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El gusto por la música cubana en México
29-11-2007, María Argelia Vizcaíno

Con los mexicanos nosotros los cubanos hemos estado muy unidos artísticamente a través de más de un siglo, pero ya de eso no se quiere hablar, de ahí que les traigo el tema, porque es parte de una historia que es preciso que nunca se olvide, para que los que trabajan en los medios de comunicación en la actualidad la conozcan y puedan compartirla con su público igualmente los maestros se lo enseñen a sus alumnos.

Desde el siglo XIX ya la música cubana alcanzó notoriedad en México. Si Cuba fue el primer país de América en crear un nacionalismo musical, por eso pudo ser el pionero en exportar su propia música, estoy casi segura que fue la nación azteca la primera en recibirla. Hasta la canción favorita de la emperatriz Carlota de México fue la habanera titulada La Golondrina, y entre las habaneras más antiguas y famosas se encuentra La Paloma, que es compuesta en 1860 con tema cubano-mexicano por el vasco-español Sebastián de Yradier y Salaverri (1809-1865), que se volvió tan popular por todo el mundo que hasta la cantó en el siglo XX Elvis Presley con una versión en inglés titulada “No More”. Dice la leyenda que el emperador Maximiliano I de México, quien encabezó el Segundo Imperio Mexicano desde 1864 a 1867, como última voluntad antes de ser fusilado en Querétaro pidió a la banda de música del ejército que se la tocaran, pero no lo complacieron.

Según relata el musicólogo mexicano de origen español Otto Mayer Serra, en su libro "Panorama de la música mejicana" (1941), en 1836, había aparecido la primera habanera impresa en México titulada “La Pimienta”, otros investigadores, argumentan que la primera pieza que se ha encontrado en ese territorio es la titulada "El amor en el baile", de 1842 y autor desconocido.

Lo que sí es un hecho que las habaneras se pusieron de moda entre los mexicanos después que nuestros criollos comienzan a emigrar, unos deportados, otros exiliados, otros por seguridad personal huyendo de la Guerra de los Diez Años (1868), propagándolas principalmente por las ciudades de Veracruz, Mérida y la capital. El músico y escritor mexicano Rubén M. Campos ha relatado en su libro "El folklore musical en las ciudades", publicado en México, en l930 ( p l93) que la famosa habanera "Te vas y a la mar te alejas" fue llevada por los bufos cubanos cuando tuvieron que emigrar en enero de l869 después de la explosión espontánea del público en el Teatro Villanueva de La Habana, que generó una gran tragedia de persecución y represión por parte de los colonialistas. Igualmente relata Campos que otra pieza muy popular en México (y también en Venezuela) fue "Me gustan tus ojos negros". Ese acontecer político fue el que cambió la panorámica cultural de México poniendo de moda las habaneras, de ahí que los compositores mexicanos crearan este tipo de canciones muy originales, como el compositor Melesio Morales que su canción más famosa fue la habanera “Guarda esta flor”, que se cantó mucho en Cuba también en el mismo siglo XIX pero le llamaban La Mexicana. A partir de entonces México no dejó de importar géneros cubanos y sus talentos musicales cultivaban nuestra música como propia.

Poco tiempo después, les llegó el Danzón cubano para quedarse para siempre, sobre todo en Veracruz, que se siguen cultivando y bailando más que en nuestro propio país, y eso que es nuestro Baile Nacional. El Danzón lo creó Miguel Failde en la ciudad de Matanzas, Cuba, en 1878, y se estrenó en la misma el 1ro. de enero, de 1879, imponiéndose rápidamente entre la población. Cuando comienza la Guerra de Independencia de 1895, pasó lo mismo que cuando la moda de la habanera, que los exiliados cubanos se la llevaron en sus maletas a México, que fue siempre hospitalario con los nuestros. Y aunque Cuba llegó a independizarse totalmente en 1902, muchos cubanos se quedaron en la patria adoptiva, así es que en 1905 construyeron en Veracruz una danzonera (local para ejecutar danzones) los cubanos Tiburcio "El Babuco" Hernández, que tocaba el timbal, junto al bombardino Quiroz y el compositor, pianista, arreglista y director Tomás Ponce Reyes, dándole mayor impulso a los músicos locales. Estos salones proliferaron en Mérida, Veracruz y Ciudad México, especialmente después de 1920, y ya para 1930 había solamente en la capital más de 15 salones para este baile, y fue el cubano Ponce Reyes el autor de temas de gran importancia para la sociedad mexicana como "Mérida de Carnaval" (1922) y Salón México (1931) dedicado a tan famoso lugar considerado “La Catedral del Danzón” que sirvió de base en 1934 para que el destacado concertista norteamericano Aaron Copland nombrara de esta manera su movimiento sinfónico basado en temas populares mexicanos.

