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Cuba y su Realidad Social 26-05-2017

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Portavoz Cuba Democracia ¡Ya!
Historiador, sociólogo, especialista en información y documentación científica. Trabajó como profesor e investigador de la enseñanza post graduada en varias universidades e institutos de investigación de Cuba. Ex Jefe de

La siguiente entrevista fue concedida a una revista española a principios de julio de 2006. El entrevistado autoriza a la Redacción de Cubamatinal para su reproducción.

P/Por favor señor portavoz, díganos cuáles son sus nombres y apellidos. ¿Cuánto tiempo lleva en España?


R/ Mi nombre es Miguel Ángel García Puñales. Resido en España desde el día 1º de septiembre de 1998. Arribé a suelo español directamente desde La Habana, procedente de las filas de la oposición interna, las bibliotecas y el periodismo independiente.

P/ ¿En qué situación política cree que se encuentra Cuba en este momento?

R/ La situación política de Cuba en este momento es probablemente la más compleja de la Historia de la nación. Trataré de explicarme;

- Después de convertir un movimiento popular -que se proponía devolver el país a su ritmo constitucional y adecentar la política- Castro llevó a Cuba a una dictadura comunista de corte estalinista, enrolándola de lleno en la Guerra Fría, en aventuras militares extranjeras y liderando el más complejo sistema de desestabilización política de terceros estados que haya logrado hacer un país de las dimensiones de la Perla del Caribe.
Los 47 años de dictadura han llevado a la nación cubana a la más completa ruina económica y de crisis de valores espirituales de la población en toda su historia.

Se propició la división entre cubanos, el enfrentamiento entre hermanos a tal punto que se ha estimulado durante decenios la negación de las propias bases de la nacionalidad, expresada exclusivamente en la afiliación o no a una idea política totalitaria ajena históricamente a la evolución social del pueblo de Martí.

Por ello, la clase gobernante - que se sabe continuadora de un sistema fracasado en todo el orbe- se eterniza amedrentando a la población con el caos y preparándose para seguir detentando el poder.

El pueblo no quiere el sistema pero es incapaz, -al menos en lo inmediato- de alzarse contra él. Por otra parte no reconoce en la oposición interna una fuerza lo suficientemente poderosa como para encabezar un cambio, carente como está de un liderazgo único de corte mesiánico, que es el tipo de liderazgo en que ha sido educado ese pueblo, además le teme al exilio, pues largos años de propaganda machacona del sistema lo han presentado como un peligro para los que se mantienen dentro.

En esto último –como en otras cosas- no ha sido poca la ayuda que ha tenido la dictadura en la caja de resonancia de los medios de los países democráticos, a los que ha sabido vender su propia versión de la historia de Cuba, de su gobierno y de cuanta fábula se ha querido adjudicar en estos largos años. Le ha sido relativamente fácil al reducir el problema cubano a los términos del enfrentamiento personal de un dictador con los Estados Unidos y acuñar a la oposición externa como agrupaciones mafiosas. Los estereotipos creados son tan fuertes que aún hoy después de conocerse en detalle todos los crímenes de las dictaduras comunistas y la brutal represión sobre el pueblo cubano, muchos prefieren mirar hacia otro lado y en última instancia justificar el sufrimiento de todo un pueblo con un antiimperialismo de salón, por no hablar de los intereses económicos afincados en la Isla o los intereses geopolíticos de posicionamiento preferente de algunos estados democráticos que “denuncian” a Castro de forma muy moderada, mientras que en la trastienda pactan con La Habana.

De esta forma el sistema político difícilmente pueda sobrevivir a Castro –pues se arriesgaría a la explosión popular y la consecuente guerra civil que Castro ha sabido evitar combinando represión con populismo y desinformación- y sin embargo necesita intentarlo, pues toda una clase política depende de ello y no ha sido derrotada, no al menos en términos militares. Opción última que por demás no interesa ni a la oposición interna ni al exilio, aunque el gobierno de La Habana se desgañite intentando presentarlas como oposiciones violentas.

Por tanto intentarán de alguna forma dar un continuismo -que descartando la opción estilo Corea, es decir; más de lo mismo con la asunción del poder por un nuevo líder mesiánico- dejaría sólo el modelo chino o la versión rusa.

