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Los clásicos de la Economía Política
09-09-2008, Heriberto Portales Rodríguez

Cubamatinal/ PARTE I. ADAM SMITH Y SU OBRA CUMBRE INVESTIGACIONES DE LA NATURALEZA Y CAUSA DE LA REIQUEZA DE LAS NACIONES (WELTH OF NATIONS).
Adam Smith, economista Ingles nacido en Escocia en el 1723, es considerado y con razón, el fundador de la Economía Política Moderna. Sus tesis y postulados revolucionaron por completo los conceptos anteriormente planteados tanto por Quesnay (escuela fisiocrática) como por Juan Jacobo Rousseau, su obra cumbre Welth of Nations, publicada en 1776, sirvió de guía a sucesivas generaciones de economistas, suministrándoles, incluso a K. Marx, el punto de partida para sus especulaciones.

En su obra, A. Smith, enfoca sus ideas a partir de tres postulados.
a). La división social del Trabaja (DST)
b). La organización espontánea y libre del mundo bajo la acción del interés personal.
c). El carácter limitado de la intervención de los gobiernos en la esfera económica.

Durante el tratamiento a la DST, Smith refuta la afirmación Quesnayna de que: “La Agricultura es la fuente de toda riqueza, tanto del estado como la de los ciudadanos”.sobre esto Smith planteó:

“El trabajo anual de cada nación, es el fondo que la va proveyendo de todos los objetos necesarios y útiles para la vida que ella consume cada año y que siempre consiste, ya en el producto inmediato del trabajo, ya lo que con ese mismo producto se compra a otras naciones”.

En esta afirmación, deja bien sentado que el trabajo es la fuente verdadera de la riqueza, concediendo solo a la tierra (la agricultura), una forma más de producción de riquezas, resaltando que solo la actividad del hombre es la que es capaz de producir estas riquezas y no la fuerza de la naturaleza.

Si se parte de este presupuesto planteado por A. Smith, se puede llegar a la conclusión de que las riquezas de las naciones no son producto de la actividad de una clase determinada, sino que es el producto del esfuerzo de todas las clases que integran a la sociedad, o sea, la misma se logra por la acción conjunta y cooperante de todos los individuos, los cuales aportan de forma individual y diferenciada una cuota de trabajo mediante la división social; del Trabajo, y este descubrimiento es el principal merito de A. Smith. “La DST es la institución por medio de la cual se realiza la cooperación de los hombres en la creación de la riqueza nacional, siendo esta la verdadera fuente del progreso y el bienestar”.

Según Smith, esta fuerza y potencia de la DST, es atribuida a tres causas principales:

1) La especialización (destreza y maestría) que se adquiera por estar dedicado a una actividad específica.
2) La economía del tiempo, ya que se evita pasar de una ocupación a otra.
3) Las innovaciones e invenciones que se realizan para agilizar y humanizar las tareas.
(en el libro II de su obra, Smith plantea que el hecho de que el individuo se dedique toda su vida a realizar una determinada tarea, le impide ejercitar la inteligencia o sus facultades inventoras, aquí al parecer existe una contradicción pero la misma es más aparente que efectiva.)

A. Smith, no solo se conforma con señalar las ventajas de la DST sino que también marca los límites de la misma, los cuales son:
a) la extensión del mercado (a mayor mercado mayor actividad y producción).
b) La acumulación del capital (la cantidad de trabajo a utilizar en un proceso determinado, depende de la cantidad de capital con que se disponga).

Esto es en sentido general lo principal de la teoría de la DST, expuesta por Adam Smith, mediante la cual considera a la producción social como resultado de una actividad conjunta donde interviene el trabajo, la tierra (renta) y el capital.

Otro tópico donde se hace hincapié es en el carácter proporcional que deben poseer las cargas impositivas (impuestos, gravámenes, etc.), haciendo notar que es una obligación de todo individuo contribuir al sostenimiento del estado de manera proporcional a la renta que disfruta bajo la protección de este (el impuesto debe ser real y no arbitrario, debe ser entregado en el momento y de manera elegida por el tributario y este debe estar basado en cuotas mínimas).

