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Soledad Cruz y sus comentaristas;
07-08-2007, Carlos Manuel Estefanía

Soledad Cruz y sus comentaristas; Los casos de Wenceslao Cruz, Amaury Pérez y Jorge Dalton

Publicado en Cubanuestra/ Bajo el título de "Kaos en la Red: Soledad Cruz reconoce taras estalinistas en la prensa cubana” colocado un enlace a El revolucionario riesgo de la verdad, un controversial artículo publicado recientemente por la periodista cubana, Soledad Cruz, alguien al que los cubanos de la isla recuerdan por una dogmatismo solo comparable con los autodenominados intransigentes en el exilio. La respuesta no se ha hecho esperar: por ejemplo, un lector nos envió la nota: “Un gato chino para Cuba”, originalmente firmada y colocada en su blog personal por Wenceslao Cruz (para doble vía crucis del lector con el mismo apellido de su colega oficialista). Se trata de un escrito que recuerda mucho el tono de los que hacía la Señora Cruz en sus momentos de máxima tendenciosidad, y que poco honor hace a la capacidad analítica de un autor, que entre otras cosas se desempeña como el corresponsal en España de Miscelánea de Cuba y Web master de la página de La Unión Liberal Cubana. Don Wenceslao, parece involucionar en la misma medida en que Soledad se afloja y, a despecho una frase martiana con que encabeza su blog, usa la palabra para encubrir la verdad; lo hace cuando sin ton ni son mete a Suecia en su potaje, escribiendo algo tan desafortunado como lo siguiente:

”El modelo chino, algo que se percibe como deseable por los ahora raulistas, los nuevos trotskistas y demás versiones del castrismo que pululan por España, Suecia y demás países europeos con fuerte presencia exiliada cubana, verán en el escrito de Soledad Cruz una nueva forma o estrategia para apoyar sus orígenes y justificar su antiguo compromiso con la ignominia”

Sin embargo sobre el asunto hay cosas mucho más interesante que esta jerigonza, propia de aquellos manuales soviéticos por los que Venceslao "aprendió” que es el trotskismo, como parte de la formación política recibida en su muy "sólo para revolucionarios” Universidad de La Habana. Mejor será conocer que dicen sobre el tema intelectuales y artistas, no posan de anticastristas duros, y que nunca han negado su compromiso con el sistema imperante en Cuba, tal es el caso de le cantautor Amaury Pérez Vidal y del realizador cinematográfico, Jorge Dalton es hijo del poeta Roque Dalton (asesinado por sus compañeros de guerrilla). Por ellos, mejor que con el cuento chino de del señor Cruz sabremos de verdad cual es el sentido impacto que puede estar teniendo la nota de Soledad Cruz en la intelectualidad cubana o en quienes se le vinculan a esta, personas que dicho sea de paso, han reaccionado del mismo modo que ante la amenaza de retorno del Pavonato, haciendo del intercambio de correos electrónicos un verdadero dazibao, he aquí, una muestra:


RESPUESTA DE AMAURY PEREZ A SOLEDAD CRUZ
Fecha: Fri, 3 Aug 2007 06:51:26 -0600


Raulito:

Gracias por reenvíarme estos correos (Soledad y Laó). El de La Doña me ha provocado risas que más tarde se convirtieron en arcadas. Todo lo que dice es cierto, pero... ¿ella?, ¿la extremista temida de JR, la fiscal e inquisidora ideológica, la defensora y amiga irrestricta de Aldana y Tony Pérez, la vocera del Partido y sus más retrógradas disposiciones, la que te invitaba a la polémica y después, como hizo con una célebre disputa con Cuenca, el gran artista plástico cubano, y con un servidor, editarte tus argumentos a su gusto para preparar luego la siniestra respuesta, la que se gastaba más tarde el dinero de Cuba comprándose en París (cuando era la embajadora de Cuba ante la UNESCO) un ostentoso y caro abrigo de piel por el que los ecologistas debieron odiarla y en medio del período especial, la que atacó con todo al cine cubano y detonó "El caso Guantanamera" poniendo en crisis a Fidel versus los cineastas cubanos? Yo no sé si como dice Laó en las "altas" esferas cayó mal su artículo, pero, en las "bajas", es mi caso, me sentí estimulado porque jamás creí en ella y ahora este articulito me lo corrobora. A Soledad no le importa nada de lo que escribe (hay que saber como ha sido su vida) ¿Ahora pretende ser Juana de Arco o lo hace para garantizarse un espacio en el cielo de los oportunistas y salir del anonimato?