Es decir o un régimen comunista con un progresivo capitalismo de estado que aplique las leyes del mercado en la economía, pero manteniendo el régimen político casi intacto, o de lo contrario; la mimetización de la clase gobernante en “democrática”, cambiando formalmente el sistema y apropiándose “legalmente” de las riquezas del país que ya administran, mediante una privatización brutal.

Ninguna de estas variantes resolvería la crisis y para utilizar la propia fraseología comunista: pondría de nuevo al país en una verdadera “situación revolucionaria”, léase guerra civil de solución inmodelable.

P/¿Cuál es la posición de "Cuba democracia ya" ante el sistema político cubano?

R/ Con relación al sistema político actual de Cuba, creo que está bien claro que somos opositores al actual sistema, consideramos al comunismo no sólo un régimen opresor de las libertades de un pueblo sino además una opción socio-política inviable, imposible de sostener, por no referirnos al desastroso sistema económico basado en el voluntarismo de un estado desmesuradamente abarcador que ha fagocitado toda iniciativa económica sostenible.

P/ ¿Qué cambiaría y qué no del sistema político?

R/ El actual sistema político tendría que ser cambiado en su totalidad, es decir:

1. Pasar de un estado totalitario a un estado democrático, con todas sus implicaciones de pluripartidismo, absoluta observancia de los Derechos Humanos, incluidos los Derechos Civiles y políticos.
2. Romper todas las alianzas con estados totalitarios, populistas o francamente terroristas que hoy día sostiene el gobierno de La Habana.
3. Renunciar a mantener -y en su caso desarbolar- las redes de desestabilización largamente creadas por la Habana -con apoyo de la URSS en su momento - y que aún hoy día funcionan.
4. En el orden interno, tendría que procederse a un nuevo orden constitucional retomando los preceptos de la última constitución democrática de Cuba (1940), ratificando esta con modificaciones o una nueva carta magna en continuidad a su espíritu. Todo mediante un amplio y transparente proceso de plebiscito nacional.
5. Se tendría que proscribir la politización de la enseñanza y de la vida civil de los ciudadanos, prohibiendo las estructuras partidistas que operan desde la base con representación en cuanto centro laboral o estudiantil existe en la nación.


Otra cosa es que en occidente y producto ante todo de las propias campañas propagandísticas del gobierno de La Habana, suelen identificarse algunos aspectos de la vida social de Cuba con su sistema político. Sin ánimo de extender esta entrevista sólo queremos afirmar que ni todo el desarrollo social de la población cubana –por cierto muy afectado en los últimos 15 años- es fruto exclusivo de la gestión del estado totalitario ni creemos que se deba identificar tal desarrollo –casi en exclusiva de los recursos humanos- con el régimen político imperante.

Cuba no era antes de 1959 un clásico país empobrecido o con población escasamente instruida. Los índices pre-revolucionarios demuestran que en algunos indicadores tales como nivel de vida, salubridad, educación y gestión económica –ingresos per capitas- ocupábamos el tercer lugar en toda Hispanoamérica y superábamos en determinados indicadores a varias naciones europeas. En todo caso la extensión de los sistemas educativos y de salubridad que se han desatado en estos casi cinco decenios no justifican los espeluznantes retrocesos en otras áreas de la vida social, que van desde el nivel de vida de la población, los derechos humanos o el índice de gobernabilidad democrática que actualmente es cero.

Por tanto el hecho de que nuestras ideas sobre el futuro político del país pasen por mantener como mínimo los indicadores sociales positivos que puedan existir, no quiere decir que para su conservación se deba mantener tal sistema político.
Otra cosa es que cualquiera que sea la forma de transición verdadera – no continuista- que se logre implementar probablemente coincidirá en el tiempo -y sólo durante un breve tiempo- con las actuales estructuras, -al menos con las administrativas-, para evitar llevar el país a un caos aún peor que el actual.

P/ ¿Cuál es su papel como asociación dentro y fuera de la isla?, ¿y qué papel esperan tener en el futuro, tras la muerte de Castro?

