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EL SACRIFICIO DE LOS SACERDOTES.
30-09-2007, Oswaldo Yañez.

SACRIFICUM SACERDOTIBUS.
EL SACRIFICIO DE LOS SACERDOTES.

El ínclito Torpe y sus adlatares abandonaron la reunión en las Naciones Unidas a la carrera, el gobernante que más odian del mundo había osado meterlos en la misma talega que a Myanmar, la antigua Birmania, eso fue demasiado para ellos, era demasiado peligrosos para sus intereses, una suerte de espejo oriental que predecía su futuro al mirarse en el…

En Europa la denominan la revolución del azafrán por el color de las túnicas de los sacerdotes budistas, comúnmente conocidos por bonzos. Los últimos acontecimientos comenzaron como comienzan todas las epopeyas, por la voluntad, fuerza, decisión y valentía de unos pocos; unos cuantos religiosos decidieron que su pueblo no podía soportar por más tiempo las penalidades y privaciones a los que les sometía la dictadura y comenzaron una pequeña marcha de protesta.

El primer día se les añadieron por el camino unas decenas de bonzos, al segundo día ya eran unos centenares, al quinto día se les añadieron las monjas budistas, el décimo día eran muchos miles y el pueblo había dispuesto un cordón para protegerlos de los militares.

Los generales de las dictaduras solo saben responder a las protestas con la violencia y a fecha de hoy ya hay confirmados siete muertos, un periodista japonés entre ellos. Los templos son asaltados con nocturnidad, alevosía y a tiro limpio, los detenidos se cuentan por centenares. Entre los recién ingresados en los penales se encuentran el premio Nóbel de la Paz y ganadora de las últimas elecciones San Suu Kyi, su secretario y diversos miembros de LND, Liga Nacional para la Democracia.

El pueblo y los monjes no han obedecido el toque de queda impuesto por la tiranía y siguen saliendo a protestar a las calles de las principales ciudades birmanas, el ejercito da una moratoria de diez minutos para que se disuelvan y luego abre fuego, las filas se mantienen y los disparos provocan la desbandada en la que apenas haya tiempo para retirar a los heridos, es el precio por gritar Libertad en Myanmar.

Ya Kyaing, la esposa del jefe de la Junta Militar, el general Than Shwe, abordó un avión que le condujo a Bangkok, en compañía de su hija Thadar Shwe y uno de sus nietos. Los generales tienen en su haber miles de muertes desde su instauración en el poder a mano armada.

 

Esto es lo que ocurre en el oriente, esta es la pesadilla de los degobernantes cubanos, la diferencia entre Birmanía y Cuba es abismal pero los altos mandos cubanos ya no confían en que sus soldados obedezcan la orden de fuego si se encuentran con una protesta en masa de su pueblo, gases si, pero que ocurrirá cuando se acaben los gases, no faltará quien se quite la guerrera y piense que dispare algún Castro.

De lo que también estamos seguros es que la jerarquía de la Iglesia Católica Apostólica y Románica no encabezará ninguna protesta contra el desgobierno cubano, al menos mientras su cabeza visible no cambie, ya dijo alguien que los que toman café en el mismo salón se vuelven de la misma condición.

Ahora mismo no voy a denostar la postura oficial de la Iglesia Católica en Cuba, podría hacerlo, con nombres y apellidos, fechas y actuaciones concretas; solo les pediré a los prelados que piensen en las enseñanzas de su maestro, que busquen en su interior las razones que les hacen mantener el inmovilismo del que adolecen y si sus actos son congruentes con la fe que profesan. ¿Cuándo cambiarán su postura? Solo Dios lo sabe.

Prefiero contarles que hay sacerdotes que se juegan su alzacuellos a diario, discretamente en sus inicios, valientes siempre, contradicen las directrices del Cardenal de no inmiscuirse en política, por la sencilla razón de que los disidentes son también hijos de Dios y algunos sacerdotes son incapaces de no ampararlos ante la persecución, atropellos, violencia, hambre, carestía y necesidad que afrontan a diario los parias sociales cubanos, que no son otros más que los disidentes.

Los sacerdotes de la Cuba profunda, además de compartir las ideas de los que no están de acuerdo con el sistema revolucionario, los ayudan en la medida de sus posibilidades y a veces por encima de ellas.

Haciendo bueno el dicho popular de que en Cuba todo es posible, acaecen situaciones que ningún autor, por muy surrealista que sea, podría imaginar.

El oficial Pedro, de la seguridad del estado, andaba buscando a Juan, presunto autor de una pintada que rezaba, ABAJO CASTRO, en una calle de un pueblo del interior de la Isla. Los chivatos del comité le habían dicho que se refugiaba en la iglesia. El Padre Mateo saludo a Pedro y lo bendijo, el oficial inquirió por el disidente y el cura le respondió que era tan verdad que lo refugiaba como que confesaba semanalmente a su mujer y a sus hijas. El oficial maldijo su suerte por haberse casado con una cubana de las de misa y confesión y dio media vuelta, temía más la furia de su amada que la de su superior.