El país también tenía problemas en los ochenta y en los setenta y la señora se calló y no sólo se calló sino que apoyó, con su disfraz de niña terrible, los desmanes de esos años, que los había. Ya la veremos escribiendo para El Nuevo Herald, "vivir para ver".

Ya te digo, lo que Soledad dice es cierto, muy cierto (hay algún que otro disparate y la redacción parece la de una estudiante de primer año de periodismo) pero viniendo de semejante engendro hay que estar alerta. Yo no me dejo confundir ni en tiempos confusos.

Un abrazo,

Amaury

P.D. En cuanto a la referencia de Laó a mis aretes debo apuntar que Soledad no solo se detuvo en ellos sino que intentó a partir de eso desmontarme políticamente. Al fin y al cabo, si a la luna le faltaban los aretes ¿que más daba que los tuviera yo?

 

 

No estoy tan seguro, Soledad.

Jorge Dalton

Patria es eso, equidad, respeto a todas las opiniones y consuelo al triste.
La patria es dicha de todos, y dolor de todos, y cielo para todos, y no feudo ni capellanía de nadie
José Martí

Demás está decir que concuerdo con algunas cosas que dice Soledad, incluso aplaudo que una persona como ella corra esos riesgos en el nombre de la verdad. Parte de todos esos “defectos y problemas”, un grupo de jóvenes artistas e intelectuales cubanos, ya los habíamos expuesto en una serie de foros en los años 80s. La mayoría de esos foros, como sabrán, fueron cerrados por la oficialidad y los que nos arriesgamos en ese entonces fuimos maltratados, acusados de “hipercríticos” y de “hacerle el juego al enemigo”.

Esas ”taras”, “defectos” y “problemas”, a las que se unen también las injusticias, las han venido denunciando miles de personas cubanas anónimas y reconocidas a lo largo de estos casi 50 años, dentro y fuera de Cuba. Quiero aclarar, que entre estas miles de personas se encuentran también ciudadanos que no precisamente han tenido un pensamiento contrario a la Revolución, pero que de igual manera, han sido humilladas y marginadas por sus opiniones. Algunos han ido a parar a la cárcel, otros han sido expulsados de sus trabajos, convirtiéndose en parias o han sido repudiados y hasta golpeados en plena vía pública en uno de los actos más hirientes y penosos que he visto en mi vida. Indudablemente, estos, han corrido la peor suerte.

Otra gran parte, tuvo que marcharse de Cuba, la oficialidad no les dejó otra alternativa, que integrarse a la enorme comunidad cubana que vive, sobrevive, trabaja, sueña y se hace visible en Miami, New York, New Jersey, Madrid, Barcelona, México, Puerto Rico, Santo Domingo, Venezuela y en otros rincones del orbe.

No todos los cubanos que viven o mueren fuera de Cuba, han sido felices o exitosos, el exilio no es una fiesta donde todos tienen las mismas oportunidades, muchas familias cubanas han tenido que pagar un alto precio. El exilio tiene un lado sumamente amargo y José Martí lo vivió en carne propia cuando fue desterrado.

Decir la verdad no necesariamente es un riesgo revolucionario, lo considero más bien, un acto honorable y valiente, un deber. La verdad no tiene color, la verdad es la verdad.

Año tras años en Cuba, se celebran multitudinarios actos de reafirmación revolucionaria. Más de un millón de personas desfilan en la plaza cuando son convocados a dar vivas a sus líderes. Es una verdad que nadie puede evadir. Incluso, soy del convencimiento que la mayoría en Cuba, independientemente de todo lo negativo que se diga, sigue estando a favor de Fidel. Negar esa verdad, sería una estupidez.

