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Cuba y su Realidad Social 27-05-2017

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CUBA ENTRE LA CIBELES Y LA ESTATUA DE LA LIBERTAD.
20-11-2006, Adalberto Ranssell-Levis

Es irreverente el sistema jurídico cubano con relación a las normas internacionales de derechos que asisten al hombre en las auténticas democracias. A medida que se obliga a percibir y acatar el pensamiento del Partido y del Estado único sobre el ideal de todos, se produce una relación contraproducente en relación al fin con que se crean las leyes en una “genuina” democracia, pues la ley es el fundamento y el yelmo donde descansan y se protegen los derechos humanos, un axioma que no admite transgresiones.

La praxis en materia de derecho no sólo depende del estamento jurídico ya que la confirmación se da en el modo de emplear las reglas, descubriéndose el nivel de desarrollo de la democracia por el asistir efectivo y coherente entre la forma y el contenido o por la disonancia entre estos. El termómetro democrático verifica el nivel alcanzado a través de las instituciones sociales, el estado de la cultura judicial y el orden político, cotejando a su vez los parámetros macro sociales e individuales en el espacio geográfico del Estado y en relación con el resto de las normas jurídicas internacionales.

En Cuba se ha desmantelado progresivamente lo que a de proteger a una sociedad libre, para dejar al fin una vigorosa dictadura que confluye y construye un formalismo democrático. Mostrándose sin mucho ropaje la deshumanización del régimen judicial. El solipsismo del Estado a la hora de regular, controlar y legislar normas anula cualquier hecho positivo, pues allí donde se requiere que asistan oponentes democráticos como verificadores, sólo aparece la representación del Estado y el Partido único, algo que indudablemente inhibe la pluralidad de las fuerzas que debieran representar la diversidad de opiniones en el orden político, económico, jurídico y social. La “democratización” en Cuba se articula de manera arbitraria, debido a que el sistema socialista genéticamente está determinado a padecer estos males hasta su expiración.

"el estado cubano es un alquimista de espalda a la lógica"

Tras el buró se realizan las leyes a la medida y necesidad del Estado y de las metas que persiguen sus dirigentes políticos, encubriendo la realidad al pretender hacer creer que estas leyes responden a intereses y necesidades generales de la población. El Estado cubano es un alquimista de espalda a la lógica y a la ética jurídica más universal. El oro y el diamante legislativo en el laboratorio caribeño son transmutados en carbón y barro. Las normas que desde los panfletos oficiales deben regir a todos, son menospreciadas por los mismos hacedores, acentuando el insulto a ellas desde la cúpula dirigente hasta los estratos más profundos de la pirámide oficialista. Aquí cabe señalar uno de los últimos ejemplos en la praxis antidemocrática del régimen. El Proyecto Varela surge como necesidad y voluntad de una parte de la sociedad cubana, la que exigió cambios reales y efectivos, pero sin transgredir las normas constitucionales vigentes en aquel momento. La Constitución de Cuba consagraba espacio al cambio mediante la consulta popular.
El Movimiento Cristiano de Liberación dirigido por Oswaldo Paya asumió la tarea, proponiendo un referendo, la iniciativa tenía justificación legal en el articulo 88 en su inciso (g) el cual aclara que para proceder al análisis de las peticiones que manifiesta (el Proyecto) necesariamente debía estar respaldado por 10 000 firmas o más, de ciudadanos con derecho al voto. En un pequeño lapso de tiempo se consiguieron 11 020 rúbricas, a pesar de la psicología de terror que se le ha impuesto al pueblo en las más de 4 décadas de totalitarismo.

Las solicitudes fueron entregadas por los canales establecidos constitucionalmente. Los preceptos de la Constitución no respondieron a sus fines naturales, Fidel Castro dio una respuesta categórica a la iniciativa democrática, introduciendo reformas en la Constitución del 76, “declarando que el sistema político y social revolucionario decretado en la Carta Magna es irrevocable y que Cuba no volverá jamás al capitalismo”. El nada queda por decir, porque ya todo lo he dicho, es algo que tenían previsto –supongo- tanto Oswaldo como el resto de los firmantes. El no cabe duda porque no hay ambigüedad en la postura del oficialismo, ha dejado sin argumentos a todos los que se han empeñado y aún se esfuerzan socarronamente en hacer ver que se pueden lograr cambios a través de negociaciones con el régimen cubano.

Si la tesis del Proyecto Varela estuvo destinada al fracaso desde su génesis, teniendo por argumento para prever el saber que, las dictaduras son consecuentes solo consigo mismas y en esa lógica cabe vaticinar la respuesta de un dictador frente al desafío que presupuso el pensamiento de una nueva cultura democrática que además era una posibilidad contenida en su propia carta magna.

