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Fidel Castro y Francisco Franco
18-03-2007, Jorge Linares Angulo

En el libro de Ignacio Ramonet, Fidel Castro, biografía a dos voces (Random House Mondadori, Debate, España, 2006), el dictador cubano declara simpatía por el dictador español. Ello –le dice a Ramonet- porque, pese “al antifranquismo rabioso de los revolucionarios cubanos, Franco nunca cedió a la presión norteamericana: “Actuó con testarudez gallega. No rompió relaciones con Cuba. Su actitud fue firmísima”.

Elizabeth Burgos en su ensayo Acerca de versiones, simulaciones y silencios (Suplemento Literario de El Nacional, 27/01/07, p.1) del cual se extraen estas citas, indica que Castro atribuye esa actitud de Franco al hecho de que era nativo de El Ferrol, terruño de la mayoría de los miembros de la escuadra del Almirante Cervera, derrotada por los marines en la guerra por la independencia de Cuba en 1898.

Franco –dijo Castro- era niño cuando ocurrió esta guerra y seguramente presenció el regreso de la flota vencida al puerto de El Ferrol. Por tanto, debió de considerar a la Revolución Cubana como una forma de revancha contra los Estados Unidos. “…en definitiva –remató Castro- los cubanos (…) hemos reivindicado el sentimiento y el honor de los españoles”.

Otro de los líderes en la simpatía del dictador cubano es Carter a quien califica de “poco culto pero bueno”. De allí que haya mandado a detener “aquello de Mariel”, el éxodo cubano hacia Estados Unidos de supuestos “indeseables” permitido por Castro bajo el pretexto de las leyes estadounidenses a favor de los exiliados y refugiados de la isla. La estampida fue colosal, y ello alarmó a la opinión estadounidense. “Mandar a detener” aquel éxodo tuvo por fin no perjudicar la campaña de reelección de Carter, que de todos modos perdió.

El ex presidente a su vez ha manifestado consideraciones por Castro, un modo de expresar gratitud. ¿Explica esto último la indulgencia con que Carter ha tratado a Chávez, hoy pupilo predilecto de Fidel? ¿Explica también la reunión Chávez-Carter-Cisneros a partir de la cual Venevisión se convirtió en una televisora puramente diversional, “imparcial” según los gustos de Chávez y a salvo de cualquier represalia?

A propósito de Franco, estudiar con rigor las relaciones tácitamente cordiales entre él y el dictador cubano es un buen tema para historiadores y periodistas. Los roces entre Madrid y La Habana no existieron durante los 16 años que mediaron entre el advenimiento de Castro y la muerte de Franco, salvo uno ocurrido en los primeros días de la Revolución cuando fue expulsado de Cuba el embajador español. En plena ebullición política el embajador protestó airadamente en presencia de algunos jefes barbudos por los fusilamientos y ciertas expropiaciones en ciernes, y Castro encolerizado le dio 24 horas para que abandonara el país. Así fue: la misma diplomacia ibérica reconoció la imprudencia del embajador y pronto fue sustituido.

Fidel Castro era hijo de gallego avencidado en Cuba con vastas propiedades en tierras cuyo vínculo con el suelo natal nunca interrumpió pues el viejo Castro vivía por temporadas en España y regresaba a la isla. No vivió, empero, para ver las expropiaciones sin pago, los fusilamientos, la instalación del comunismo perpetrados por su hijo.

Franco no participó en la Segunda Guerra Mundial, evitando con valor e inteligencia involucrarse en el eje Roma-Berlín-Tokio. Hitler en varias ocasiones solicitó personalmente su ayuda, incluso desde Francia ocupada, y nunca obtuvo anuencia. El führer respetaba al caudillo y ante cada respuesta negativa, decía resignadamente que había que esperar mejor oportunidad. Francisco Franco hizo su juego. Los aliados le reconocieron su neutralidad, y poco tiempo después su gobierno obtuvo el escaño en la ONU desplazando al republicano en el exilio. Más tarde asintió para la instalación de bases militares estadounidenses en suelo español, suscribió un concordato ventajoso con El Vaticano, y se involucró en la Guerra Fría en contra del comunismo.

Fidel Castro nunca olvidó sus raíces gallegas. Este detalle, más la oposición del caudillo de España a quebrantar sus relaciones con Cuba (tal vez partícipe también del oculto y secular resentimiento español contra EEUU por la guerra de Cuba en 1898) quizás den alguna pista acerca del tácito entendimiento entre estos dos notorios y contrastantes dictadores del siglo XX.


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