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Las malas compañías de Obama.
01-11-2008, González, Eloy A

Cubamatinal/ La presente jornada electoral por la Presidencia de los Estados Unidos de Norteamérica está tocando a su fin; a cuatro días de la elección me apresto a abordar algunos asuntos que se relacionan con el problema cubano. Ya especifiqué en mi artículo anterior que explicaría el voto y este es el momento, aunque debo de admitir que los eventos políticos de los cuales hoy somos testigos, promueven más de una consideración e invitan al análisis.

Hay en esta jornada de luchas políticas en los Estados Unidos, algo más que el juego político dentro de una democracia probada. Hay novedad como hay despropósitos, ceguera política y peligroso tropel. He sido testigo de las dos elecciones anteriores, percibo que asistiremos a no pocos y peligrosos desatinos.

Pero limitémonos a analizar algunos aspectos que solo conciernen a los cubanos. Conformado por un Exilio limitado,-si se compara con otros grupos de inmigrantes-, los cubanos, independiente de su número, localización y sobre todo influencia, vienen de una dictadura comunista donde les fueron violados sus derechos y conocieron de primera mano lo que es vivir bajo una tiranía de corte totalitario. No necesitamos muchas lecciones, hemos aprendido, sino todas, casi todas.

Cuando los Estados Unidos de Norteamérica aun no se recuperaban de una guerra civil fratricida que casi destruye completamente el país, guerra de corte racial y destructiva, José Martí escribía: “Hombre es más que blanco, más que mulato, más que negro. Cubano es más que blanco, más que mulato, más que negro…, dígase hombre y ya se dicen todos los derechos”.

Es por eso que la irrupción en esta campaña electoral de un candidato negro, no nos resulta sorprendente. Digo negro de manera impropia, cuando en realidad es una persona mestiza, lo cual se atempera a lo que conocemos los cubanos que hemos vivido en una sociedad de mestizaje. Por los demás, ya los cubanos tuvimos un presidente negro-mestizo de extracción humilde, de escasa preparación y militar de baja graduación para más señas; que fue elegido democráticamente y se desempeño durante 4 años en el cargo. Que años después dio un golpe de estado y se convirtió en un dictador, es otro asunto.

Lo primero que salta a la vista en esta campaña es el tema racial, donde hay una incomprensible manipulación que implica,- entre otras cosas-, la de ignorar la extensa familia africana del candidato–mulato. Hay una innoble intencionalidad de dejar a un lado las imágenes del padre y del padrastro, los parientes y hasta la abuela. Familia toda impresentable según las normas de los medios de difusión y los promotores de imagen, pero que es la familia. La primera “malas compañías” para el candidato demócrata son los miembros de su familia, ya estén presentes o ausentes. La imagen simpática de la abuela negra,- que ha sido la única que ha aparecido en los medios hasta donde estos lo han permitido-, me recuerda la pregunta e indagación del poeta cubano cuando dice en su verso: ¿y tu abuela donde esta? Esta pregunta no tiene desperdicio, y se aplica al candidato o a su séquito que trata de mantener al margen la parentela incómoda. Los medios y los especialistas de imagen de su campaña han hecho de la familia de Obama, un grupo de fantasmas que solo pueden salir a la luz cuando termine la elección; los han convertido en parientes muy embarazosos.

También se confunde en el historial político del candidato, los personajes grotescos de una izquierda cerril siempre presente en la sociedad norteamericana; aberrantes y delirantes sujetos que se mueven en una izquierda vegetariana pero que en su momento fueron y son parte de grupúsculos de odiadores contumaces, irredimibles delincuentes, terroristas confesos, redomados ideólogos que ejercitan la esquizofrenia intelectual. También pastores y curas que desbarran desde el púlpito en alocada verborrea los efluvios pestilentes de una teología afiebrada que se mueve entre la liberación y la negritud; de acuerdo a como sople el viento.

En este grupo de facinerosos los hay,-como era de esperar-, comunistas de salón, conspiradores, castristas, antiglobalizadores y toda la hez de desperdicios de la guerra fría que aun se niegan a admitir que el socialismo cavernícola fracasó. La misma izquierda carnívora que hoy tiene una admiración casi sicalíptica por el dictador cubano, anda en conjura colectiva gritando en las calles el petardista: “Si se puede”, mientras que clama por un cambio que nadie puede definir (ni el mismo candidato). Esta izquierda se prepara para disfrutar de una victoria electoral que no le pertenece. A esta francachela esperan sumarse los Estados parias. El banquete de los imprecadores está listo.

Aparece en medio de la campaña electoral el compadrazgo entre Obama y Bill Ayers, un terrorista despreciable y ex líder de Weather Underground Organization (WUO) quien recibió ayuda del gobierno de Fidel Castro en los años 70, según un informe que realizó el Buró Federal de Investigaciones (FBI). Un reporte de 400 páginas, del cual el diario The New York Times pudo obtener una copia, revela que oficiales cubanos del Departamento General de Inteligencia (DGI), el equivalente cubano de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), organizaron las Brigadas Venceremos en las cuales miembros del WUO (Weather Underground Organization) participaron.

