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El perfil psicológico de Fidel Castro: Sus orígenes
20-10-2006, Maritza Beato

De todos es conocido el terrible perfil psicológico de Fidel Castro, el tirano que durante medio siglo ha logrado, a base del terror, la represión y métodos brutales, mantenerse en el poder en Cuba. Su patología se basa, en parte, en una dualidad, consecuencia de un sustrato de identidad desde su nacimiento: un doble nombre, doble hogar, doble familia y doble identidad. Estas vivencias primeras determinaron la infancia y la futura vida del dictador. Para comprender su personalidad transgresora, hay que remontarse al origen de su nacimiento.

El padre del dictador, el gallego Ángel María Castro Argiz, nacido en la aldea de Láncara, cerca de Lugo, en 1875, era un simple campesino rural y analfabeto al que un residente de La Coruña pagó para que lo sustituyera en la guerra de Cuba, donde sirvió como soldado entre 1895 y 1898. En la isla, según reporta Carlos Márquez Sterling en su "Historia de Cuba", Castro padre formó parte de la columna española, dirigida por el comandante Cirujeda, que atacó y mortalmente hirió en combate al Titán de Bronce, Antonio Maceo, el 7 de Diciembre de 1896. Al entrar los Estados Unidos en esta contienda con su declaración de guerra a España en 1898, dando comienzo a la Guerra Hispano-Americana, Castro padre expresó a familiares en su terruño gallego odio y desprecio a la nación norteamericana, país que consideraba responsable por la pérdida de lo poco que quedaba entonces del imperio colonial español.

Aunque fue deportado a España en 1898, después de la conclusión de la guerra, en 1905 Ángel Castro regresó a Cuba, donde intuía grandes oportunidades de trabajo inexistentes entonces en la metrópolis. Se estableció en Banes, al norte de la provincia de Oriente, y para salir de la pobreza típica del inmigrante, ejerció todo tipo de trabajos. Con la ayuda de un coterráneo canario, Fidel Pino Santos, logró alquilar parcelas a la local United Fruit Company y comenzó a adquirir más y más tierras, convirtiéndose a lo largo de varios años en un rico terrateniente, pero con una reputación de ser implacable y violento en sus negocios, sobre todo con los humildes trabajadores que importaba de Haití para las labores agrícolas.

La región de Banes estaba dominada entonces por dos ingenios azucareros, el "Preston" y el "Boston", de los que era dueño la United Fruit Company, símbolo emblemático del dominio económico norteamericano en la América Latina. Don Ángel, que otrora había manifestado desprecio por los Estados Unidos, multiplicó su fortuna haciendo negocios con estos dos ingenios para instalar los carriles del ferrocarril que transportaba la caña de azúcar a las refinerías de otras partes de la isla. Como la sede de la United Fruit Company en Cuba, Banes era el lugar de residencia de los empleados norteamericanos de la compañía, que vivían y socializaban separadamente de los empleados cubanos. El acceso a la playa local estaba vedado por una cerca, cuya llave sólo tenían los empleados norteamericanos. Cada vez que tenía que pedir permiso para entrar en la playa, don Ángel se encolerizaba.

Ya convertido en un rico miembro de la alta sociedad de Banes, don Ángel contrajo matrimonio con la maestra que lo alfabetizó, María Luisa Argota, directora de la Escuela Americana. El nuevo matrimonio se instaló en el remoto Birán, en el norte oriental, en una inmensa finca de 32,100 acres de terreno llamada "Las Manacas". Con el transcurso del tiempo, Ángel y María Luisa tuvieron dos hijos, Pedro Emilio y Lydia, ya fallecidos.

Años después llegó a Birán una nueva sirvienta acompañada de su hija analfabeta de sólo 14 años, llamada Lina Ruz González. Pronto, don Ángel estableció una relación extramarital con ella, y tuvieron una primera hija, Ángela, que fue ocultada y llevada al bohío de la madre de Lina. Nació un segundo hijo, Ramón, y para entonces los rumores sobre la infidelidad de su marido habían llegado a los oídos de María Luisa Argota, que abandonó la finca de Birán y se mudó a Santiago de Cuba con sus hijos.

