cubamatinal.com| |
Cuba y su Realidad Social 23-05-2017

Portada
Noticias
Deportes
Breves
Video Blog
Cuba-Org.
Politicas
Reportajes
Actividades
Colaboraciones
Buscador
Cartas
Suscribase
   Enviar por Email
La Profesión Maldita
18-08-2006, Hugo Araña
Él, como un auténtico acróbata, y a lo mejor sin un público expectante que disfrute de su arte nada circense, optó por una de las profesiones que aparte de maldita, engendra también un poco de soledad.
Porque en la mayoría de los casos, él es un ser solitario que sortea el peligro, arriesga su pellejo y se adentra en lugares donde no es bien mirado, máxime en los momentos álgidos de una lucha, en que las balas buscan frenéticamente un cuerpo humano para llevarlos hacia la muerte.
Sucede en cualquier parte de nuestro Planeta. Allí se encuentran los que nos informan, nos detallan, nos pone en primera fila para presenciar lo mismo en fotos que en vídeos o en artículos, esos actos lejos de la paz y sí muy inmersos en una espantosa realidad.
Lo mismo sucede también cuando hacen acto de presencia en un proceso judicial, o realizan una entrevista a una personalidad polémica, ya sea política, social o cultural.
Claro, existen por sagrada vocación, los que prefieren conferir un valor más audaz a su labor y se lanzan a informar en medio de un bazucazo, o el tronar de un cañón. Este, nuestro colega, sin ser un actor invitado al macabro convite, le informa al ciudadano el derecho a saber lo que sucede en verdad, sin el afeite o maquillaje conque a veces presentan un conflicto. Ahí es donde radica la misión. Su sacerdocio.
Y también están los otros. Los que incomodan con sus artículos o comentarios. Los que no son bien vistos por magnates o jefes de grupos paramilitares, y hasta de políticos con corrupciones que le llegan hasta el cuello.
Esos, son eternos candidatos a ser secuestrados y después aparecer mutilados en la cuneta de un camino olvidado. O, que ni siquiera sus cuerpos nos devuelven para ofrecerle póstumo homenaje de velarlos, envueltos en la intensa sinfonía del dolor y llanto por la pérdida del compañero que hasta ayer compartió un cigarro o un trago de una bebida de dudosa elaboración, mientras reportaban lo que no debían reportar.
Raro no es el día que uno de ellos desaparezca. Raro no es que la venganza, rastrera al fin, descargue su furia y por qué no, su impotencia al descubrir sabe Dios de cuántas acciones adyectas.
América Latina, desgraciadamente posee el record de periodistas torturados, vejados, mutilados, muertos. Colombia y Méjico han establecido un macabro juego a ver quién mata más o desaparece para siempre y obtener el trofeo. Y que conste, Brazil no se queda muy bien parada tampoco. Aunque por allá, por la lejana Asia, este estigma está presente también.
Y un poco más atrás en cuanto al tiempo y lo que decimos como maldición, no podemos olvidar lo que les sucedieron a muchos periodistas con y en las dictaduras que asolaron a los países del cono sur americano. La lista hoy todavía yace incompleta. Parece que militarismo y periodismo no se llevan muy bien, por no vestir el mismo uniforme, o los mismos principios.
En la exuberante y empobrecida África, un hombre con una cámara en mano, equivale a ser violador de lo violado. Son mirados como enemigos, curiosos del barbarismo, antítesis de las pandillas y de la rivalidad de tribus más emparentadas con los animales salvajes de la selva que de la condición humana.
Y no podemos pasar por alto lo acontecido en Bosnia, Sarajevo, donde intentaron ¡y lograron! brindarle al mundo la necesaria información vetada por la mayoría de las fuerzas que se disputaban aldeas, ciudades y regiones con distintas religiones, en nombre de una democracia que hasta estos momentos está muy lejos de haberse conseguido, pese a todos los esfuerzos realizados, que por supuesto, contribuyeron a elevar el número de periodistas muertos.
Sin embargo, a veces no los eliminan físicamente. Los acosan. La fineza del método empleado contra ellos, los obliga a repatriarse a otras tierras ajenas a él, como sucedió en las exs Unión Soviética, Checoslovaquia y Polonia.
Y Cuba no podía quedar exenta de esta situación. Los encierran. Los juzgan. Los condenan en nombre de perturbar o violar la seguridad nacional, y los envían a lugares distantes. Lejos de sus hogares. Son catalogados de mercenarios aunque nunca he visto uno con ni siquiera un revólver en la mano. Digo, si un bolígrafo o una hoja de papel, ahora los han elevados a nivel de misiles o granadas.
Y cuando los sueltan bajo una extraña Licencia Extrapenal, los pocos que han soltado, son un descalabro físico. Ninguno salió como entró. Sus males llenan cualquier hoja clínica.
Y los que como ellos, en las calles todavía son candidatos al mismo infortunio. Por lo tanto, me atrevo a conceptuarlos como freelances. Son los que no les permitieron estudiar esa carrera por que no piensan como el régimen quiere que lo hagan.
Los que constantemente son citados a lúgubres oficinas a la hora menos pensada así tengan el problema que tengan. Y reciben, en una amenaza sutil, finísima, três charmant, el Acta de Peligrosidad Social (equivalente a cuatro años de encierro), si continúan dando a conocer al mundo exterior lo prohibido por el sistema. O mejor dicho, lo que no quieren que se conozca, aunque sea conocido por todos.
Y por supuesto, descarto al otro grupo o bando de periodistas. Los acomodados. Los cibernéticos. Los que no salen de sus oficinas refrigeradas a no ser para cubrir necesidades corporales. Los que por pertenecer a la nómina de un gran diario, por esto o por aquello, escriben lo que les orientan, lo que conviene.
Los pertenecientes “a la selecta sociedad que usan orejeras” y no les interesa si el hambre o el SIDA azota a una región o un país entero. Los que siempre huelen a colonia cara francesa...
Aunque es justo decirlo, no a pocos que se han rebelado, cuando penetran en los vericuetos de una verdad escondida en los gobiernos de sus países (la mayoría desarrollados), y pretenden denunciarlos, les espera la despedida dicha de forma sonriente, y tienen que marcharse y a lo mejor convertirse en escritores profesionales para relatar todo lo que han ocultado que les servirá para lograr un best seller, y escribir lo que en una ocasión el jefe de redacción, o el editor, o el mismo director, censuró.
Así está el periodismo a escala mundial. Jugándosela a diario. Y me voy con los que me motivan. Los que sudan la gota gorda por obtener una foto o un artículo que ponga al descubierto realidades que a veces nos pueden ser ajenas. Los que no les importa ser encerrados. Los que sienten que su misión cada día merece más nuestra atención y consideración. Pero sabe Dios, si por y como continúa este mundo, algún día, ese tsumani nada geográfico y sí muy cerebral, nos arrase sin consideración alguna y pasemos a ser sombras de una prehistoria cercana.

Editoriales  + 
Opinion  + 
Colaboraciones  + 
Entrevistas  + 
Foros
Hemeroteca
Enlaces

Cuba Matinal - Spain, C. Alcala 99, 28009 Madrid, España. Tel: + 34 639 43 15 89
repliche orologi © Copyright 2006. All Rights Reserved. Contacto: cubamatinal@cubamatinal.com