Pero aun así no estoy tan seguro como afirma Soledad Cruz, que en Cuba, la mayoría de la población quiere salvar la Revolución a toda costa. Entre esa muchedumbre que alza banderas y viste gorras y pulóver rojos, existe una gran incertidumbre por el futuro, hay muchos que han acumulado también años de resentimiento y hay niveles de inconformidad ante el silencio de sus gobernantes. Dentro de esa masa entusiasta que vemos en esas poderosas imágenes que le dan la vuelta al mundo, también hay miles que guardan el mismo silencio que se guardó en la antigua URSS o en Rumania. Dudo que todos, absolutamente todos los que marchen, estén conformes.

No sé que pasaría en Cuba si toda esa incertidumbre acumulada se llegase a mantener por 10 años más. No se tampoco, si las nuevas generaciones están tan dispuestas a sacrificarlo todo por la Revolución al igual que sus padres y abuelos, viviendo apiñados en una misma casa, acumulando angustias y esperanzas, pero también desarrollando una cultura de la espera. Siempre he dicho que los cubanos son hoy por hoy, los campeones mundiales de la espera. No dejo de ver esto como algo sumamente injusto.

También dudo mucho, que esa nueva generación y la que está por venir, quiera seguir hablando de marxismo, de las glorias pasadas de un Sistema Socialista que en definitiva, se derrumbó como un castillo de naipes, producto de de su ineficacia y corrupción. Seguir hablando de algo que ya no existe, de Lenin, un dirigente que si bien alertó sobre Estalin, tampoco hizo mucho por evitar la noche negra del estalinismo y que desgraciadamente en algunos sitios aún persiste. Antes que Lenin enfermara, Estalin ya tenía prácticamente todo consumado.

Apoyándome en la dialéctica, teniendo en cuenta la desaparición de ese Sistema Socialista hace ya unos cuantos años, la desaparición física inminente del máximo líder y la continuidad de una dirigencia que sobrepasa los 70 años; no estoy tan seguro si esta nueva generación con intereses muy distintos, decida “salvar la Revolución a toda costa”. No estoy tan seguro de eso, incluso el propio Fidel ha comenzado a dudar en algunos de sus recientes manifiestos.

No es la primera vez que oigo decir de forma categórica que aún hay tiempo para “salvar la Revolución Cubana,” “preservar sus conquistas”, “reformar para que el proyecto se mantenga a largo plazo”. Pero también podría suceder todo lo contrario. Pues eso requiere de un sacrificio mayor al de estos casi 50 años. Y digo mayor, porque muchas de estas conquistas ya se han perdido. A pesar de todas esas conquistas sociales y ese potencial, gran parte de la población cubana vive en lo que pudiéramos denominar una humillación económica. Esto que voy a decir no es nada nuevo, lo he mencionado otras veces.

En el año 2001, el último viaje que hice a Cuba, me percaté de las marcadas diferencias sociales que existen en la isla. Hoy en día todos esos problemas, lejos de ser superados, se han acrecentado.

Una de las cosas que más me sorprendió fue el imperio de una elite, dentro del propio estado, que ha venido acumulando poder económico y político. Ellos también están entre los que marchan o están en las tribunas, estos también guardan un misterioso y frío silencio. Me refiero a las personas que trabajan en las llamadas “empresas mixtas”, los únicos autorizados a realizar todo tipo de negociaciones y transacciones comerciales con empresas extranjeras. El sector de la cultura no está exento de esos mecanismos. Estas personas, han adquirido experiencia de cómo funciona el capitalismo. Como olvidando que el capitalismo sigue siendo un sistema feroz y también deshumano.

Estas personas han terminado por desconocer las verdaderas necesidades de la sociedad cubana. Muchos viven en la opulencia, que poco tiene que envidiarle a las oligarquías latinoamericanas, su nivel de vida se diferencia bastante del resto de la población. Algunas de sus casas están amuralladas, se han aislado y enriquecido a niveles insospechables. Entre más se enriquecen éstos, los cubanos de a pie, se empobrecen más. Dentro de estos cubanos empobrecidos también hay gente talentosa, profesionales, médicos, maestros, obreros, artistas, etc.; pero sobreviven con salarios miserables, tratando de subsistir gracias al mercado negro, y en ocasiones, obligados a cometer una serie de ilegalidades.