R/ Nuestra asociación es realmente una coordinadora de asociaciones, como su nombre lo indica somos una Plataforma ciudadana integrada por las mas variopintas tendencias de pensamiento político, exceptuando cualquier tipo de tendencia o de pensamiento político-filosófico de corte totalitario tales como el marxismo o el fascismo.

En nuestra agrupación se integran socialdemócratas, democristianos y liberales en todas sus combinaciones posibles. Incluso consideramos que tales definiciones en el clásico tipo de pensamiento europeo no se ajustan en sus disquisiciones clásicas al mundo post-moderno, al menos no en el futuro de una nueva Cuba. Nuestro pensamiento tiende hacia un eclecticismo político que tomando lo mejor de la experiencia política de la humanidad y sobre todo las amargas experiencias de la historia cubana permita en un futuro la implantación de una democracia con ágiles mecanismos económicos, amplias libertades y garantías a la ciudadanía a la vez que vele por amplias políticas sociales que garanticen la protección a los sectores más desprotegidos.

Actualmente nuestro papel es de divulgación de la realidad cubana, tendiente a romper el monopolio informativo –desinformativo sería la palabra correcta- que logra el estado cubano sobre la realidad de la Isla, a la vez que servir de puente unificador de agrupaciones y tendencias.

Para ello elaboramos de común acuerdo con más de 40 organizaciones del exilio y la oposición interna una Posición Común, que fue refrendada el pasado 10 de octubre en Madrid en un congreso opositor y se constituyó una Comisión Permanente de todas las asociaciones que a su vez elaboró una Hoja de Ruta para la Transición Democrática de Cuba, que es la guía teórica por la que estamos trabajando en estos momentos.

No hemos descartado convertirnos en un partido político a partir de fusiones con diversos partidos o asociaciones de tendencias similares, de hecho se está trabajando fuertemente en ello.

A la muerte de Castro y en su defecto cuando sea posible un entendimiento con las fuerzas que le sucedan para iniciar la transición, esperamos poder estar en Cuba para ayudar a la reconstrucción de la nación, sin más aspiraciones que la de devolver a la patria al seno de las naciones democráticas y reinstaurar en nuevas condiciones los derechos inalienables de su población. En fin volver a hacer de Cuba un lugar decente en el que vivir.

P/ Fidel Castro ha dicho que cuando muera será el partido Comunista quien se haga cargo del país...¿qué le parece? ¿y qué papel cree que tendrá el partido comunista el un futuro próximo?

R/ Nadie puede predecir con certeza qué pasará de inmediato en la nación a la muerte de Castro, ya expliqué anteriormente las variables que suponemos trata de implementar la actual clase gobernante, lo que si es una realidad es que el comunismo agotó en Cuba todas sus posibilidades y que el futuro de la nación pasará indefectiblemente por nuevos derroteros, de ello se encargará el propio pueblo de Cuba cuando pueda ejercer libremente su voluntad a través de mecanismos democráticos. De todas formas será un proceso largo a mediano plazo y de fuertes reestructuraciones en el pensamiento social. Lo principal será indudablemente la transparencia informativa y el ejercicio de la libertad de expresión, factores ausentes de la política cubana desde hace casi cinco décadas.

P/ ¿Hasta que punto cree que se dejará decidir a los cubanos que es lo que quieren para su país, una vez muera Fidel Castro?

R/ Si se logran romper los muros de contención internos impuestos por la dictadura, nada podrá impedir que los cubanos decidan por sí solos lo que desean para su futuro. Ese es un fantasma que Castro siempre ha utilizado – el de la imposibilidad futura de decisión soberana por parte del pueblo cubano- y que se ha interiorizado en la mente de muchos analistas. Le pondré un ejemplo; no existe más peligro de mediatización en el futuro político de Cuba, por ejemplo del que existía en España a la muerte de Franco e inicio de la transición democrática y sin embargo Uds. lo lograron, aunque algunas fuerzas políticas al cabo de tantos años quieran dar una versión revisada de la historia de la transición española.

P/ ¿Qué es lo cree que tiene que cambiar o no una vez muera Castro?, ¿Y qué le gustaría que pasara?

R/ Tienen que cambiar el sistema político y la estructura económica, se deberá además iniciar un fuerte movimiento de democratización del pensamiento político de la población.

