MININT.

Esto es solo el comienzo y en verdad que sabe a poco, pero tenemos la suerte de tener más preguntas y respuestas del Mayor Orestes Lorenzo que serán publicadas en breve.

Amor víncit ómnia.
El amor todo lo vence.


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