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Cuba y su Realidad Social 24-04-2017

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Todavía estoy llena de sueños
por: Eyleen Ríos López
Trayectoria...
Dueña de ocho cetros nacionales, varias veces integrante de la selección olímpica cubana y primera Gran Maestra de Iberoamérica
En la actualidad...
Miembro de la Federació

Veinticuatro años después de titularse por primera vez monarca de Cuba, la Gran Maestra (GM) Vivian Ramón insiste en que aún tiene objetivos por cumplir.

«Todavía estoy llena de sueños», dice al respecto esta mujer de 40 años, abogada de profesión, quien en 1998 se convirtió en la primera GM del ajedrez iberoamericano y ha liderado en ocho ocasiones los campeonatos nacionales de su país.

Y así comienza un diálogo franco y fácil, convocado para que los lectores de JIT conozcan más sobre su quehacer humano y deportivo.

¿Por qué y cuándo el ajedrez?

Llegué al ajedrez por casualidad, mi hermano me enseña a mover las piezas porque necesitaba un compañero de juego y después de un tiempo Ese juego me proporcionó un mundo interior muy rico y satisfacción. Luego, también por casualidad, descubrí que la academia estaba muy cerca de mi casa y empiezo a visitarla.

¿Alguna vez otro deporte?

Nunca, soy sedentaria. Me gusta ver todos los deportes pero no practicar ningún otro.

¿Cómo llegas a la elite?

En 1979 con 16 años juego mi tercer campeonato nacional y termino sorpresivamente en segundo lugar; soy invitada a un match de exhibición con la Maestra Internacional (MI) Asela de Armas, campeona y figura indiscutible de esos momentos, durante el torneo Radio Rebelde. Para muchos iba a ser un triunfo fácil de la maestra, pero fue todo lo contrario: luego de una cerrada lucha se impuso 5,5 a 4,5 y fue más por la experiencia que por otra razón. Realmente me había preparado muy bien y esto fue toda una escuela que significó un gran paso de avance.

¿Cómo ves la diferencia entre aquella y esta época?

En aquella época yo tenía mucho amor por el ajedrez, jugaba con el amor de la aventura y no conocía tanto, pero era más deportista que técnica. Hoy en día conozco mucho ajedrez pero a veces me falta el espíritu deportivo necesario.

Ahora también se mantienen muchas jugadoras de aquella época, como las MI Zirka Frómeta y Tania Hernández, y cuando te preguntas por qué estas jugadoras de 40 años se mantienen entre los primeros puestos, quiere decir que aquel era un ajedrez muy combativo, cada punto era importante y como había tan pocos torneos nos acostumbramos a no desperdiciar ninguna oportunidad. Por eso hoy las jóvenes tienen que pasar por esas viejas, lo que es una desventaja porque son huesos duros de roer. Pero por otra parte se hacen más maduras, les cuesta llegar y cuando una lo logra es una gran ajedrecista.

¿Un hombre con tu talento hubiera avanzado más?

Pienso que si, realmente siempre ha existido una diferencia entre el tratamiento al ajedrez masculino y el femenino. Por ejemplo, en mi época yo era una joven con resultados, incluso en algunos torneos masculinos como el cuarto lugar del Capablanca de 1981, y sin embargo nunca pude jugar un mundial juvenil o por edades, que son competencias importantes para el desarrollo del ajedrecista. Creo que esto ha cambiado y ahora la Federación Cubana incluye a las mujeres en torneos de hombres, primero con un poco de resistencia por parte de éstos, pero ya hoy aceptan esa participación con naturalidad, incluso sus derrotas con las mujeres, aunque ha sido un largo camino.

¿Qué te ha aportado el ajedrez?

En primer lugar me hizo más sociable, porque yo era una niña extremadamente introvertida. Recuerdo que en la primaria apenas hablaba, el ajedrez abrió mi universo social. También me ha dado concentración y lógica. Durante mis estudios de derecho resolví muchos problemas utilizando el ajedrez, incluso en una prueba oral el profesor me pregunta: ¿Es la respuesta de la ajedrecista o la abogada? Y en ese momento era la respuesta de la ajedrecista, pero era correcta.

¿Qué le haz legado tú?

Pienso que haberle dado a Cuba el primer título de Gran Maestra es importante. Otras jugadoras lo habrían hecho, pero yo vi el camino y lo abrí cuando nadie había pensado en eso. Lo otro que estoy intentando legar es el trabajo con los jóvenes, porque el deber del GM es promover su deporte, atraer figuras, trabajar para el deporte y por eso estoy muy contenta con lo que hago y en general con toda la labor que se hace en Cuba en estos momentos por la masividad del ajedrez.

¿Cuál ha sido la clave para mantenerte?

Esfuerzo, mucho esfuerzo. Incluso hoy en día estoy haciendo también mucho esfuerzo. Por ejemplo, estoy jugando un torneo de entrenamiento los fines de semana y eso unido a mi trabajo en el Instituto Superior Latinoamericano de Ajedrez (ISLA), en la televisión y las clases con los muchachos, también a los problemas familiares, que son lógicos de la vida. Y sin embargo me mantengo activa.

Hace nueve años te convertiste en madre, háblame de esa dualidad.

En 1995 nació José Raúl, que es un niño muy bueno, inteligente, dócil. Él entiende que el ajedrez es la profesión de su mamá, pone mala cara cuando me voy a un torneo por 15 días o más, y eso lógicamente lo afecta, pero yo converso mucho con él y termina aceptándolo.

Además colabora mucho porque si en determinado momento tenemos que variar el horario de las tareas, se cambia. En fin, no hay una rutina en la casa porque siempre vamos alternado las tareas de él y las mías.