Lina Ruz se instaló entonces como la nueva señora de "Las Manacas", y dio a luz, 13 de Agosto de 1926, a un tercer hijo, al que don Ángel puso el nombre de su amigo y socio en los negocios: Fidel. Como María Luisa Argota ya le había planteado el divorcio y reclamado la mitad de sus tierras bajo la acusación de adulterio, don Ángel simuló estar arruinado y traspasó el título de las propiedades a su socio Fidel Pino Santos.

Para acallar rumores y ocultar la existencia de los hijos ilegítimos, Ángel Castro decidió llevar a los tres niños a vivir con sus amigos, el cónsul haitiano en Santiago, Louis Hippólite Hibbert, y su esposa Emerenciana Feliú. El pequeño Fidel tenía entonces 4 años. A esa temprana edad, tuvo que adaptarse a tener dos familias, dos parejas de padres, a lidiar con su condición ilegítima, creando hondos conflictos psicológicos. Dos años después, cuando fue enviado al Colegio de la Salle, sus condiscípulos, en su mayoría provenientes de la clase aristocrática de la región, lo humillaron repetidamente por su origen bastardo, por tener como madre a una criada analfabeta, y por no estar bautizado, llamándolo "judío".

El niño se juró que algún día se vengaría de todas estas humillaciones, germinando el resentimiento que un niño padece cuando aún no alcanza a comprender los determinismos y reglas sociales. Este trauma originó el aliciente y la meta que lo ha guiado toda su vida, con el propósito de superar su origen bastardo: la obtención de la gloria y el poder. Desde la infancia, su vida se ha orientado a la búsqueda frenética, sin tregua, de compensación psicológica, propiciando una verdadera vocación por el poder absoluto. De ahí su megalomanía y su delirio de grandeza.

Como el niño Fidel se rebelaba ante los insultos y el desprecio de sus condiscípulos del Colegio de la Salle, obteniendo malas notas y con serios problemas de disciplina, don Ángel decidió internarlo, cuando ya contaba 8 años, en el Colegio de Dolores de Santiago de Cuba, conocido por su férrea disciplina. Para aliviar las burlas a las que era sometido, Lina y Ángel, que aún aguardaban el desenlace del largo proceso de divorcio de María Luisa Argota, decidieron bautizarlo ese mismo año. Teniendo a la pareja haitiana como padrinos, el niño apareció en el acta oficial de bautismo como Fidel Hipólito Ruz, sin mención de Ángel Castro como su padre.

Cuatro hijos más nacerían de la relación Castro-Ruz: Juana, Raúl, Emma y Agustina. No fue sino hasta 1940, a raíz del divorcio de él, que Ángel y Lina legalizaron su unión. Y tres años después de este matrimonio civil de sus padres, el 11 de Diciembre de 1943, Fidel, ya de 17 años, fue reconocido legalmente como hijo legítimo de Ángel Castro. Fidel Hipólito Ruz al fin podía llamarse Fidel Alejandro Castro Ruz. Pero las humillaciones recibidas durante los años formativos de su vida dejarían una huella imborrable en su atormentada mente.

Después de este tardío reconocimiento como hijo legítimo, el adolescente Fidel Castro al fin pudo incorporarse a su familia. Meses antes, se había trasladado de Birán a La Habana, matriculándose en el Colegio Preparatorio de Belén, uno de los más prestigiosos de la capital. Allí comenzó a destacarse académicamente, pero, al mismo tiempo, a mostrar su insaciable ambición de poder. En Belén, uno de sus mejores amigos era un ex-residente de Banes, Rafael Díaz-Balart, luego aliado político de Batista y encarnizado enemigo suyo, con cuya hermana Mirta contraería matrimonio.

Sus profesores jesuitas del Belén de los años 40's se habían contagiado con el fascismo del generalísimo español Francisco Franco y el antiamericanismo, inculcándole a Fidel devoción por un sistema de gobierno autocrático y por los valores culturales e históricos de la cultura hispana, en contraste con el materialismo imperante en la cultura anglosajona. El joven fue impactado por los relatos jesuitas sobre la Falange, la versión española del fascismo, y la doctrina de José Antonio Primo de Rivera.