En el orden socio-económico se deberán mantener como mínimo los índices y sistemas sostenibles de desarrollo, con un amplio programa de mejorías –la seguridad social por ejemplo-, imprescindible será la despolitización de la enseñanza y la reestructuración de los sistemas de inversión de capitales extranjeros de manera tal que además de lograr una masiva afluencia de capitales, estos fluyan sin embargo en estricto beneficio mutuo y respeto irrestricto a los derechos de los trabajadores.

Claro que me gustaría que todo ese proceso fuera acelerado y sin traumas, pero ya se sabe que la realidad social no responde a deseos, de todas formas nuestro trabajo irá en esa dirección, como toda actividad humana, antes de hacerse realidad primero debe estar instalada en la mente de los hombres.

P/ ¿Qué papel cree que tiene EE.UU. en ese cambio?, ¿Y España?...

R/ Generalmente suele ser “políticamente incorrecto” por estas tierras europeas dar referencias positivas de la gran nación americana. Por ello me permitiré una digresión en esta entrevista;

Cuba ha tenido a lo largo de toda su historia un fuerte vínculo a los Estados Unidos de América, cierto es que en oportunidades los cubanos se han quejado del exceso de intervención americana en nuestra política y en otras oportunidades de la ausencia de intervención. Hallar el justo medio en esa relación será trabajo para los futuros gobiernos democráticos de Cuba; lo que si es una realidad, es que con sus luces y con sus sombras no existiría mejor aliado para una democracia futura de la Isla que una relación soberana de respeto con la gran nación del norte.

En definitiva es la única nación del planeta que cuenta con una tradición democrática de más de 200 años, de hecho la que inició la era moderna de libertades y derechos –antes incluso que la Gran Revolución Francesa, reconocido por lo propios franceses al donar en el centenario de su revolución la Estatua de la Libertad que se yergue a la entrada del puerto de New York- se encuentra geográficamente a menos de 150 KM de las costas cubanas, es la nación mas poderosa del mundo y por demás ha demostrado –limitaciones aparte- ser la nación que más apoyo a dado a los exiliados cubanos, que además tienen una amplia representación en el Congreso americano, cuentan ya con miembros en el senado e incluso en el servicio exterior.

Por otra parte, a pesar de todos los esfuerzos de Castro, la población cubana –hay que recordar que al menos uno de cada cinco cubanos reside en los Estados Unidos, muchos con la doble ciudadanía, por tanto prácticamente no existe ninguna familia cubana sin un pariente americano- a pesar de todos los esfuerzos de Castro, repito,- y en buena medida gracias a él- probablemente es en la población cubana actual donde resida el mayor pozo de simpatías y afinidad con los americanos.

Indudablemente que tendrán los EE.UU. un papel importante en el cambio, guste a quien le guste y pese a quien le pese y como decía un viejo amigo, esto no será ni bueno ni malo sino todo lo contrario.

Con España nos unen las raíces y también numerosos lazos familiares. Un antiguo alumno español en La Habana, me relataba, allá por los años ochenta que entrevistado Franco sobre cómo era posible que tuviera tan buenas relaciones con Castro a pesar de las diferencias ideológicas respondió que “-Cuba es hija de España… hija puta, pero hija al fin”.

Claro que mi antiguo discípulo de la Maestría Internacional en Administración de Salud desconocía la obra de Martí, el apóstol de la independencia de Cuba. En una carta dirigida a un amigo, Martí refería: “…Todo poder larga y omnímodamente ejercido degenera en casta y las castas se buscan y se hombrean unas a las otras…”

Las dictaduras resultan ser las mismas metástasis despreciables de una enfermedad: la falta de libertades. De igual forma los intereses que rigen los estados democráticos muchas veces resultan en la antítesis de lo que dicen defender o de aquello que critican a otros estados.

