cubamatinal.com| |
Cuba y su Realidad Social 26-04-2017

Portada
Noticias
Deportes
Breves
Video Blog
Cuba-Org.
Politicas
Reportajes
Actividades
Colaboraciones
Buscador
Cartas
Suscribase
JUSTICIA, SÍ, VENDETTA, NO

Entrevistador: Emilio Surí Quesada

Cuando habla, mira de frente y, pese a las gafas, tiene en los ojos el brillo, un tanto felino, de los sobrevivientes. Está acostumbrado a vivir de sus reflejos y por eso la mañana de nuestra entrevista, en un hotel de Madrid, me dice en tono cómplice y sin espavientos que prefiere sentarse de espalda a la pared para controlar la entrada. Motivos tiene. Uno de sus hijos ya fue objeto de un atentado por parte de los sicarios de Castro y quienes conozcan la historia de Cuba o hayan leído “Cómo llegó la noche”, su valioso y acusador testimonio –XIV Premio Comillas en España- llegará a la conclusión de que Hubert Matos, para el Comandante Chochera, es un encarnizado enemigo.

Y lo es. Hubert Matos fue el primero dentro de las filas rebeldes, después de 1959, en plantarle cara públicamente al tirano. Alguien con la catadura moral de Fidel Castro no podía permitir que el comandante que entró a su izquierda en La Habana al ver que no podía atajar el rumbo comunista de aquel proceso, tuviese el civismo de escribirle una carta de renuncia que terminaba así:

También quiero que entiendas que esta determinación, por meditada, es irrevocable, por lo que te pido no como el comandante Hubert Matos, sino sencillamente como uno cualquiera de tus compañeros de la Sierra -¿te acuerdas? De los que salían dispuestos a morir cumpliendo tus órdenes-, que accedas a mi solicitud cuanto antes, permitiéndome regresar a mi casa en condición de civil sin que mis hijos tengan que enterarse después, en la calle, que su padre es un desertor o un traidor...

Fidel y “La monedita Falsa” –como llama Hubert a Raúl Castro- mataron dos pájaros de un tiro. El Comandante Matos sería condenado a veinte años de cárcel y el carismático Camilo Cienfuegos – quien catalogó de metedura de pata la patraña contra su compañero de armas- desaparecería para siempre. Los hermanos Castro acababan de colgarse dos infames medallas.

Cuarenta y cuatro años han pasado desde entonces. De ellos, repito, Hubert Matos pasó veinte en las peores celdas de la dictadura castrista. Siete mil trescientos días con sus noches en un país en donde la vida de un preso vale mucho menos que la de cualquier perro que lo custodia.

Escucho hablar al Comandante Hubert Matos en Madrid y siento curiosidad por saber qué prima más en su existencia. ¿el maestro? ¿el comandante? ¿el ex prisionero? Es una pregunta que resuena en mi interior.

¿Cuánto de grandeza humana debe haber dentro de este cubano para que el odio no haya podido mancharlo? A su edad, no sé de dónde saca tantas energías para zapatear medio Madrid; firmar cientos de ejemplares de su libro; hablar exponiendo el programa de Cuba Independiente y Democrática, la agrupación que preside; responder a las preguntas de quienes abarrotan el Centro Cubano de Madrid y, a las ocho de la mañana del día siguiente, ya estar atendiendo a la prensa?

No dudo que, en Cuba, al “Comandante Chochera” y a “La Monedita Falsa” se le recoman los hígados al saber que el hombre a quien creían liquidado y que liberaron bajo presión internacional para que muriese en unos meses, hoy, vital, coherente y con una entereza y dignidad que nunca han conocido ellos dos, les siga plantando cara.

En Cuba, preso de su delirio, Castro odia y divide. Por el mundo, libre y respetado, va Matos, rejuvenecido cuando habla de su patria y expresa con claridad su pensamiento democrático. Sin necesidad de espavientos circenses y oratorios, sin herir y desde la cubanidad más sobria y elegante, el autor de “Cómo llegó la noche” estableció un diálogo que- salvando las distancias- servía como base a la hora de imaginar cómo Martí iba de un lado para otro en busca de la unión entre los cubanos.