Aunque para los cubanos y los más conocedores del ajedrez parece lógico, ¿por qué ese nombre?

Hice un trato, un trato con el padre, porque adoro la figura de José Raúl Capablanca, no solo al ajedrecista sino al diplomático, al caballero, fundamentalmente al caballero que fue y por esa razón el acuerdo era que si nacía una niña el nombre era de él, pero si era varón tenía que ser José Raúl.

Quienes te conocemos sabemos que tu actividad no solo se ha limitado a lo competitivo, porque ha abarcado con fuerza el tema docente. ¿No lamentas que te haya quitado tiempo?

A mi me gusta dar clases, ver el progreso de los niños, me doy cuenta que afecta la vida deportiva porque la mentalidad del profesor es destinada a los problemas de los alumnos y eso te cambia, es un ajedrez diferente. Pero si quieres ser un buen profesor tienes que entrar en la mentalidad del niño, saber dónde están sus errores, qué los provoca y eso me motiva mucho, me gusta dar clases, verlos avanzar, que un día le ganen a un maestro o simplemente tener una idea interesante, ver su lógica y su creatividad. Es muy beneficioso para mi, me mantiene el espíritu joven. Pero sí, siento que me ha afectado como jugadora. Muchas veces me ha faltado profundidad para mis estudios porque he dado prioridad a la docencia, aunque en ello también influye que he dedicado tiempo a escribir.

¿Algún tema en específico?

Artículos sobre eventos internacionales y análisis de partidas para publicaciones periódicas o especializadas, y dos libros: uno sobre Capablanca, ya en proceso de edición, que da una concepción pedagógica de su obra ajedrecística, y otro sobre los estilos en el ajedrez, aún en preparación.

Te confieso que es una labor que me motiva mucho, quizás como ninguna otra.

¿Prefieres alumnos hembras o varones?

Sinceramente tengo que confesarme una maestra machista. Me gustan los varones porque son más dedicados, aunque me doy cuenta que es un problema de educación. Nosotros no hemos trabajado en esa dirección con las niñas; los entrenamientos siempre han estado dirigidos a ellos y por eso veo con interés la reciente creación de la cátedra María Teresa Mora, en el municipio habanero de Güines, donde los entrenamientos están encaminados a las muchachas y pienso que será importante para cambiar nuestra mentalidad.

¿Qué opinas del ajedrez cubano actual?

Está muy bien. En el masculino se aprecia un gran empuje de los jóvenes y además los ya establecidos mantienen un buen nivel. Entre los más nuevos los GM Leinier Domínguez y Lázaro Bruzón viven un excelente momento y tengo muchas esperanzas con una agradable sorpresa en el próximo campeonato mundial. Pienso que pueden avanzar al menos hasta la tercera etapa.

En el femenino la GM Maritza Arribas se ve como una jugadora madura y la también GM Sulennis Piña tiene mucho futuro, con gran talento, y pienso que está por lograr sus mejores partidas.

Pero lo más importante es la proyección de nuestro deporte hacia el futuro porque se logró un viejo sueño: ya existe la escuela nacional de talentos con niños entre 11 y 13 años, donde el objetivo básico es convertirlos en jugadores de alto nivel y aunque no todos sean GM sí se formarán como hombres y mujeres útiles a esta sociedad.

¿Te consideras alejada del primer nivel de competición?

Sí, considero que conozco más ajedrez que hace un tiempo pero desde el punto de vista práctico no estoy en muy buena forma y eso trae como consecuencia que falla el cálculo de jugadas. Creo que puedo volver a alcanzar la forma deportiva, pero tengo que hacer un gran esfuerzo.

¿Haz pensado en el retiro competitivo?

Me cuesta trabajo decidir un camino, ahora mi principal deseo es escribir pero me doy cuenta que es solo una etapa de mi vida que tengo que satisfacer. Dejar de jugar ajedrez es muy difícil, además de no ser útil porque el entrenador deber mantenerse en forma y por otra parte te mantiene la mente clara y es importante cuando vas llegando a cierta edad, es decir que por un problema puramente de salud no voy a dejar de jugar ajedrez.

¿Qué te faltó por hacer?

Mi meta principal siempre fue hacerme GM y la cumplí. Tal vez de vivir en otro tiempo me hubiera propuesto otros objetivos. Por ejemplo, si fuera ahora una muchachita de 12 años me propondría ser candidata al título mundial y estoy segura que la cumplía.

¿Y de los títulos entre hombres?

Pienso que ser MI entre hombres es posible para muchas jugadoras cubanas y es lo que debían proponerse en estos momentos Maritza y Sulennis. Yo voy a pensarlo en algún momento, pero no en este.

¿Te conformarías con que José Raúl sepa jugar o quisieras verlo hecho un gran ajedrecista?

Yo quiero que sepa jugar por un problema cultural, porque es una gimnasia de la mente y te ayuda en la vida. Si él quiere ser ajedrecista que lo sea, y si elige otro camino lo voy a apoyar. Es más, veo como las madres sufren los resultados de sus hijos en el ajedrez y casi soy la que lo inclina a otra cosa para no sufrir yo.

Terminemos al estilo de una partida rápida

Muy bien, tienes las blancas.

¿Una apertura?

Catalana

¿Qué piezas?

Negras

¿Una buena partida?

Huerta-Vivian, Capablanca de 1981

¿Una para olvidar?

La de hace unos días con Iván González, en un torneo de entrenamiento.

¿Un ídolo?

Capablanca, por supuesto.

¿Un sueño?

Ya te lo dije: todavía estoy llena de sueños


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