cubamatinal.com| |
Cuba y su Realidad Social 28-03-2017

Portada
Noticias
Deportes
Breves
Video Blog
Cuba-Org.
Politicas
Reportajes
Actividades
Colaboraciones
Buscador
Cartas
Suscribase
   Enviar por Email
Puntos de vista
30-07-2007, Dr. Octavio Dilewis Ibarra

Reflexión alrededor del Caballo de Troya

He conversado con amigos en Europa, Canadá, Hispanoamérica, Chicago, Los Ángeles, New York, Baltimore, Washington, Miami, etc, incluidas personas a las que admiro, quienes me dicen que están totalmente de acuerdo con mis puntos de vista, que concuerdan en un 99 %, que me respaldan en un 95 % de lo que digo, etc. Siempre respondo lo mismo. Escribo pensando que me dirijo a las cerca de 300 empresarias y empresarios que integran FENA y al resto de las fuerzas vivas, a los nodos de la red, a personas inteligentes con capacidad para hacer un análisis crítico de mis mensajes y sacar sus propias conlusiones. Cuando escribo no pretendo que todos estén de acuerdo conmigo, solo motivarlos para que reflexionen acerca de determinado tema, consciente de que cuentan con la inteligencia y la honradez adecuada para realizar un juicio justo. Porque lo importante no es lo que yo diga u opine otro individualmente, sino el potencial producto del consenso de un poderoso , vivo y dinámico conglomerado de individuos, que bajo la condición de ensamblar una determinada cantidad de focos armónicos, adquiriría capacidad para cambiar la historia.

Soy apasionado, especialmente alrededor del tema de la libertad de Cuba; tengo el temperamento sanguíneo que bajo ciertas circunstancias nubla temporalmente el intelecto, pero puedo rectificar con honradez martiana en el momento en que logro que mi sangre se enfríe. Cuando ataco duramente a alguien no se trata de una incursión personal sino una forma de realizar presión pública, la única que realmente produce resultados cuando no abunda la decencia; tengo una gran colección de resultados concretos para respaldar ese postulado.

Sin lugar a dudas el exilio cubano es uno de los exilios más exitosos y poderosos de la historia. Pero tenemos un grave problema, una abrumadora indigestión motivada por la incursión en nuestro aparato digestivo de un Caballo de Troya que lleva abundante en sus tripas todos los ingredientes necesarios para intentar al menos que nuestra causa no sea lo suficientemente exitosa. Junto a las acciones propias de los agentes de la tiranía castrista encontramos la de una gama de oportunistas, vividores e insensibles que han concurrido a "vivir" de la causa, no a estar dispuestos a morir por ella si fuera necesario. La lista es larga: Miliciano Pérez, el más indiscutible ejemplo posible de carencia de integridad; de servidor del dictador Batista a lacayo del tirano Castro, más tarde, cobardemente y por alrededor de una década a la parte de abajo de la cama de su casa, y luego de
una larga cadena de abyección convertido en sargento político de los mismos "imperialistas" a los que criticaba para servir a Castro; Nobesa L. Pérez C., rémora que transitó de la sombra del patriota a la de su némesis, de la brillantez y el patriotismo a la mediocridad y la falta de integridad, de la valentía a la cobardía, en un "twist and creep" formado de vivir del exilio cubano, aparentar ser anticastrista y colaborar con la policía política que contribuye a esclavizar a Cuba; representantes y senadores, estatales y/o federales, que ponen por delante de la causa de la libertad de Cuba su interés personal o partidista; quienes ostentando orgullosamente otra ciudadanía se han olvidado que nacieron en nuestra bella isla; quienes a cambio de la publicidad para sus libritos callan de manera tan cobarde u oportunista que se convierten en cómplices; "crossovers" que apenas hablan español y solo se "asoman" a nuestra comunidad cuando necesitan respaldo para algo, especialmente en tiempos de elecciones; sargentería política, etc, etc, etc.

A propósito, muchas veces me sorprendí a mi mismo, en algún elevador, pensando en inglés, cuando estudiaba dicho idioma en Cuba; luego, en el exilio, en cerca de 15 años viviendo en Estados Unidos, más o menos el mismo tiempo que nuestro apóstol José Martí, jamás he dejado de pensar y soñar en español; aunque fuera políglota en lugar de cuasi trilingüe, cuidar celosamente ese aspecto para mi es una cuestión de patriotismo. Reflexionen sobre ese tema y saquen sus propias conclusiones.