Como comprenderán los nombres son los de tres Apóstoles, pero tanto el cura, el pintor como el capitán, viven en el interior de la isla y esta anécdota no hace mucho que ocurrió.

 

Muchos extranjeros se preguntarán porque en Cuba no podemos hacer lo mismo que en Myanmar, la respuesta es compleja pero hay que tener en cuenta que cincuenta años de tiranía dejan un poso muy hondo en el alma del pueblo y el temor a la cárcel para ellos y sus familias no es el menor, todos recuerdan a los fusilados y a los desaparecidos. Vencer ese miedo es una hercúlea tarea.

También hay que considerar que las comunicaciones y el transporte son totalmente controlados por la seguridad del estado e Internet, el medio más utilizado en la actualidad para articular una reunión, está secuestrado por los protegidos de Ramirito, el Comandante de la Revolución que es el amo y señor de los medios de comunicación.

Así, cuando un grupo disidente planea una protesta, una reunión, un ayuno o una marcha se encuentra sin medios para desplazarse, exceptuando el carro de San Fernando; si consiguen llegar por sus propios medios, evitando los controles dispuestos para impedirles llegar a su destino, descubren que, bien por una interceptación telefónica o por el chivateo de alguno de los miembros que en realidad trabaja para la seguridad del estado, un operativo de agentes y una brigada de respuesta rápida les tiene preparado un acto de repudio en el que no faltarán los insultos y la violencia. Si el asunto es de mediana importancia todos los disidentes acaban frente a un oficial de la sección de enfrentamiento y después una multa o al penal, no hay otra disyuntiva. Los que han padecido una visita de este tipo a cualquiera de las instalaciones del MININT saben que ya tienen un expediente abierto que les enviará a la cárcel cuando al oficial de turno se le antoje o se lo ordenen.

El único acto de protesta sostenido que existe en Cuba en la actualidad lo protagonizan las Damas de Blanco todos los domingos en la iglesia de Santa Rita, gladiolo en mano, desafían a las mujeres de la brigada de respuesta rápida que son enviadas para provocarlas y a los oficiales que las vigilan desde el interior de sus carros. No muy lejos una cámara las monitorea por si acaso ha habido alguna nueva incorporación al grupo y es preciso añadir el expediente oportuno. Un experimentado oficial de inteligencia es el jefe del operativo que las controla.

Las Damas con página Web, reconocimiento y premios internacionales no cejarán en su actitud de pedir la libertad para los encarcelados injustamente y ya han expresado que están dispuestas a aceptar la compañía de más mujeres en sus semanales protestas.

La pregunta de cual sería la reacción del aparato represor cubano si el número de las damas se contara por centenares o por miles, no ha lugar todavía, pero esta disyuntiva es posible que ocurra.

 

En Cuba no tenemos a los bonzos de Rangún para liderar la protesta, pero si tenemos a unas Damas que visten de Blanco que no tienen que envidiar ninguna de las cualidades atribuidas a las mambisas del siglo pasado. Utilizando una táctica castrista, les hurtaré el nombre de mambisas, concepto prostituido de su significado originario por los revolucionarios hasta la saciedad; pasaré entonces a denominar a las Damas como las Mambisas de Blanco del siglo XXI, no en vano, han adecuado a los tiempos la lucha por la libertad.

A pesar de que se intenta introducir al pueblo cubano en un proceso falaz que denominan democracia, aunque intente engañarlos con un debate inane y artificial con la falsa pretensión de mejorar la situación del pueblo, las estrategias de distracción no funcionan y el descontento se sigue haciendo patente en cada una de las disímiles filas a las que nos ha avocado la revolución a lo largo de todo el archipiélago.

Yo animo a mis compatriotas a protestar, a no votar y a que las féminas se sumen a la procesión de las Mambisas de Blanco del siglo XXI. Nadie, excepto los condenados, conoce la fecha de su muerte, pero todavía está en nuestras manos decidir cual va a ser el primer día, del resto de nuestras vidas, en que tomemos la determinación de propugnar la libertad para nuestra Patria.

La revolución ha muerto, es tiempo de gritar Cambio y Libertad.


Necéssitas cáret lege.

La necesidad carece de ley.

 

 

Post Scríptum.

 

A nadie extrañe mi omisión,

Pues fue presta y aposta,

Y hoy nada se denosta

Del que no conoce camisón.

Pues no hay quien soporte,

Siendo amo del ranchón.

Que sea nula la citación,

De su inesperado reporte.

Nada mejor se me ocurre,

Que repetir a esta hora,

Algo que mi pecho atora

Y en cuarteta transcurre.

Apócrifos son de Quevedo,

Para Gógora escritos,

De nuevo, hoy subscritos

Para el de las canas,creo.


Hombre en quien la limpieza fue tan poca,

No tocando su cepa,

Que nunca, que yo sepa,

Se le cayó la mierda de la boca.


 


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