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Juanes como pretexto


11-09-2009, Eloy A González.

Colaboración/ Un concierto controvertido

Cubamatinal/ Mucho se ha especulado en relación al anunciado y muy publicitado concierto por la Paz que conducirá el cantautor colombiano, Juanes en la Plaza de la Revolución, escenario infortunado de la mal llamada Revolución cubana.

“Cuando no se disfruta de la libertad, la única excusa del arte y su único derecho para existir es ponerse al servicio de ella. Todo es útil. Todo vale. Ningún esfuerzo es en vano cuando se defiende lo más sagrado: la libertad. Y no hay goce más grande que poner al menos un poco de luz en medio de la oscuridad. ¡Todo al fuego, hasta el arte!”   

José Martí

La polémica que casi de inmediato produjo el anuncio del laureado cantante, y que hasta el momento se mantiene en el centro de atención de los medios, ha ido en aumento a medida que pasan los días; tal es así que hasta hoy el tema del viaje de Juanes y sus acompañantes a La Habana es motivo de frecuente atención en los espacios de noticias  y de opinión en la Televisión, la Radio y los medios escritos.

La polémica  alcanza a todos los medios de difusión, los artistas, los políticos, y hasta el ciudadano de a pie. Todos sin excepción  se atreven a terciar en la porfía que ha ocupado la atención de la prensa en los últimos meses, y parece ser tema principal en toda esta parte del año, si es que no aparece otro asunto de más interés.

Juanes se ha propuesto hacer un Concierto en La Habana, según afirmar por la Paz, y se  hará acompañar de otros cantantes. Lo primero que encendió la discusión es un asunto de definición. Por la Paz es el motivo del Concierto, que no aceptaron ni pueden aceptar muchos cubanos de aquí y de allá. No se trata de cuanto consienta un cubano del Exilio, o del inxilio. Lo cierto es que esto de Paz  crea una confusión lógica. Definir Paz en un país con medio siglo de régimen totalitario es muy difícil y si esta definición pasa por considerar los términos de Justicia y Libertad, el asunto se hace más confuso para todos.

Esto es lo que le ha sucedido a Juanes, se ha enredado de tal manera que sus buenas intenciones, sí es que las hay, se han visto disminuidas por la insistencia de los críticos que ven que es imposible hablar de Paz si no se considera la Justicia que ha sido pisoteada en la Isla-cárcel y la ausencia de  Libertad que desde mucho ha sido anulada.

Pero Juanes y su Concierto por la Paz en La Habana es un buen pretexto; es eso: un pretexto que los cubanos no debemos desaprovechar.

No hay día que no me siente delante del televisor y el tema del Concierto en La Habana, Juanes, sus seguidores y sus detractores; no aparezcan en los noticiarios locales y nacionales. Los espacios dedicados a la farándula agotan el tema una y otra vez. Todos los días hay nuevos elementos que encienden aun más la polémica. En las entrevistas, las declaraciones del cantante y de sus seguidores demuestran escasez de miras y sus explicaciones contradictorias promueven aun más el intercambio de información y de ideas.
Juanes, en este embrollo se está desgastando día a día, y  los cantantes que le acompañarán a la Habana, igual. Han tenido que pagar un costo muy alto en lo que ha deterioro de la  imagen se refiere. Juanes ha reconocido que todo esto le ha afectado considerablemente.

Desde los días de Elián, los cubanos no habíamos tenido una oportunidad mejor de traer a la conciencia pública la tragedia que hemos vivido y aún vivimos y de la manera en que no hemos sido comprendidos. Hoy estamos en ventaja porque cada día se toca el tema de Cuba desde la perspectiva del Derecho y todo esto porque un artista conocido junto a otros que le secundan, han decidido ir a cantar a La Habana, en el mismo escenario que siempre ha usado el Sátrapa en sus prolongados discursos.

Me ha sorprendido que hasta el propio cantante, centro de la polémica, se haya atrevido a mencionar a las Damas de Blanco, mientras que  comentaristas en la Radio y la TV mencionan sin reservas la realidad de las violaciones a los derechos en Cuba, la justicia despreciada y la libertad que no puede presentarse en la plaza pública. Se habla de un pueblo que huye, que pierde la vida en el intento de alcanzar la libertad; se habla de jóvenes fusilados y de artistas convertidos en esbirros que escriben y firman cartas condenatorias.