-A lo largo de estos años –expresaba- nos hemos ido fundiendo en una sola causa. Puedo decir con orgullo que algunos de los que antes fuimos adversarios políticos, hoy son mis hermanos. Ejemplo de ello es Rafael Díaz Balart. Ambos lo hemos reconocido así. Por Cuba y su libertad hay que dejar atrás las cosas que nos separan.

Con tacto político, pero sin titubeos, Hubert Matos ponía las cosas en su justo sitio:

-En esta lucha por rescatar la libertad y los valores democráticos en Cuba tenemos que tener siempre en cuenta a los representantes de la resistencia interna cubana que allá adentro luchan por conquistar espacios de libertad. Marta Beatriz Roque, Biscet, Raúl Rivero, Héctor Palacios, todo ellos y hasta los demás que son menos conocidos son héroes de la nación cubana y tenemos que apoyarlos. A veces me angustio cuando escucho decir que apoyar a tal o cual grupo de la disidencia interna de Cuba es aproximarse a la traición. Decir eso es cosa de personas estúpidas, mezquinas y cobardes. Creo que la gente ha ido, en todos los lugares, aprendiendo a ser solidarios con quienes en Cuba, ya sea en prisión o en la calle, enfrentan al régimen. Apoyamos a todas las líneas de trabajo que, dentro de la Isla se enfrentan a Castro. Tenemos que ser solidarios hasta con los viejitos que van a la iglesia a rezar porque haya libertad en Cuba.

Conocedor de los engranajes de la realidad de su país, el Comandante Matos aprovecha la oportunidad para hacer referencia a los militares:
-Algunas nos considera idealista por los llamamientos que le hacemos a los militares y creo que sería un error pensar que todos los militares en activo, tanto de las FAR como del MININT, están con Castro. Soy de la opinión de que todavía no es demasiado tarde. Ellos también son victimas. Hay que hacerles ver que su compromiso es con la nación y no con los hermanos Castro.

-Hay un tema que el régimen cubano se empeña en silenciar –le digo-, me refiero a los miles de cubanos que como reservistas o fuerzas paramilitares han participado en conflictos bélicos, me refiero en concreto a países como Angola, y Nicaragua por solo citar dos ejemplos- ¿Qué pasará con ellos si hay un estallido social ya sea provocadas por el mismo Castro o porque las cosas se le vayan de las manos? ¿No le parece que esas personas son una bomba de tiempo que puede perder la espoleta al morir el tirano?

Matos se me queda mirando y, tras un breve silencio, en donde parece sobrepesar lo espinoso del tema, contesta:

-Cuba después de la muerte de Castro tiene la necesidad de salir de la miseria y para ello necesita de espacios en donde no impere la violencia. Es de vital importancia que se apliquen reglas básicas de convivencia que nos sirvan para entrar en un nuevo orden. Habrá que crear mecanismos dónde se juzguen a los verdaderos culpables. Habría que evitar que la gente se tome la justicia por propia mano. Eso ayudaría a quitarle presión a esa bomba de tiempo que usted menciona. Por ejemplo, allí está mucha de la gente vinculada a Ochoa y Tony de la Guardia. Muchos de ellos quieren venganza. Si se acaba el castrismo y no hay un proceso en donde se investigue y se juzgue a los culpables, puede que estalle la violencia.

-Llama la atención que ni en su discurso de anoche, ni en el transcurso de esta entrevista, ni tampoco en su libro se siente odio y ganas de venganza –le comento.

La respuesta del hombre que estuvo veinte años preso es tajante y clara:

-Si actuamos con odio perderíamos irremediablemente la República que aspiramos tener. Ningún país se levanta con cimientos de odio. Justicia, sí, vendetta, no.


Tanto en su comparecencia en el Centro Cubano como en la entrevista el comandante Hubert Matos aborda un tema de vital importancia para el futuro de la Isla:

-Muchos cubanos en estos años crecieron en una sociedad en donde la doble moral y la falta de sinceridad era necesaria para salir adelante, estudiar y luego trabajar.