Esta elite, muchos de los cuales son miembros del Partido, van desde funcionarios con altos cargos gubernamentales, dirigentes intermedios, militares, miembros de la inteligencia, donde también hay ingenieros y economistas, ya no los mueve tanto la ideología, sino el dinero y el ansia de poder. Son los más beneficiados en esa situación de estancamiento social y económico que vive Cuba actualmente. Son los menos interesados que el embargo llegue a su fin. Por otro lado, son los más concientes que Fidel Castro desaparecerá físicamente de un momento a otro y una vez que esto suceda, por la acumulación de poder y riqueza, sabrán qué hacer ante una nueva e inesperada situación que se presente. Llevan años preparándose para ese momento. Su enriquecimiento ha ocurrido, justa y paradójicamente, los años duros del período especial Ellos sabrán qué hacer con todo ese poder, ante las propuestas que a sólo 90 millas, ofrecerá el imperio

De ellos depende en gran medida, el manejo de la economía en el presente. Me atrevo a decir que también dependerá en el futuro. Son los que conocen cómo funciona este mundo globalizado, donde todo es perfectamente comprable y vendible, el de la bolsa, las tarjetas de crédito, viajes, compra y venta de acciones, cuentas bancarias, tecnología y conectividad, telefonía e información, todo eso que el cubano común y corriente desconoce.

Este sector elitista, se compone de personas con formación profesional, talentosas y audaces; sin embargo, no son nada democráticos. Son autoritarios ambiciosos, mezquinos y egoístas. La democracia es y será uno de los mayores retos de la nación cubana en el futuro.

Noté un acentuado deterioro en la calidad de vida de los cubanos. Me dolió ver a los más viejos como ermitaños empobrecidos, los que sacrificaron todo, esperando la muerte en las esquinas, sin tener ya nada que decir.

La sordera y ceguera de la dirigencia que negada a realizar cambios de envergadura, no ha hecho más que aumentar la zozobra social, se sienten seguros y han olvidado que aun está fresco el daño causado por la irresponsabilidad histórica de los dirigentes del Socialismo en Europa del Este, responsables de las tragedias que se han venido desatando luego de la caída del muro de Berlín.

Hay otro aspecto que también ha cambiado la fisonomía cubana y es la corrupción, un cáncer que ha hecho metástasis en todos los sectores de la sociedad, nadie parece estar fuera de ella. Salvando las distancias, en Cuba se ha creado una situación similar a la que existía en la Unión Soviética antes de la caída del Socialismo.

Habría que tomar en cuenta también, que muchos cubanos en este mundo ya no desean “rectificaciones”. Desean cambios concretos e inmediatos, el término Cambio no lo inventó el imperialismo ni el fascismo. Durante el llamado proceso de rectificación de errores se crearon otros peores y es por eso que un amigo cubano residente en España, me dice: “Cuba podrá tolerar otros errores pero lo que no podría soportar, es otro proceso de rectificación”.

El surgimiento de izquierdas en el poder en América Latina, no es una garantía tampoco de la continuidad del proyecto cubano, hay que recordar que no todas esas izquierdas son iguales. Algunas tienen intereses muy distantes a las del gobierno de Cuba y Venezuela. El arribo de partidos de izquierda en países latinoamericanos, no está dado precisamente por la ejemplar resistencia de la Revolución Cubana, ni significa que habrá revolución al estilo cubano.

En otro aspecto, es cierto que Estados Unidos hay una ley que acoge a todos los cubanos que lleguen a su territorio y brinda todas las facilidades para establecerse, lo cual no hace con el resto de los emigrantes. Pero también es cierto, que en otros países, sobre todo en los latinoamericanos, muchos cubanos son tratados como ratas, despojados de sus derechos, son maltratados y humillados hasta no poder. He sido testigo de esto, en países con los cuales Cuba, tiene excelentes relaciones diplomáticas. Estos cubanos han navegado en verdaderos infiernos sin recibir ningún respaldo de sus embajadas. Nunca he visto ninguna nota de protesta de parte del gobierno cubano al maltrato y vejámenes que simples ciudadanos cubanos, sufren de parte de autoridades latinoamericanas.

No se trata de un asunto de comunismo, socialismo o capitalismo. Es un asunto de humanidad, de dignidad. Muchos cubanos están lacerados producto de un atropello sin precedentes de parte del estado, ese estado que como bien dice Soledad, insiste en resolverlo todo de una manera centralizada truncando la iniciativa personal y la creatividad de cada cual. Existe un cúmulo de humillaciones que los cubanos han tenido que enfrentar por el simple hecho de salir del país, y no solamente salir, sino, también entrar.

