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Cuba y su Realidad Social 28-03-2017

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¿Por qué Biscet ?
28-03-2007, Esteban Casañas Lostal

Hace mucho tiempo vengo leyendo casi toda la información que nos llega desde la isla, referente al papel que desempeña la disidencia cubana en su oposición al régimen. Les confieso, es un tema sumamente delicado de abordar por el altísimo grado de susceptibilidad natural o inducida intencionalmente dentro de la comunidad cubana en el exterior. Al extremo, casi inaceptable, de crearse un campo sin posibilidad de abordajes cuando se trate de tocar el tema. Se ha fabricado otra burbuja aséptica de intocables, paralela a ciertos campos infestados dentro de la isla y su extensión extraterritorial que, incluye a políticos, organizaciones, intelectualidad, etc. El argumento justificativo lo ha sido siempre, las posibilidades de coincidir con las posiciones asumidas por el régimen cubano en lo concerniente a su oposición. O sea, converger con las líneas de descrédito hasta el momento utilizadas cuando se mencionan. Pero bueno, guardar silencio por no complacer al régimen, le oferta una herramienta gratuita para actuar a su entera voluntad y de hecho, facilita el trabajo de los agentes encubiertos que se encuentran infiltrados dentro de la oposición. Secreto dominado a voz popular y que los mantiene marginados de la confianza ciudadana. ¿Quién pudiera confiar en una organización, cuando en el momento inesperado, acudan a las cámaras de televisión, personajes que se mantuvieron infiltrados dentro del campo enemigo y públicamente son condecorados?

Creo que es uno de los más notables logros del sistema para opacar y desacreditar el trabajo que realizan muchos hombres para lograr la ansiada libertad de la isla. Si hablamos en plata, es sumamente difícil confiar o creer en la palabra de otro cubano, es sencillamente un virus que nos inocularon hace muchos años y con resultados muy positivos.

Tocar el tema de la disidencia no deja ser prohibitivo, pecaminoso, infeccioso, peligroso, repulsivo, y hasta razones que provoquen infundados y apasionados ataques. Nos encontramos ansiosos en la búsqueda del líder perfecto, intachable, comunicativo, patriota por excelencia, valiente, temerario, suicida, inteligente, veraz, etc., caben millones de adjetivos. Entonces, y como para calmar ese desespero por el hombre que despunte como guía y representante de nuestras voluntades, surgen decenas de proposiciones que cada cual abraza de acuerdo a sus ideas. Poco importa donde se encuentren, la orden aparece con el descubrimiento de su figura. Luego, y abrazados por el deseo de ocupar ese vacío producido en nuestra historia, forman parte de esa larga lista de intocables contra los cuales no se puede opinar absolutamente nada sin herir los residuos sentimentales que quedan dentro de nosotros.

Ejemplos sobran de casos dudosos en toda la historia de nuestra disidencia u oposición, hay individuos relevantes que luego de un destierro, involuntario o planificado, se convirtieron en acérrimos enemigos de una sociedad, aunque imperfecta, muy democrática como lo es los Estados Unidos.

Citemos un solo caso de ellos, mencionemos a Yndamiro Restano. ¿Quién pudiera confirmar dónde cumplió su sentencia como opositor al régimen? Se desarrolló una amplia campaña internacional por su liberación, ¿y luego?, resultó que el personaje era más comunista que Lénin en territorio norteamericano. Muy bien pudieron pasearlo por varias cárceles cubanas y luego, reposar tranquilamente en las casas del MININT mientras le construía su historia. Lo mismo pudo ocurrir con Norberto Fuentes y otros que han sido muy aplaudidos luego de su arribo al exilio, y como es de suponer, comenzaron sus labores de zapa poco tiempo después. Pero no se les ocurra decirles a la comunidad que les tomaron el pelo, los acusarán de trabajar para el gobierno cubano. Peor aún, muchos de ellos fueron homenajeados en el propio Miami como el caso del escritor Jesús Díaz, ¡y que todo sea en nombre de la reconciliación, carajo!

Me llama la atención el caso de Biscet y otros cubanos que mantienen muriendo en vida dentro de las cárceles cubanas. No puedo mantenerme ignorante de su situación por varias razones marcadas y me surgen infinidad de preguntas donde nunca encontraré respuestas, al menos, las que deseo escuchar. ¿Por qué Biscet? ¿Por qué tanta falta de solidaridad con él y todos los que se pudren en las cárceles? ¿Por qué tantas campañas de apoyos y premios por quienes se encuentran fuera de esas murallas? ¿Por qué el privilegio concedido a unos opositores y todo el peso del odio contra otros? ¿Cuáles son las diferencias entre unos y otros? Supongo sea por negro, quizás por ser negro y doctor, deuda contraída con el régimen por el color de su piel, precio a pagarle a una revolución emancipadora que castiga a sus ovejas descarriadas, deuda de gratitud infinita que no todos aceptan contraerlas ni pagarlas.

Resulta anormal la inaceptación de pruebas contra unos u otros, videos donde se condecora a un supuesto disidente que colaboraba con los servicios de inteligencia cubana. Donde todos observamos cómo le colgaban una medalla en el pecho, y me refiero a Elizardo Sánchez Santa Cruz, que de divina no tiene nada aquella imagen. No lograron restarle credibilidad, imágenes que por supuesto, difieren absolutamente de las que aparecen de Biscet gritando ¡Vivan los derechos humanos!, mientras lo introducían en un carro patrullero en medio de los insultos de una chusma movilizada en su contra.

Resulta indignante el silencio y la poca solidaridad mostrada en su caso y el de sus compañeros presos, mientras un amplio despliegue de propaganda y solicitudes de solidaridad se desmontan por aquellos "disidentes de terciopelo". ¿Cuál es la diferencia entre unos y otros? Biscet, un negro cojonudo y radical que, se gasta ante nuestra cómplice indiferencia o, un Payá que se gasta entre mamotretos exclusivistas, timoratos y excluyentes. ¿Cuál es la diferencia entre unos y otros? Un Biscet negro y rebelde que muere ante nuestros miedos o un oportunista y arribista llamado Menoyo por el cual muchas voces se alzaron en el exilio.

¿Por qué Biscet debe ser condenado a la infamia del olvido? ¿Por negro, por nuestros miedos, por nuestra indiferencia, por nuestra cobardía? Biscet es mi hermano y yo soy blanco, debo aprender de su valentía.


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