Por fortuna creemos que cuando pase esta larga noche cientos de miles de jóvenes y hasta millones que no han conocido otra forma de vida en Cuba irán al rescate de su identidad. Trabajaremos para ello. Ese es uno de nuestros compromisos. Hay que rescatar los valores morales de la familia cubana.

-Y cómo se hará si esos valores están en crisis? –indago.

El comandante, responde:

-Recomponer a la familia cubana no será fácil. Y, ese, tiene que ser un objetivo a señalar. El totalitarismo castrista ha sido deprimente y costosísimo. Y lo será más si no concluye pronto. La economía se restaurará mucho más fácil y en menos tiempo que la familia .Reconstruir el andamiaje de la conducta del pueblo cubano nos llevará mucho tiempo y energías.


¿Tiene que ver eso con las marchas multitudinarias que convoca Castro? –indago.

El presidente de Cuba Independiente y Democrática, responde:

-Cuando los padres, por miedo o conveniencia enseñan a mentir a sus hijos, cuando el muchacho aprende a ir a los desfiles o actos del Partido para no buscarse problemas y siguiendo el ejemplo de sus mayores, aplaude, ese muchacho se está convirtiendo en un pobre sujeto con una personalidad impuesta y deformada por el sistema. La gente va perdiendo los valores solidarios.

-¿Y, antes, el cubano era solidario? –quiero precisar.

Huber Matos, puntualiza:

-El cubano de antes, aunque fuese pobre, se sentía identificado y solidarizado con su vecino. Quien tenía, se sentía solidario con quien no tenía. Eso no quiere decir que no hubiera gente egoísta, a lo que yo me refiero es a la mayoría..Ahora, no. Todo el mundo desconfía de su prójimo. Hermanos contra hermanos. Hijos contra padres, padres contra hijos. Esa es una de las herencia que nos dejará Fidel Castro. Costará mucho trabajo crear un índice de esquema moral de conducta que sea aceptable. Tendremos que esforzarnos todos por reconstruir el modo de ser del cubano.

Insisto sobre tan importante tema. Le hablo de la gente que va los desfiles y manifestaciones y del gran parecido que existe entre esa masa y aquella otra que, en Rumania, aplaudió hasta el último minuto a Ceaucescu y, de buenas a primeras, se le reviró. Matos explica:

-Por necesidad, por miedo o por inercia, un por ciento muy grande de las generaciones formadas durante este casi medio siglo de castrismo es gente insincera, temerosa de decir la verdad. El régimen los ha dejado vacíos por dentro de valores. Pues al desaparecer Castro esos individuos tendrán que reinventarse a si mismo. Tendrá que dejar de ser un comediante de si mismo. Tendrá que replantearse cambiar porque los tiempos han cambiado. Entre todos tendremos que hacer un compromiso nacional. Habrá que reconstruir la nación material, moral, cultural y socialmente. Ahora el país es un rebaño que lo llevan de un lado para otro. Los instrumentos para sembrar el miedo en el alma de los cubanos han sido eficientes. Se ha dicho y puede que sea cierto que lo único que ha funcionado bien en el régimen cubano ha sido la represión. Tendremos que tener confianza en nosotros mismos. Quiero puntualizar que no todo el pueblo se suma a ese rebaño. Cada día son más las gentes que se rebelan. La oposición interna forcejea y con su ejemplo gana espacios tanto dentro como fuera de Cuba. En estos más de cuarenta años en las cárceles de Cuba ha habido una buena cuota de sacrificios. Nunca ha dejado de haber resistencia. Sobre estos temas estoy escribiendo algo para el día de mañana.

-Comandante –ataco-, ¿qué prevalece más en usted? ¿El maestro? ¡El comandante? ¿el ex prisionero político o el fundador de Cuba Democrática e Independiente?

Hay limpieza en la sonrisa de este hombre cuando le tocan el tema.

-Creo que nací con vocación de maestro –declara-. Siempre me he sentido feliz enseñando. Soñaba con poder trabajar toda mi vida como maestro y, al llegar a la vejez, tener un colegio grande en donde poder enseñar en los distintos niveles. Mi madre también fue maestra.