Por ejemplo, llegar al aeropuerto de La Habana, es un momento sumamente desagradable y es uno de los sitios donde he visto aplicar de parte de las autoridades, la prepotencia, el maltrato y el abuso de poder a los cubanos que regresan a la isla, porque han salido temporalmente a visitar a sus familiares o a los cubanos que residen en el exterior de forma definitiva. El trato es pésimo tanto a unos como a otros. El trato, por supuesto, es muy diferente a funcionarios gubernamentales y personalidades reconocidas. Es denigrante y vergonzoso ver ese ensañamiento de unos cubanos con otros cubanos, por el simple hecho de ser cubanos. Un ensañamiento similar al que he visto aplicarse a los cubanos en diversos países latinoamericanos.

Cuba es único país que llama “traidores” a los deportistas que deciden quedarse en otros países o firman contratos millonarios para ingresar en el profesionalismo. Es conocido las historias oscuras que se tejen en el mundo del profesionalismo, pero no conozco ningún boxeador o beisbolista venezolano, nicaragüense, dominicano o panameño que su país lo llame “traidor” por similar decisión. Sin embargo, funcionarios cubanos han desertado llevándose incluso dinero del gobierno cubano. Pasado el tiempo, he sabido que esos funcionarios, han hecho fortuna fuera y han terminado negociando con el gobierno de Cuba. Me pregunto: ¿Porque estos no son “traidores”?

Muchos cubanos americanos en Miami se fueron de Cuba en contra del gobierno revolucionario. Actualmente no pocos están a favor del levantamiento del bloqueo y hasta negocian con Cuba. ¿Por qué aquellos si y estos no?

Prostitutas, “jineteras” con un largo expediente inmoral, se casaron con empresarios y diplomáticos extranjeros, esa fue su fórmula para escapar de Cuba. Hoy por hoy, al estar casadas y obtener algo de fortuna fuera del país, el estatus ya no es de “jinetra”, al contrario, tienen sus documentos en regla para regresar a Cuba cuando quieran, incluso gozan del Permiso de Residencia en el Exterior.

Miles de cubanos, a lo largo de estos años, por discrepancias ideológicas y que no precisamente eran “terroristas”, se marcharon de Cuba sin la posibilidad del regreso, gran parte de ellos han muerto sin poder retornar a su patria, el estado cubano los catalogó de “traidores” igualmente. No solo eso, les allanó y usurpó sus casas y bienes, convirtió a sus familiares en una especie de rehenes del estado como acaba de hacer con la familia del bicampeón olímpico Guillermo Rigondeaux.

No todos los que se fueron en 1950 y a partir de la década del 60 eran “burgueses”, “ricachones” o “batistianos”. Había también gente humilde que llegó al exilio a trabajar como peones toda su vida en factorías, tiendas y almacenes. Eran gente decente antes y después de marcharse de Cuba. No pocos tuvieron que rehacer sus vidas, otros no tuvieron tiempo de hacerlo. Quiero recordar también que dentro de la primera avalancha de cubanos hacia la Florida a principios de la revolución, había también ex miembros del Movimiento 26 de Julio. Incluso, reconocidos dirigentes de las organizaciones más extremistas surgidas en Miami en esos años, eran ex miembros del 26 de Julio. Tanto unos como otros, también guardan un lógico resentimiento.

No conozco que el gobierno mexicano denigre a sus compatriotas, que emigran día tras día por diversos motivos a Estados Unidos, llegando a constituirse en la comunidad latina más importante en la Unión Americana. Tampoco lo hace el gobierno brasileño con los emigrados cariocas que tienen una importante presencia en la Florida. De hecho, muchos emigrados venezolanos en la Florida, tuvieron la libertad de votar a favor de Hugo Chávez, porque conservan ese derecho ciudadano, bajo el gobierno chavista, no se si será asi en las próximas elecciones. Conozco empresarios, artistas, productores de televisión, gente común y corriente de origen venezolano, que desde Estados Unidos, emitió su voto a favor del actual gobernante venezolano.