Uno de sus profesores, el Padre Armando Llorente, lo recuerda entonces como "motivado, muy orgulloso, y muy diferente de los demás. Deseaba destacarse principalmente en los deportes, y le gustaba ganar costara lo que costara. No tenía interés en socializar ni en asistir a fiestas y reuniones propias de la juventud, y parecía ajeno a la alta sociedad cubana".

Después de graduarse en Belén, Fidel se matriculó en la Escuela de Leyes de la Universidad de La Habana en 1945, donde rápidamente se involucró en el activismo estudiantil, haciendo un intenso debut en el panorama político de la isla. En esa época, la Universidad, protegida por su autonomía, era un santuario de agitación política, donde la violencia y los conflictos entre pandillas estudiantiles eran comunes. Allí floreció su época de "gatillo alegre", adquiriendo una reputación de gángster, aventurero violento, y matón. fue acusado de la muerte impune de otro estudiante, Manolo Castro, por lo que jamás fue juzgado. Aquí fue que desarrolló por primera vez su elocuencia oratoria y demostró su desmedida ambición personal, aunque nunca logró ser elegido al ansiado puesto de presidente de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU).

Todo esto culminó con su participación en el nefasto "Bogotazo" de 1948, adonde fue supuestamente para infiltrar secretamente los movimientos estudiantiles universitarios de América Latina. Invitado para participar en una conferencia organizada por el dictador argentino Juan Domingo Perón, este evento concluyó con revueltas populares y el incendio de la capital colombiana después del asesinato del líder del Partido Liberal, Eliecer Gaitán. Fidel participó activamente en estas revueltas, siendo fotografiado recorriendo las calles de Bogotá con una ametralladora en la mano, distribuyendo propaganda revolucionaria. Perseguido por las autoridades colombianas, logró refugiarse en la embajada cubana, de donde voló de regreso a La Habana. Pero había quedado alucinado con este primer encuentro con manifestaciones, grandes multitudes, efervescencia revolucionaria y violencia.

Según cuenta el biógrafo de Castro, el francés Serge Raffy, en su libro "L'Infidel Castro", poco después de su regreso de Bogotá fue que se produjo en La Habana el fatídico encuentro con el agente soviético Fabio Grobart, que determinaría su afiliación política para siempre. Raffy sostiene que la ideología marxista de Castro tuvo su origen en ese encuentro. Fabio Grobart, uno de los fundadores del viejo Partido Comunista de Cuba, era un judío polaco enviado por el Kremlin a América Latina para reclutar agitadores "antimperialistas" que, para despistar, simularan ser anticomunistas y tuvieran una imagen pública como tal. Y Castro, con su engañosa aura de revolucionario humanista, que ocultaba su activismo violento y sus métodos brutales, era el candidato perfecto para la tarea, ya que poseía la camaleónica duplicidad requerida.

Esta condición de "agente doble" era terreno conocido para Castro. Esta duplicidad no fue por la práctica de la denegación, traición o virajes, propios del juego político; sino por una verdadera estructura psicológica derivada de las circunstancias de su origen: la propensión a ser simultáneamente dos personas; a jugar en dos campos al mismo tiempo, opuesto a la imagen del personaje íntegro e impetuoso que representaba. Esta estructura de lo doble aparece en todas las acciones que emprende, ocasionando crisis, pues es una conducta que implica el "double-bind". que, como se sabe, es el origen de muchas perturbaciones mentales.

Por eso fue que pudo engañar al pueblo cubano, presentándose desde la Sierra Maestra como un revolucionario idealista y redentor, ocultando su verdadera agenda. Por eso tienen importancia absoluta en su régimen los servicios de inteligencia y de control policial. De ahí proviene la modalidad de infiltrar agentes bajo la doble fachada de médicos, maestros y técnicos deportivos, como sucedió en Chile, en Granada, y ahora en Venezuela. Su duplicidad y la maleabilidad de su personalidad patológica impiden ninguna negociación, pues nunca se estará tratando con el verdadero, sino con el OTRO. La ley, según él, será siempre de su voluntad.


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