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El cine "América" en la ciudad de Camagüey.
30-11-2008, Tornés Aguililla, Luis

Cubamatinal/ De los siniestros años 70 en Cuba tampoco olvidaré una misteriosa reunión en el cine América de mi Camagüey a la que fueron invitados, exclusivamente, los miembros del Partido Comunista de Cuba (PCC) y los compañeritos de la Unión de Jóvenes Comunistas (U.J.C ) en lo que yo entendí entonces como un ejercicio más de jerarquización de la sociedad.

Había que ver el sigilo y el secretismo que rodeaban las invitaciones en el más clásico estilo del castrismo triunfante: "los invitados" sentían que formaban parte de la élite de la Revolución mientras que los "no invitados" sentían que "algo estaba pasando y que mucho les faltaba para llegar a esas alturas de la consideración estatal”.

Como quiso Dios que yo nunca fuera (ni por asomo) miembro de la U.J.C porque seguramente los especialistas de algún oscuro departamento de psicología aplicada me decretaron " perfil no conforme...", debo decir que aquella reunión secreta en el cine América fue para mí una prueba más de que la sarta infame que tenía (y tiene) en sus manos el destino de mi país nunca podría contar conmigo. La primera prueba fue en los años 60, el día que se llevaron, ya nacionalizadas, las vacas de mi abuelo de nuestra finca familiar en Bayamo.

El cine América, lugar insigne cuyas butacas vieron grandes emociones en todas las generaciones de quinceañeros camagüeyanos, de momento recibía La Schutzstaffel* potencial, la crema de la crema, la que sí podía ver y escuchar el mensaje casi familiar y cómplice de El Comandante mientras que el resto del rebaño debía perderse en conjeturas.

Tal era la línea de ruptura entre los "integrados" y los "desintegrables", tal era el método para crear un sentimiento en la gente de pertenecer ¡al fin! a una élite con acceso a la "fonía"* del jefe mientras que en los otros, subía a la mollera el sentimiento de culpabilidad y la certeza de que no merecían aún semejante privilegio.

La sarta infame imaginó una ruptura fundamental en la historia de Cuba pero el único resultado tangible de la "obra" castrofascista es que nuestro país se acerca cada día más a una situación social conflictiva cuyas consecuencias nadie puede augurar ya que Fidel Castro, quien nunca se habrá presentado a ninguna elección libre y limpia ante el pueblo cubano, se imaginó de momento en el papel del Cristo redentor, con nuevos santos y nueva liturgia para constatar ahora que ha fracasado estruendosamente y que para él y los suyos, todo se limita a tratar de morir en sus camas imponiendo una sociedad de terror.

Adolf Hitler intentó algo parecido a la búsqueda imposible del "hombre nuevo" con su estética novedosa y criminal llena de uniformes, de medallas y de conceptos que pretendían un "algo nunca visto" pero ya sabemos en qué paró su caso porque nadie puede hacer que la totalidad del cuerpo social aborrezca lo vivido. Siempre hay gente de bien que trabaja y resiste adaptándose a las circunstancias adversas en medio de la jauría y después de 12 años de hitlerismo ( que no son los 50 años de castrofascismo ) bien sabemos lo que ha tenido que pagar Alemania para reconstruirse como nación y como sociedad normalmente integrada al concierto europeo.

El castrofascismo se ha visto enfrentado a parámetros exógenos como el magistral derrumbe del Muro de Berlín (a Dios gracias) o la posición política de EE.UU. y del exilio y a la insumisión de miles de cubanos dentro de Cuba, sin hablar ya de la escondida certeza en cada uno de nosotros, los cubanos, de que no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista pues a pesar de los esfuerzos desaforados por transformar el léxico, por politizar las relaciones filiales o por socavar la amistad entre la gente, el castrismo siempre ha errado en sus cálculos a largo plazo.

Cuando se le escapan para Key West unos militares en la misma lancha en que patrullan, cuando se les fuga un oficial superior o un espeluznante y servil lacayo estamos ante fallas cuyos estragos son importantes al quedar así probado que el sistema dictatorial cubano es un frágil teatro de pachangueros a merced de una banda de iluminados en fase terminal o como dice el poeta: como piltrafa hedionda guindando en garfio de carnicería...

Al final del cuento, todos guardan en sí las referencias culturales y familiares que la política totalitaria del castrofascismo no puede segar. Esas referencias son la base estructural de la continuidad histórica en nuestro país cuya expresión saldrá totalmente a la luz a partir del momento en que se produzcan los cambios refundadores de un contexto democrático en Cuba.

¡De "hombre nuevo" nada! porque los hombres y mujeres de hoy son la suma cultural y política de las generaciones pasadas pero esas cosas Fidel Castro y compañía no las habían previsto como tampoco previeron que la mayoría de los que asistieron a la misteriosa reunión del cine América en la ciudad de Camagüey, están, unos en el exilio y otros, en el destierro voluntario insular.

¡Bastaría con una pizca camará...!


*Schutzstaffel: SS


 


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