El régimen de la Habana guarda silencio. Pero como dice un comentarista desde la Isla: “cuidado con el perro que muerde callao”. Conocemos de sus colmillos bien afilados, pero la realidad es que el asunto se les está escapando de las manos. Seguro que no esperaban una respuesta tan resuelta del exilio cubano. Les conviene guardar silencio para no deslucir el circo que habían preparado, o aceptado,  y que amenaza con caerse la carpa antes de empezar la función.

Solo algunos artistas cubanos, miembros del sicariato cultural del régimen se han atrevido a hacer alguno que otro comentario lo que ha resultado muy desacertado. Sus palabras le han echado leña al fuego, más vale que se callen. También algunos se han apoyado en el acto de unos pocos exiliados, que habiendo quemado una camisa negra y martillado alguno que otro disco, han sido criticados al extremo cuando solo buscaban inflamar aun más la discusión mediante algo tan sencillo como el derecho a protestar, algo que por lo demás los cubanos viviendo bajo un régimen de terror, no conocen.

Sí, Juanes es un pretexto y el tema cubano está en el centro de la atención de los medios; lo único que tenemos que hacer es aprovechar esta circunstancia y retomar la defensa y promoción de los derechos en Cuba, el clamor de libertad de nuestro pueblo y las ansias de justicia de la que carecemos.

Todo, desde el anuncio del concierto ha sido una buena oportunidad para mostrar la realidad en la que los cubanos vivimos desde hace más de medio siglo bajo una férrea Dictadura. Y el asunto del concierto ha traído a discusión asuntos tan dispares como el fusilamiento de tres jóvenes en La Habana, la promoción del Ron Havana Club y los viajes turísticos a la Isla. En todos los asuntos  hay por dónde cortar.
 
Desde hoy  y hasta la fecha del anunciado Concierto en La Habana, a celebrarse el próximo día 20 de septiembre, el asunto puede animarse aun más; pero su interés no va a disminuir. De manera que el Exilio no debe perder la oportunidad de trasmitir un mensaje categórico sobre la falta de derechos en la Isla y la improcedencia de hablar de Paz cuando no se vive en Libertad. Hay mucho que decir y hacer sin que sea necesario usar un lenguaje indecente y emplearnos en descalificaciones  y ataques a la honra y reputación de aquellos que han optado por ir a La Habana o apoyar el Concierto.

El enemigo del pueblo cubano es la Satrapía comunista no este o aquel artista, o este u otro Concierto. Utilicemos el argumento del anunciado Concierto para dar a conocer el drama que significa el vivir en un régimen totalitario y el escenario de carencias que concurren en Cuba, así como el significado político del lugar donde se hará el Concierto.

El régimen ha preparado el Concierto y se ha preparado para este. Tiene la experiencia de la Misa en ocasión de la visita del Papa Juan Pablo II. En aquella ocasión todo fue atado y bien atado, cualquier cabo suelto podía acarrearles consecuencias muy serias para el régimen y ellos lo sabían. Para aquel evento, como para este,  las personas que irán ya están seleccionadas; algún espacio quedará bien lejos del escenario para un público impredecible, que como en el caso de la Misa, cuando gritaron algo más que Libertad, los cercaron y los despacharon fuera de la Plaza de la Revolución en ambulancias de la Cruz Roja donde ya dentro recibieron su esperada paliza.
 
Pero el asunto puede que no les resulte tan fácil. En este evento la información corre con mucha rapidez. Las advertencias de la policía política, reclusión de los opositores en sus domicilios, prohibiciones de viajar a la capital y hasta arrestos preventivos pueden ser muy desfavorables para el régimen y de paso arruinarle la fiesta a Juanes y sus acompañantes. Debemos estar muy atentos a lo que pase.

Terminado el Concierto comenzara el balance. Las argumentaciones de los costos y los beneficios para los participantes. El reporte de los daños colaterales. Las opiniones de unos y otros.

No nos preocupemos. Juanes y el Concierto por la Paz es un buen pretexto y  los cubanos desde que se anunciara el evento estamos ganando; mientras que el régimen  se mantiene en desventaja y a la defensiva.
¿Qué va haber protestas en La Habana durante el Concierto?, No lo creo, aunque la posibilidad de que se “forme la gorda” no puede excluirse. De ser así es lo mejor que pudiera ocurrir: aguarle la fiesta. Sería muy bueno porque mantendría el tema del Concierto algunas semanas más en los medios.

Esperemos que el tema del Concierto de Juanes se mantenga en la atención de todos. En tanto, sigamos tratando el asunto que a los cubanos nos interesa: la pronta libertad de Cuba, el establecimiento de un Estado de derecho y la Paz esa que los cubanos precisamos, para que la familia cubana pueda reconciliarse.


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