La comunidad de cubanos en Miami, no deja de ser una de las más influyentes, ha resultado ser en términos generales una comunidad próspera a pesar de las tristezas, frustraciones y del extremismo de importantes sectores. Su población ha aumentado al paso de los años. Hay que recordar que está comunidad está siendo renovada como las generaciones de la isla. El sector más extremista, el cual mantiene una guerra sin cuartel al gobierno cubano, su dirigencia historica, también sobrepasa los 70 años, está en vías de extinción.

Me parece ofensivo y poco inteligente, seguir llamando “mafiosos”, “terroristas” y “atorrantes” a los emigrados cubanos en Miami. Muchos se marcharon por las mismas humillaciones que Soledad enumera en su artículo. Las remesas familiares que envían los emigrados cubanos de Miami, sostienen parte de la economía cubana, es como en otros países de América Latina, uno de los rubros económicos fundamentales. Los mercados y establecimientos en dólares controlados por el gobierno de la isla, se sostienen en parte, gracias a ese flujo económico.

He conocido miles de personas en Miami, pues viví entre ellas y sé que sienten un profundo amor por su patria, que a pesar de que están concientes que nunca regresarán a su país natal, trabajan de sol a sol para mantener a sus familiares en la isla, sin importar si estos estén a favor de Fidel Castro y el socialismo.

No considero justificable tampoco, como dice Soledad, haber denigrado, humillado, maltratado y vejado a personas por ser catalogadas de “burgueses”. Entre los burgueses cubanos había también gente honorable que incluso gracias a ellos, Batista fue derrocado en 1959. ¿Cuántos burgueses actualmente apoyan la Revolución Cubana y el socialismo, son amigos de Cuba, sin ser molestados? ¿Quién es acaso Gabriel García Márquez, independiente de ser uno de los monumentos literarios mundiales, que tiene una de sus tantas mansiones en la isla, obsequiada personalmente por Fidel, una propiedad que anteriormente pertenecía a otro “burgués” pero cubano? ¿Quién es acaso, Dany Glover, actor de Hollywood que gana millones por cada película gracias a la maquinaria monopolista hollywodense?. ¿Quién fue Alejo Carpentier o el pintor ecuatoriano Guayasamín, independientemente de su talento e ideología?

Vuelvo y repito, no estoy tan seguro, que la Revolución pueda salvarse en los próximos 10 años, un proceso donde también se han crearon muchas desigualdades, muchos abismos separa a unos y otros, pero tal vez me equivoque. Me parece que hay muchas cosas por revisar y que no merecen seguir en el silencio, creo también que hay demasiadas injusticias más que “errores.”.

Esa nación cubana próspera del futuro, dependerá en gran medida, de la participación de los propios ciudadanos cubanos. Algo que el estado se niega a conceder. Está demostrado que a pesar de los obstáculos, los cubanos fuera de Cuba, han logrado una prosperidad que no se puede negar, negarlo sería también una gran estupidez. Una de las mayores riquezas de esa Cuba futura, está concentrada precisamente en el aporte de sus ciudadanos vivan adentro o afuera, independientemente de su religión o afiliación ideológica.

La reconciliación de la nación cubana, será también uno de los mayores retos de ese futuro, se requerirá de enormes sacrificios, parece muy fácil decirlo pero muchos sabemos que no será una tarea facil. Los cubanos tendrán que recurrir a una serie de fórmulas y sobre todo, dar paso a un verdadero cambio de mentalidad. Tendrán que dejar a un lado rencores y vanidades, desaparecer los discursos de odios y separación que han caracterizado a los dos bandos enfrentados antagónicamente, discurso caduco, guerrerista y frío que tanto daño ha hecho a la nación. Propiciar el cambio, no puede significar tampoco, esperar 50 años más, a que el gobierno de Estados Unidos, decida sentarse a platicar con el gobierno de la isla. Si los cubanos de todo el planeta llegasen a entenderse, eso sería más que suficiente.

De lo que si estoy totalmente seguro Soledad, es que gran parte de los millones de cubanos que viven en la isla, más otros millones que viven fuera, a pesar de su diversidad de pensamiento, desearían con todas las fuerzas del alma, salvar la nación cubana, que es en definitiva, lo que está en riesgo.


* Director de CubaNuestra


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