cubamatinal.com| |
Cuba y su Realidad Social 23-04-2017

Portada
Noticias
Deportes
Breves
Video Blog
Cuba-Org.
Politicas
Reportajes
Actividades
Colaboraciones
Buscador
Cartas
Suscribase
   Enviar por Email
Cuba y la dolorosa realidad de una asamblea
22-12-2006, Oscar Peña

Cuánto agradaría oír mañana en la Asamblea Nacional del Poder Popular unas palabras de esperanza. Estaría por primera vez el pueblo cubano presenciando una genuina asamblea donde se reconoce y expresa el verdadero sentir de la ciudadanía. No sería la asamblea irrelevante, la reunión anual de automáticos cubanos para cubrir formas y apariencias. Imaginémonos lo positivo que sería para la nación cubana escuchar dentro de unas horas al presidente de la Asamblea Nacional, Ricardo Alarcón, con más o menos la siguiente oratoria:

``Queridos compatriotas, hoy seré franco con Raúl y con todos los compañeros. Voy a confesar una verdad que todos saben: esta asamblea ha sido insignificante en el panorama nacional. Los cubanos de la calle siempre han sabido que ésta no es la asamblea del pueblo, sino la asamblea de Fidel. Aunque debemos admitir que no sólo él ha sido el responsable de la inercia nacional, nosotros también aupamos siempre su voluntad --a veces aceptada y otras no--, pero nunca defendimos lo que de verdad deseaba el cubano de la base, la mayoría. El sentir del pueblo no debe ser silenciado más por nosotros, ni exterminados sus deseos. Hay graves problemas en la sociedad cubana que aquí nunca se han tratado. Hasta nuestros hijos y familiares se van de Cuba por nuestra mala dirección. Pido el respaldo de todos para abordar en esta asamblea la crucial situación del país. Espero contar de manera especial con el apoyo del compañero Raúl. Mi primera propuesta es que se dé la misma cantidad de sillas que ocupamos nosotros en esta asamblea a representantes de nuestros contrarios: los disidentes y exiliados. Estimo que entre todos debemos intercambiar y pulsar cívicamente en estos salones y poner a votación (con voto secreto) las diferentes propuestas que se hagan de pasos que debe dar el país. También propongo poner punto final al envío de tropas vestidas de civil a dar golpes por la calle a los disidentes. Y los más de 300 que tenemos presos por discrepar hoy mismo debían regresar todos a sus hogares y después también sentarlos aquí entre nosotros a debatir los problemas del país''.

Dolorosa realidad: mañana no se puede esperar esa iniciativa personal de valor, honestidad, nacionalismo y buena voluntad nacional del presidente de la Asamblea Nacional. Y no sucederá porque sea un perfecto talibán. No lo hará porque en Cuba el miedo está abajo y arriba. Quizás suceda en la próxima convocatoria, cuando reciban una señal de Raúl Castro, que está convencido de la crisis del país, pero le es extremadamente difícil y duro en estos momentos con la baja médica de su hermano alimentar y asumir el rápido papel de principal crítico del inmovilismo nacional. A los hermanos se respetan y se quieren, con sus virtudes y defectos. Ahora, si pasado el tiempo prudencial se equivoca y decide ser un sucesor intransigente y continuista del candado nacional de su hermano, no pasa a la historia. Ese capítulo de Cuba sin libertad es completo de su hermano.

Raúl Castro sería trascendental para Cuba y alcanzaría simpatía y apoyo nacional si se convirtiera en un valiente facilitador de una evolución cubana. La decisión que tomará es una incógnita. Lamentablemente para Cuba, comenzó penosamente mal pidiendo un diálogo con los norteamericanos y no entre cubanos. Desde 1990 está pendiente el reto del llamado a un encuentro entre cubanos que hizo el primer grupo de disidencia cívica (Comité Cubano pro Derechos Humanos) a ellos y no a los norteamericanos, como hizo Raúl Castro. La respuesta del gobierno fue ejecutar salvajes actos oficiales de repudio. El que suscribe los sufrió, fue vejado y obligado a salir del país. Por Cuba debemos olvidar esas injurias y volver a emplazar al gobierno a buscar entre cubanos el mejor camino para el país. Hablemos entre cubanos de los problemas del país y después lo hacemos con extranjeros.

Hasta el día de hoy la intransigencia de las autoridades cubanas ha herido gravemente al país. En estos nueve meses Raúl Castro tiene una misión histórica: hunde más a Cuba o permite salvarla entre todos los cubanos.

 


Editoriales  + 
Opinion  + 
Colaboraciones  + 
Entrevistas  + 
Foros
Hemeroteca
Enlaces

Cuba Matinal - Spain, C. Alcala 99, 28009 Madrid, España. Tel: + 34 639 43 15 89
repliche orologi © Copyright 2006. All Rights Reserved. Contacto: cubamatinal@cubamatinal.com