Soy de los que cree en el perdón cristiano, pero nunca antes de que se haya hecho justicia y se haya impuesto como castigo una pena equivalente al triple de la dimensión del crimen cometido; es un acto de legítima defensa social. Lo contrario solo conduciría a la instauración de una cadena de impunidades que siempre terminaría dañando los intereses de las personas más decentes y respetuosas de la ley. Si al tirano Castro se le hubiera aplicado ese criterio cuando asaltó el Cuartel Moncada y acabó con la vida de muchos cubanos, Cuba se habría ahorrado la larga noche que ha tenido que padecer.

Nunca faltarán los difamadores contra el mensajero. Es un viejo método estalinista que utilizan los que perviviendo como rémoras en las tripas del Caballo de Troya constipan el exilio. Nobesa L. Pérez C., probablemente al servicio del G2 castrista, cometió una vez el error de intentar difamar al patriota Dr. Luis Botifol y a otro patriota amigo suyo, sin tener idea de lo caro que le iba a costar por el resto de su vida; sin saber que tendría que cargar con todos los efectos de una maldición equivalente a varias cadenas perpetuas. Porque hay derecho a denunciar la injusticia pero no hay derecho a difamar la integridad; quien lo haga debe recibir una carga con un voltaje tan abrumador, que siente un precedente para que no haya nadie que pretenda seguirle los pasos.

Hace algún tiempo recibí dos o tres correos electrónicos, en inglés, esa vez no cargados de flores sino de infamia asalariada. Como no podían rebatir mis argumentos, usando las mismas herramientas castristas, incluida la difamación, atacaban al mensajero. Aunque haciendo gala de su cobardía no se identificaron, luego de analizada la huella electrónica pude comprobar que tenían que ver con los vividores que en Miami y Washington medran a costas de la tragedia de Cuba, algunos de los cuales ni siquiera hablan español o les cuesta trabajo articular alguna frase.

Ellos viven de la tragedia de Cuba; a mí, la causa de la libertad de Cuba solo me puede producir, y de hecho me ha producido, muchas pérdidas y sacrificio, jamás un lucro, salario, beneficio o negocio. He sido víctima de agresiones financieras que habrían liquidado a otros individuos carentes de temple; yo les he demostrado que tengo más vidas que un gato y más cabezas que el mitológico dragón; cuando me cortan arteramente una, por algún lugar emerge con fuerza otra. He perdido buenos negocios porque en New York y otros lugares, estando en la mesa alguien que no sabe que soy cubano, ha aludido al exilio en términos no amistosos (hay a quienes el éxito les duele) y la negociación ha terminado como "la fiesta del Guatao". Nadie puede denostar delante de mí al exilio cubano, impunemente. En una ocasión dejé bien claro que no hago negocio con China, ni con Viet Nam, ni
con ningún país aplastado por el totalitarismo comunista, o en el cual exista cualquier forma de negación de los derechos individuales y humanos. Ello incluye a Arabia Saudita y otras monarquías absolutas "amigas" del establishment norteamericano.

Quien diga luchar por la libertad de Cuba, si recibe algún salario o ingreso conectado a la causa debe donarlo a esta en la forma de ayuda a familiares de presos, propaganda anticastrista, acciones de profundidad institucional, o cualquier otra. De no hacerlo se expondría a ser tenido como un o una farsante. Esto incluye a locutores de programas de radio o televisión que giran alrededor del tema nuestro y que tienen en nuestra comunidad la base de su rating, y todos los empleados de Radio y Televisión Martí, y los representantes y senadores que hacen su campaña y obtienen los votos que le aseguran su cargo, alrededor del tema cubano.

Quienes tengan la honestidad de reconocer que se están buscando la vida y renuncien al traje de "patriotas", "Antonios Maceo" o "Marianas Grajales", probablemente no serán cuestionados por nadie. Porque para un patriota
cubano genuino la causa no puede producir un dollar adicional en una cuenta de banco, una hora más de aire acondicionado, o la propiedad de algún bien raíz. Ello sería una ofensa imperdonable a nuestro apóstol José Martí o al patriota de nuestros tiempos Vicente Méndez, de quien supe cuando yo estaba preso en la cárcel de Boniato en el año 1972, que en el frío del norte soportaban huecos en los zapatos y ropas desgastadas para ahorrar los recursos que preferían usar en función de la causa de Cuba.

Quien diga luchar por la libertad de Cuba debe poner esta por delante y no usarla para ninguna fétida, genuflexa y sucia politiquería partidista. Si se escuda detrás de nuestra causa patriótica para arrastrarse (creep) a Clinton, a Bush, o al politiquero que sea, es un o una miserable por cuya infamia en algún momento tendrá que responder.