Por esa década del veinte, ya era conocido el famoso compositor y timbalero cubano Consejo Valiente apodado “Acerina” que tocaba primero con la orquesta de su padrastro Enrique Bueno, en Santiago de Cuba cuando tenía 12 años, y después cuando marchó a Veracruz en 1913, con solo 14 años comenzó a tocar en la orquesta de “Babuco" el precursor del danzón en México, para pasar en 1927 a una de las orquestas más solicitadas, la de los hermanos Concha dirigida por Juan de Dios Concha en el Salón México, y en la década de 1940 dirigió su propia orquesta que mantuvo en el formato clásico diferenciándola de las orquestas en Cuba que evolucionaron para orquestas de Charanga, manteniendo Acerina el danzón con mayor autenticidad, al gusto mexicano, que lo hizo que perdurara hasta la fecha y ganara plazas que ni en Cuba había tenido para ejecutarse solo. Otra cubana que laboró por la década de 1940 junto a Acerina en la perpetuación del danzón en tierras de Juárez fue Hortensia Palacios, conocida como Doña Tencha o La Dama del Teclado.

Toda la música cubana era bien acogida al sur del río Bravo, así que inmediatamente que en La Habana, en la década de 1920 empezaron los éxitos del son oriental, en tríos, sextetos y septetos, los empresarios mexicanos los contrataban para actuar en su país. Y así nacen los primeros soneros mexicanos, como Pedro Domínguez “Moscovita”, José Macías “El Tapatío” y Luis Iturriaga, y hasta un grupo llamado Son de Marabú, es creado por el compositor Agustín Lara con la cantante "Toña la Negra", donde también cantaron Pedro Vargas, Elvira Ríos y Carmen Zozaya , siguiéndoles el cantante Tony Camargo, el gran pianista y arreglista Luisito Martínez, el percusionista Julio del Razo Tejada, etc.

Son esos trovadores cubanos los que además de inmortalizar sones y guarachas llevan el bolero de Cuba a la preferencia de todos los latinoamericanos y México tuvo la voz cantante con grandes creadores que muchos cubanos cuando escuchan piezas como Júrame (María Grever); Perfidia (Alberto Domínguez); Bésame mucho (Consuelo Velazquez); Vereda Tropical (Gonzalo Curiel); El reloj (Roberto Cantoral); Noche de ronda (a nombre María Teresa Lara, pero de su hermano Agustín), creemos que son composiciones de nuestros compatriotas.

Y cuando nace el mambo, Dámaso Pérez Prado lo primero que hace es ir a promoverlo a México en 1948, porque allí las bailarinas y rumberas cubanas enloquecían desde hacía unos años al público con sus curvas y sus movimientos rítmicos, y era un buen punto a su favor. También surgieron mexicanas rumberas que nada tenían que envidiarles a nuestras María Antonieta Pons, Blanquita Amaro, Ninón Sevilla, las Dolly Sisters, las Mulatas del Fuego, Amalia Aguilar, Rosa Carmina, Mary Esquivel, como fueron Meche Barba (aunque nació en New York de padres españoles se consideraba mexicana) y Lilia Prado entre otras.

Un poco después, con el Chachachá, creado por Enrique Jorrín en 1951 ocurre algo parecido. El pinareño cuando funda su orquesta en 1954 se va a México a promocionar su chachachá por seguirle los pasos a Pérez Prado, y los mexicanos también fueron muy generosos con Jorrín y bailaron Chachachá a la par que bailaron mambos, rumbas, boleros cubanos como en los tiempos de las habaneras.

¿Y qué pasó después de 1960? con la Pachanga, el Mozambique, y especialmente con esa explosión mundial de nuestra música que se baila estilo "Casino" y que en New York decidieron nombrarle Salsa, que los que manejan los medios de comunicación en México empezaron a insistir que es música tropical, como si no supieran que era la vieja música cubana que ellos tanto disfrutaron y desconocieran los ritmos que han creado los países que están en el trópico, demostrando o que son ignorantes o muy olvidadizos.

Hay muchos temas relacionados con esto que podemos elaborar si a mis lectores les interesa y si los que saben más que yo colaboran conmigo, de esta forma la historia estará ahí fresca y los que han pretendido separar estos dos pueblos no logren su cometido. Bien pudiéramos seguir con los artistas cubanos exitosos en México, o con sus descendientes nacidos allí. Ustedes dirán.

*Opiniones y sugerencias bienvenidos a mariaargelia@hotmail.com. Más trabajos de la autora puede encontrarlo visitando www.mariaargeliavizcaino.com


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