cubamatinal.com| |
Cuba y su Realidad Social 23-05-2017

Portada
Noticias
Deportes
Breves
Video Blog
Cuba-Org.
Politicas
Reportajes
Actividades
Colaboraciones
Buscador
Cartas
Suscribase
   Enviar por Email
Barack Obama está equivocado en sus ideas sobre Cuba y nuestro hemisferio
30-05-2008, Cárdenas, Emilio J

Ya habíamos llamado la atención sobre ese asunto en esta misma columna. Barack Obama ha vuelto a insistir en su idea de abrir un diálogo incondicional con el gobierno de Raúl Castro, una dictadura hostil que ha amenazado recurrentemente la seguridad nacional de este país y ha martirizado a la población cubana por casi medio siglo. Y no solo con Castro, también con los líderes e Irán y Corea del Norte, dando continuidad a una tradición a la que dieran inicio George McGovern y John F. Kennedy, y a la que posteriormente se sumaron Jimmy Carter y otros, quienes creyeron que una política de diplomacia y negociaciones con el castro-comunismo podría rendir frutos.

Se equivocaron estruendosamente y de esos errores quedaron para la historia la tragedia de Bahía Cochinos, la crisis de los misiles de octubre de 1962, la ola del Mariel y muchos otros lamentables episodios durante la gestión de Carter.

En su más reciente viaje a la Florida, Obama fue incapaz de explicar a satisfacción cuáles son sus planes frente a Cuba, si es que llega a la Casa Blanca. Acabó sembrando más dudas que certidumbres, retrocediendo ante algunas posiciones previas y reafirmándose en otras que resultan incomprensibles para el exilio.

Su deseo de sostener diálogos directos con el gobierno comunista de Cuba, si llega a ser electo, ha merecido el rechazo de una significativa mayoría de la comunidad cubana residente en los Estados Unidos, para quienes esos diálogos sólo deben tener lugar cuando se hayan implementado en la isla reformas democráticas de fondo, cuando hayan recobrado su libertad todos los presos políticos que purgan largas condenas en las mazmorras del régimen, cuando cesen los hostigamientos y las persecuciones contra los disidentes que tienen el valor civil de oponerse a la dictadura, y cuando se respeten en Cuba los derechos humanos y la libertad de expresión.

No existe justificación alguna para que haya diálogo con el gobierno de Raúl Castro sin que medien esas condiciones básicas, y más allá del debate sobre la efectividad o no del embargo contra Cuba, levantarlo en este momento, sin que se produzcan las tan esperadas reformas, no sería nada más que el reconocimiento, por parte de los Estados Unidos, de la maniobra que concluyó con el cambio de poder en Cuba.

Dialogar con el gobierno de Raúl Castro así, sin que medie ninguna reforma, significaría también dejar impunes los incontables crímenes contra la humanidad cometidos a lo largo de casi cinco décadas de brutalidad y de opresión. Probablemente eso explica porque Fidel Castro veía con tan buenos ojos, en agosto del año pasado, la posibilidad de una fórmula electoral que él consideraba invencible, con Hillary Clinton, como candidata a la presidencia y Barack Obama como candidato a la vicepresidencia.

Históricamente, Barack Obama no ha sido muy consecuente en lo que se refiere a sus posiciones sobre Cuba. En el año 2003 se mostró abiertamente a favor de la normalización de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos, argumentando que ese proceso de normalización debería servir para ayudar al pueblo oprimido y empobrecido de la isla, al mismo tiempo que serviría para sentar las bases para un gobierno democrático, a partir del momento en que se produjera la inevitable salida del escenario de Fidel Castro.

Sin embargo, como ha sucedido también con otras de sus ideas, Obama ha cambiado inexplicablemente de parecer ahora, que se acerca a la nominación presidencial del partido demócrata. Hace nueve meses, cuando escribió una columna que publicó The Miami Herald y se reunió con miembros del exilio, se mostró a favor de que los cubanos que viven de este lado del estrecho de la Florida puedan viajar a la isla a visitar a sus familiares y enviarles dinero, pero consideró que el embargo debería permanecer vigente hasta que se evidenciaran las tan ansiadas reformas democráticas. Ese es el Obama candidato, que pretende ser políticamente correcto ante el exilio cubano. Pero el Obama de hace unos cuantos años, mucho más liberal, no pensaba de esa forma.

En el 2003, respondiendo un cuestionario, Obama se manifestó en contra de la Ley Helms-Burton. En enero del 2004, en un discurso pronunciado en la Universidad del Sur de Illinois, Obama afirmó que había llegado la hora de ponerle fin al embargo contra Cuba, porque finalmente había fracasado en su propósito de derrocar el régimen de Fidel Castro.

¿Qué es en realidad lo que Obama piensa sobre la situación cubana, y cuáles son en verdad sus intenciones, en el evento de que resulte elegido como Presidente de los Estados Unidos?

No cabe duda de que a la hora de la verdad actuará consecuentemente con sus posiciones de hace años, porque las de la campaña son solamente para eso, para decirnos lo que sus asesores creen que queremos oír. Lo que nosotros queremos, y él ignora, es una política hacia América Latina que muestre consistencia y seriedad frente a los principios democráticos que han defendido los Estados Unidos desde su fundación. En ese marco no cabe el diálogo con los Castro sin que se produzcan reformas en Cuba. Lo que si cabe, en contraste, son acuerdos de libre comercio con naciones amigas y apoyo al desarrollo económico de nuestros vecinos. Se equivoca diametralmente Obama cuando dice abogar por la democracia buscando reunirse con Raúl Castro, y al mismo tiempo le da la espalda al Tratado de Libre Comercio con Colombia.

La historia demuestra que cuando hay firmeza en los principios y los objetivos son claros, las posiciones deben ser inamovibles. Si John Adams, de Massachusetts y Thomas Jefferson, de Virginia, hubieran cedido a las presiones que durante el Congreso de 1775 defendían el diálogo con la corona británica aún sin que Londres reconociera el derecho a la libertad de los americanos, otro hubiera sido el camino hacia la independencia de los Estados Unidos. William Lloyd Garrison, uno de los periodistas que contribuyeron decisivamente a lograr la abolición de la esclavitud, se expresaba así: “Con hombres razonables, yo razono; a hombres con sentido humanitario, yo les pido; pero a los tiranos no les daré tregua, ni desperdiciaré con ellos mis argumentos, porque ciertamente se perderán.”

Ya basta de proponer reuniones con los Castro, para llegar al mismo punto muerto al que han llegado iniciativas similares en el pasado, bajo el liderazgo de los demócratas. Durante nuestro largo y prolongado exilio, ese bolero lo hemos escuchado muchas veces. Otros líderes del partido del Senador Obama ya han intentado eso mismo, y a nosotros no nos ha quedado más que una honda tristeza y una enorme frustración.

*Diario Las Americas /Publicado el 05-28-2008


Editoriales  + 
Opinion  + 
Colaboraciones  + 
Entrevistas  + 
Foros
Hemeroteca
Enlaces

Cuba Matinal - Spain, C. Alcala 99, 28009 Madrid, España. Tel: + 34 639 43 15 89
repliche orologi © Copyright 2006. All Rights Reserved. Contacto: cubamatinal@cubamatinal.com