Los asalariados de personajes cuya politiquería, demagogia y desfachatez les viene de familia me han acusado nada menos que de "liberal" (cuyo equivalente europeo es socialistoide o cuasicomunistoide) por denunciar la complicidad del gobierno de Bush con la tiranía castrista. No se han tomado el trabajo de averiguar que denuncié con igual o mayor energía al no menos infame William Clinton y hasta caí preso bajo su gobierno, durante los eventos conectados al drama del niño Elián González, devuelto a la esclavitud castrista gracias a la absoluta falta de escrúpulos de chantajeables como los Clinton, Reno y demás degenerados a los que nuestro Infinito y Todopoderoso Dios, parcialmente, ha pasado la cuenta.

Tampoco se han tomado el trabajo de averiguar que como represalia a la infame actitud de Clinton, en las elecciones del 2000 conseguí para Bush no menos de mil votos, no entre republicanos convencidos sino entre independientes, libertarios proclives a votar ecologista y demócratas decentes, por lo cual el presidente Bush podría deberme a mi personalmente, no al David Rockefeller amigo del tirano Castro, su silla en la Casa Blanca, volví a caer preso frente a la junta de escrutinio defendiendo a Bush, investigué con mi dinero un posible fraude demócrata con el voto ausente en Israel y le envié el informe a Jeb Bush, pídanlo, es récord público, y muchas otras cosas que harían demasiado largo este escrito. ¿Liberal (socialistoide) yo?, no fastidien. Soy de centro-derecha en materia ética, moral e institucional, de centro-izquierda en materia de responsabilidad social, y como los patriotas Dr. Diego Medina, Jorge Más Canosa y Dr. Luis Botifol, no siento mucho interés por los ideologismos y partidismos, que, al igual que los dogmatismos y fanatismos, solo sirven para que algún "crafty"(astuto) le tome el pelo a un grupo de desprevenidos seguidores.

Continúan nuestros representantes y senadores electos, a nivel federal y estatal, o inmersos en la anodina carga de fuegos artificiales que no conducen a ninguna parte ni ponen para nada en peligro el status quo tiránico en nuestra isla, o entregados de modo degenerado e infame a un paroxismo de bushismo, obviamente de espaldas a la causa de la libertad de Cuba, con tal abyección, que haría morir de vergüenza si resucitara a nuestro Apóstol. Algunos de dichos ejemplares incluso, con argumentos tan pueriles que producen vergüenza ajena o lástima, pretenden convencernos de que Bush fue a Iraq a implantar la libertad a miles de millas, cerrando los ojos a la tiranía que tiene a solo 144 kilómetros de sus costas. Ya los veremos arropándose con la causa de Cuba cuando nos necesiten. Pero podrían llevarse una sorpresa. Todo depende de que consigamos patriotas cubano-americanos genuinos como alternativa, en lugar de los aruqueros carentes de credibilidad.

Hay muchos Judas y vividores, pero seguiremos luchando porque nos sobra lo que a ellos le falta: vergüenza y compromiso con la causa de la liberación de nuestros compatriotas secuestrados intramuros.

A nuestros cargos electos republicanos y organizaciones que se dicen patrióticas les comunicamos que se acabó el tiempo para las presiones privadas y tienen que pasar a las presiones públicas sobre el gobierno de Bush o prepararse para encarar la realidad de que serán descaracterizados como unos farsantes.

Llevamos años extendiéndole ramos de olivos a dichos cargos electos y organizaciones pero el tiempo para tal cosa ya se acabó. Nosotros no nos hemos dedicado a atacar a los representantes federales, hay muchas pruebas de lo contrario, pero la paciencia de la Cuba oprimida tiene límites, y ya está en su cota máxima. Quienes no crean en la seriedad de la presente advertencia ya tendrán tiempo para arrepentirse de su incredulidad.

Si los cargos electos y organizaciones a los que me he referido no pueden ser buenos cubanos, que al menos sean buenos norteamericanos y le exijan al presidente Bush que haga que se cumpla la ley de Estados Unidos, encause por asesinato a Fidel Castro y Raúl Castro y ordene su captura, con la misma energía con que la han emprendido contra nuestros compatriotas anticastristas.


Editoriales  + 
Opinion  + 
Colaboraciones  + 
Entrevistas  + 
Foros
Hemeroteca
Enlaces

Cuba Matinal - Spain, C. Alcala 99, 28009 Madrid, España. Tel: + 34 639 43 15 89
repliche orologi © Copyright 2006. All Rights Reserved. Contacto: cubamatinal@cubamatinal.com