El objetivo final de la participación del DGI a la hora de organizar las Brigadas Venceremos era “el reclutamiento de personas que ya estaban políticamente orientadas, y que algún día podrían obtener una posición, ya fuera siendo elegidas o por nombramiento, en el gobierno de Estados Unidos, algo que le daría al gobierno un formidable acceso a la inteligencia política, económica y militar”. En el informe también se señala que el contacto con los cubanos en EEUU se hizo en la misión cubana en la ONU, localizada en la calle 67 del East, en Manhattan. Varios importantes funcionarios cubanos que trabajaron en la embajada en los años 1969 y 1970 fueron identificados en el reporte como agentes del espionaje cubano. Ayers y su esposa, Bernadine Dohrn, ex miembro del WUO, regresaron a Cuba en septiembre de 1970 como parte del “Equipo Habana”...,”.

Con un rosto marcado por la candidez y un mejor juicio, Bill Ayers hoy aparece sonriente en un foto reciente con un pullover o playera deportiva cubana; moda que parece haber introducido en los medios el Coma-andante.

Bill el terrorista fue uno de los preceptores de Obama, pero no el único. En su libro: “Sueños de mi padre”, el candidato presidencial no niega su admiración por Frank Marshall Davis, activista radical miembro del Partido comunista de los USA. De este ideólogo, el próximo presidente de los Estados Unidos dice: fue una figura fascinante, " por sus libros, su aliento a whisky y la sensación de que gozaba de una sabiduría adquirida a fuerza de golpes”. Y lo describe “como una influencia importante que lo aconsejó en todas las cuestiones raciales y en los estudios”. ¿Sabios consejos? Todo lo que parte de un comunista me produce cierta desazón.

He visto una foto interesante de un grupo de antiguos activistas y actuales seguidores de Obama, ya marcados por los años donde algunos muestran una indumentaria que les delata: boina a lo “Che” Guevara, botón con la bandera cubana y T-shirt verde olivo con una inscripción en letras amarillas que dice: Guerrillero.

Y si de imagen se refiere; el tratamiento hecho por la campaña de Obama a los cubanos fue,- desde todo punto de vista-, uno de los más humillantes de que ha sido objeto la comunidad cubana en este país.

La oficina de campaña de Obama en la Ciudad de Houston, capitaneada por una cubano-americana procastrista y dedicada al lleva y trae con La Habana, se encargó de poner en las paredes de la oficina material visual pro castrista. El asunto no hubiera llegado a mayores, de no ser porque esta infeliz, se le ocurrió poner sobre la bandera cubana una imagen del terrorista confeso: Ernesto” Che” Guevara. Este acto, que insulta a los cubanos y ultraja el símbolo patrio que representa nuestra bandera, produjo múltiples expresiones de rechazo que llegaron a los más cercanos colaboradores del senador.

La Campaña de Obama declaró primero que las fotos eran trucadas, luego de mostrarse el video en MyFox de Houston, dijeron que sí, que las fotos eran válidas, pero que estas personas eran voluntarias, no autorizadas y además que no eran conocidos de Obama. Tratando de desconocer a la innombrable que se prestó para esta provocación. Esta apareció meses más tarde en Miami, y sin dar explicación alguna a la comunidad cubana, se pavoneó junto al candidato, su esposa y algunos representantes del Exilio; hasta aparecieron en la escena dos cubanos opositores y viajeros que andaban por Miami. ¡Descarados!. Los cubanos No admitimos que una persona de interés de la Dirección General de Inteligencia de la tiranía castro comunista nos ofenda y ultraje nuestra bandera.

Hay en todo esto un desgate de valores. Hay oscuros propósitos y negociado que no alcanzo a comprender. La aparición en el equipo de campaña del ex abogado de los Clinton y artífice del secuestro y deportación de Elián, el abogado norteamericano Gregory Craig, me resulta muy sospechoso. Este sujeto,- al margen de su conducta profesional-, mostró una inclinación y un encantamiento con el régimen de déspota cubano que me inquieta. Esta también es una de las malas compañías del candidato demócrata. Este abogado del diablo es el asesor para asuntos latinoamericanos del senador Obama. ¡Dios nos coja confesados!

Hay algunos en el Exilio que se han prestado para el juego político dándole el apoyo a uno u otro candidato. Las organizaciones del Exilio comprometen su desempeño y sus intereses, que deben ser el velar por toda la comunidad de exiliados cubanos, cuando muestran un apoyo a ultranza. Cada cubano a título personal debe participar y opinar en la presente campaña con apego al derecho; pero el Exilio en su conjunto y las organizaciones del mismo no deben prestarse para un juego político que siempre ha demostrado ser ajeno a los intereses de los cubanos. Es por eso que la alineación de la FNCA ha sido un error político de consecuencias impredecibles.

No voy a votar por el candidato demócrata. No me gustan sus malas compañías, ni su manoseo de la información. Tampoco me gusta su falta de trasparencia que va desde su familia, inclinaciones y amistades hasta sus declaraciones y discursos exaltados que muestran más a un picapleitos mediocre que a un político razonable.

No me interesa sus insinuaciones sobre lo que hará en relación a la política hacia Cuba, y me preocupa que sus malas compañías influyan en sus decisiones políticas.

No me gusta la manipulación y parcialidad mostrada por los medios de comunicación; la mayoría mostrando un apoyo que raya en lo obsceno para con el candidato demócrata. En una elección como esta es mejor que los medios sean todo lo imparcial posible y no escondan o mangoneen la información. Siento como que “me están escondiendo la bola”, como que hasta los árbitros “me la están escondiendo” lo que me hace sentirme burlado. ¡Y éste no es un juego cualquiera!

Hay mucho en juego en esta elección, y en un político de la talla del candidato demócrata cualquiera mala compañía,- por pretérita que sea-, puede ser nociva.


 


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