-Castro, cómo en tantas cosas, se siente el progenitor de la educación en Cuba.

¿Qué le parece –indago-, que cuando creo una Escuela de pedagogos la bautizó con el nombre de Antón Makarenko, alguien que nada tenía que ver con la realidad cubana?

Hay ironía y, al mismo tiempo, contención en las palabras del maestro comandante:

-El castrismo ha generado tantas cosas ridículas que darían risa si no fuese tan dañinas. Cuba siempre tuvo buenos maestros un personal competente y responsable; con vocación y ganas de servir a la nación. Castro también ha mentido y manipulado la realidad al hablar de la educación en Cuba. Antes de Castro en Cuba y Latinoamérica ya se conocía la obra de pedagogos como Aguayo y Varona, entre otros y de historiadores como Leví Marrero.

-¿Qué le parece la respuesta que ha tenido en el mundo la última ola represiva de Castro? Por ejemplo, aquí en España la Plataforma Cuba Democracia ¡Ya! ha logrado reunir en las protestas frente a la Embajada de Cuba en Madrid y en la Puerta del Sol a cubanos de diferentes generaciones y a políticos españoles de diferentes tendencias.

Matos, como ha hecho en toda la entrevista, parte por derecho:

-Creo que la solidaridad con el pueblo de Cuba para algunos ha ido con un poco de retrazo, pero tenemos que agradecer y aplaudir que, por fin, se hayan sumado tantas personas a este trabajo promovido por la Plataforma. Es de agradecer el apoyo de la prensa que hasta hace poco apenas nos nombraba. La toma de conciencia de muchos intelectuales también hay que verla como algo muy positivo.

-¿Y qué le parecen los pronunciamientos de la Unión Europea acerca de la dictadura? –pregunto y el Comandante Matos no duda un instante en responder:

-Creo que para el pueblo de Cuba sería muy beneficioso la creación de un bloque de naciones en donde se le exigiera a Castro, entre otros puntos, la inmediata puesta en libertad de los presos políticos y de conciencia; el cese de la represión y la celebración de elecciones libres supervisadas por organizaciones independientes. Soy de la opinión y así se lo he comunicado al gobierno español que España sería el país más autorizado para presidir ese grupo de países en donde podría haber países de todo el mundo.

-¿Y usted cree que Castro tomaría en cuenta la peticiones de esos países?-intento saber.

Hubert Matos hace gala de su objetividad y responde de inmediato:

-No, pero eso lo haría rabiar y lo sacaría de quicio. Esa presión lo harían temblar y le meterían la duda en el cuerpo a sus allegados. Por otra parte, quienes están en prisión se sentirían apoyados al igual que el pueblo.

-Conociendo a Fidel Castro como usted lo conoce –le comento- ¿lo cree capaz de orquestar una auto agresión para morir matando?

El comandante responde con celeridad:

-Cuando Fidel vea que está a pocos pasos de perder el poder bien porque su misma gente le hace un atentado, por algún movimiento entre las fuerzas armadas o porque la gente pierda el miedo y la gente se subleve, es muy probable que provocará una intervención por parte de los Estados Unidos. De esa manera satisfacerla su ego y buscaría esconder su fracaso. El pueblo y Cuba es lo que menos le ha importado en estos cuarenta y cuatro años.

Hubert Matos hace el llamado de alerta con la calma de quien ha tenido que soportar las miserias humanas de Fidel Castro. Ojala esté equivocado, me digo, al tiempo en que no puedo dejar de sentir respeto por un hombre que tuvo que abandonar las aulas para convertirse en guerrero, el mismo que, con su valor alcanzó el estadio de maestro comandante y que convirtió sus veinte años de cárcel en un apostolado por la dignidad del hombre.


Editoriales  + 
Opinion  + 
Colaboraciones  + 
Entrevistas  + 
Foros
Hemeroteca
Enlaces

Cuba Matinal - Spain, C. Alcala 99, 28009 Madrid, España. Tel: + 34 639 43 15 89
repliche orologi © Copyright 2006. All Rights Reserved. Contacto: cubamatinal@cubamatinal.com