La participación de numerosas empresas españolas en la economía cubana a partir de los años noventa, además de inoportuna ha sido francamente oportunista. Inoportuna pues entraron a la economía cubana en el momento más difícil para Castro, cuando previsiblemente estaba a punto de ser fracturado su sistema; oportunista pues entraron aprovechando las condiciones impuestas por Castro que a su vez garantizaban la total ausencia de responsabilidad social corporativa. No en balde la Organización Internacional del Trabajo ha emitido resoluciones que reconocen a la relación Trabajo- Capital de los inversionistas extranjeros en Cuba –mayoritariamente españoles- como una relación constitutiva de explotación de mano de obra esclava, en los términos modernos de la acepción esclavitud; que por cierto no sólo se da en territorio cubano, se conoce de la exportación de “contingentes” de trabajadores cubanos hacia suelo español –fundamentalmente en las áreas de hostelería y construcción- que son explotados en condiciones similares de esclavitud.

Por todos estos elementos, amen de un equivocada política de “apaciguamiento” a Castro con ninguneo de la oposición interna y el exilio por parte del actual ejecutivo español –y esto no quiere decir que el ejecutivo anterior lo haya efectuado especialmente bien, pero al menos mantenía una política consecuente con su discurso hacia La Habana- por todos estos elementos repito, lejos de lo que podría esperar, España ha ido perdiendo probabilidades reales de influir en la transición cubana, no al menos en la calidad y cantidad que fuera deseable para su clase política y económica.

Existe un efecto boomerang consistente en que la población identifica al inversionista español como colaborador de la dictadura, la oposición se siente burlada y para colmo de males, Castro en su nueva relación con Venezuela y China ha empezado a desmontar las empresas mixtas –mayoría en las inversiones con La Habana- en perjuicio de los inversores, españoles incluidos.

Tendría España que replantearse sus relaciones con La Habana, también con la disidencia y el exilio a fin de ganar espacios para su deseable presencia futura en la transición.

Hasta que en Europa no se comprenda que en Cuba no existe “bloqueo” sino un embargo comercial americano –pues La Habana de hecho comercia con el resto del mundo e incluso tiene a Estados Unidos como el mayor exportador de alimentos a la Isla- hasta que España no aprenda de su propia historia y recuerde que fue el embargo impuesto al sistema franquista, con el consecuente fracaso de su anhelada autarquía económica el que le obligó a abrirse a occidente; en fin hasta que no exista una coordinación real entre las políticas de la UE y Estados Unidos con relación a Cuba con el beneplácito tácito de las principales fuerzas de la oposición interna y el exilio cubano –hoy raquíticas, mañana no tanto- la influencia de Europa en el futuro de Cuba irá perdiendo importancia y ello no es bueno para la transición, se necesita una posición de equilibrio, pero este no se encuentra en las antítesis y sobre todo no se logra en contra de los criterios de los principales interesados.

P/ Hábleme del Proyecto "JOSÉ MARTÍ" PARA LA TRANSICIÓN, REUNIFICACIÓN Y DEMOCRATIZACIÓN DE CUBA, lo he estado leyendo, y cree qué es un proyecto que tiene cabida en la Cuba de hoy en día?...¿o habrá que esperar a ver que pasa en el futuro con la muerte de Fidel Castro?

R/ El Proyecto que aparece en nuestra Web, ha sido superado por el tiempo y el trabajo, fue un punto de partida que aún conserva su esencia general, pero en estos momentos estamos trabajando con concepciones de mayor grado de detalle y sobre todo con un consenso mayor de agrupaciones tal y como expliqué mas arriba al referirme a la Posición Común y la Hoja de Ruta.

En la Cuba de hoy día el único Proyecto viable es el de divulgar información y agrupar a la población civil en numerosas asociaciones, de hecho clandestinas pues no son aceptadas por el gobierno que las persigue, por sólo poner un ejemplo algo tan sencillo como una biblioteca independiente, ni que hablar ya del periodismo independiente que ha convertido a Cuba en el país del planeta con mayor cantidad de periodistas presos.

Sólo que en la misma medida que la población obtenga información estará en condiciones de participar en los proyectos en el momento en que estos puedan trasladarse en su totalidad al interior de la Isla.

P/ ¿Volverá a Cuba?, ¿Qué es lo que realmente le gustaría que pasara?

R/ Por supuesto que regresaré a Cuba, inmediatamente que sea factible, de ser posible para ayudar en lo que sea menester en la larga carrera hacia la democracia que sucederá a la noche actual y me gustaría que fuera hoy mismo.



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