Una tercera cuestión planteada es la relación entre empresarios (capitalistas) y empleados (trabajadores) y esta cuestión surge por el auge y desarrollo de la Revolución Industrial Inglesa, en el momento en que la obra es publicada, y en la misma no se pone de manifiesto una aceptación ciega y completa de la nueva sociedad industrial y a la hora de tomar partido lo hace a favor de los obreros. “Sus intereses (propietarios y comerciantes) no están jamás enteramente de acuerdo con los del publico; sus intereses es el de engañar y el de oprimir al pueblo y así en más de una ocasión lo han engañado y oprimido a la vez”.
También enfoca su investigación sobre los salarios (teoría de los salarios) y la base del trabajo, vinculada con la agricultura, sobre esto afirma que los salarios elevados son ventajosos para los trabajadores ya que los mismos constituyen la gran mayoría de toda sociedad, por lo que todo lo que tiende a mejorar las condiciones de vida de esta mayoría social siempre resulta beneficioso; “Ninguna sociedad es floreciente y feliz cuando la mayor parte de sus miembros es pobre y miserable”.La cuestión del salario, él la veía no solo como un aspecto más dentro de las relaciones de producción, sino también como un acto de justicia con los encargados de producir los bienes y riquezas de la sociedad.

Cuando enfoca lo correspondiente a los grandes beneficios de los capitalistas, su tono cambia por completo hasta el punto que lo hace afirmar que estos (los grandes beneficios) contribuyen a elevar el preció de los artículos por encima del salario de los trabajadores. “Nuestros negociantes y propietarios se quejan atrozmente de los efectos causados por la elevación de los salarios en el precio de las mercancías, hasta el punto de que disminuyen las ventas; pero ellos no dicen una palabra de los pésimos efectos de la elevación de los beneficio. Cuando se trata de la perniciosa consecuencia de sus propias ganancias, se callan, no se quejan más que de las ganancias de los demás”.

En su obra, A. Smith se descubre no como un precursor del industrialismo naciente por el contrario, se inclina hacia la agricultura ( esto puede ser producto a la influencia de la escuela fisiocrática en él), la cual no solo define como la actividad más difícil para el hombre, sino también como la más útil, por lo que afirma que para los capitales de un país, la agricultura constituye la colocación más valiosa y la más conforme al interés general, consagrando todo el libro II de su obra a demostrar la forma en que las políticas económicas europeas, han asumido una posición hostil en contra de las actividades agrícolas.

Otro aspecto que se hace notar en su trabajo es su naturalismo y optimismo, el mismo es un amante de la espontaneidad de las instituciones económicas y del carácter beneficioso que se derivan de las mismas.

El veía la espontaneidad del surgimiento de estas instituciones como algo derivado no de la idea u orden de alguien en particular, sino producto a una necesidad económica “natural”, surgida dentro de la propia sociedad, la cual se beneficiaría de este surgimiento. “se trata de la consecuencia necesaria, aunque lenta y gradual, de una tendencia especial de la naturaleza humana, resultante del interés personal”.es por ello que se opone a una intervención directa del Gobierno en los asuntos económicos, atribuyéndoles una función limitada solo a la administración de justicia, la defensa del país, y el deber de mediar y arbitrar los conflictos surgidos entre los particulares, no lo concebía como un administrador de bienes ya que según planteaba le era dado dilapidar lo que otros lograban con sus esfuerzo, no eran capaces de prestarle atención a las empresas particulares y su ámbito esta conformado por todo un aparato burocrático integrado por funcionarios desidiosos, negligentes y corruptos. Por estas razones, poner la gestión económica bajo el tutelaje de los gobiernos, equivaldría a reducir la producción y los valores que de ella se obtienen.

Sin embargo, a pesar de esta opinión, reconoce que aunque con carácter limitado, el estado debe ser propietarios de aquellos recursos que puesto en manos de particulares pudiera menoscabar la seguridad y soberanía del país ( aunque Smith prefiere la acción individual a la social, no por eso se atribuye una ciega confianza en el individuo, el sabe que el espirito del monopolio está presente, de forma natural, en la industria por lo que plantea que una empresa para ser útil a la comunidad, el empresario debe estar:
a) estimulado por el interés personal.
b) Contenido por la libre concurrencia en sus justos límites.
Si no se dan estas dos condiciones, el público puede ser expoliado por los particulares, tanto por lo menos, como por las empresas estatales.

No obstante a estas posiciones A. Smith, en toda su obra alega a favor del franqueamiento de las puertas a la libertad económica para todos los individuos, convirtiéndose en un alegato en contra de toda política mercantilista.


 


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