La victoria del régimen fue relativa como lo fue la derrota del Movimiento Democristiano de Liberación. Fidel ejerciendo su influencia totalitaria frente a los 559 diputadillos participantes en la sección extraordinaria del Parlamento, logro que fueran aprobadas unánimemente las nuevas reformas a la Constitución , para así invalidar definitivamente cualquier empeño democrático que pudiera quitarle parte del control que posee sobre todas las fuerzas y medios de la nación. La aceptación de los cambios deseados por el régimen en la Carta Magna mostraba al mundo la verdadera cara del socialismo isleño. Fidel tuvo que sacrificar la escasa credibilidad que tenía debido a su política democrática, la que ha sido objeto de críticas por una mayoría de instituciones y organismos internacionales de Derechos Humanos y por gran número de gobiernos. Tanto las instituciones, organismos internacionales y países reaccionaron contra la manifiesta postura anticonstitucional y la acentuación de una política autoritaria.

La solicitud de Consulta Popular en Referendo ha derivado en un descrédito para el gobierno ante el pueblo de Cuba y el mundo. El deseo de introducir en la Carta Magna algunos derechos y normas que en cualquier democracia verdadera debieran existir, deja en entredicho la situación de los derechos humanos en las islas. En la primera de las propuestas para reformar a la Constitución, descubrimos que se solicita la garantía para la libre asociación y para la libertad de palabras. Argumentando el texto que “nadie puede decir que defiende el bien común anulando el ejercicio de estos derechos…” La segunda propuesta pide la amnistía de los presos que no tienen causas por violencia y que han sido detenidos y encarcelados por defender los derechos del hombre o por tener y divulgar una opinión diferente a la oficial y, que debido a que no existen leyes que reconozcan y garanticen esos derechos están en prisión, por lo que deben abrir las cárceles y dar paso “a una nueva etapa para una comunidad que quiere superar todo lo negativo del pasado…” Esta petición por si sola evidencia las grandes limitaciones existentes en materia de derechos y libertades.

El que se pida reformas para evitar estos absurdos en el siglo de las comunicaciones y la informática es algo incompatible con el desarrollo alcanzado en las modernas democracias.

El tercer punto que aparece en el Proyecto Varela señala la necesidad y “el derecho de los cubanos a formar empresas. Es notoria la prohibición a los nacionales y no a los extranjeros para la creación de “empresas privadas tanto de propiedad individual como cooperativa...” es un pronunciado rasgo de apartheid. El cuarto tema reformador se refiere a la implantación de una nueva ley electoral, aunque más bien es un retoque a la ley vigente puesto que el elegir de otro modo a los Delegados y Diputados de la Asamblea municipal, provincial y nacional del Poder Popular no cambiaría la falta de poder práctico para los votados, ya que la Asamblea es un órgano consultivo, no rector, por lo que Fidel seguiría ostentando los cargos supremos; Presidente de la Republica , Comandante en Jefe, Jefe del Consejo de Estado y de Ministros y Primer Secretario del Partido Comunista u órgano dirigente de la sociedad cubana, además podría mantener sin ningún tipo de obstáculo bajo su férula la política de Estado, el poder ejecutivo, legislativo y administrativo de la nación. Sin equilibrio de poderes no hay democracia. La solicitada reforma electoral sigue excluyendo la participación en las elecciones de todos los cubanos que viven fuera de las islas. El Proyecto indudablemente responde a la necesidad de verter en los ojos de todos la realidad cubana y preanunciar algunos cambios que necesariamente se darán a la Constitución en una etapa de transito post Castro.


El prisma de los Partidos y Movimientos que piden cambios en Cuba lamentablemente siguen anclados en ideologías decimonónicas.
El prisma de los Partidos y Movimientos que piden cambios en Cuba lamentablemente siguen anclados en ideologías decimonónicas. La democracia a la que se debe aspirar en esta etapa de globalización de ningún modo puede corresponder a cánones arcaicos, desfasados e incongruentes con las ideas más desarrolladas y modernas del siglo XXI. La falta de proyectos para el futuro es el primer factor que le permite al gobierno solventar la situación sin grandes esfuerzos, manteniéndose en el poder no por su capacidad sino por la incapacidad de los adversarios.

Cuba vive temerosa y dolida de lo que padece y asustada del futuro. No podemos olvidar que el Caribe es el mismo mar que baña a Haití, a Jamaica y otras miserias innombrables. El isleño sabe que el capitalismo neoliberal con su modelo democrático por si solo no salva a los pueblos del ostracismo y la pobreza. Así que la alternativa frente a las penurias es la inopia. No hay propuestas ni dentro ni fuera de las islas que evidencien un futuro halagüeño. El Proyecto Varela es un mar de retóricas que sólo ha servido para que se perciba con mayor claridad la dictadura de Castro. Nuestra América plagada de miseria es un ejemplo que desilusiona y mengua la lucha de la sociedad cubana para el cambio, pues ven tan cierto un futuro miserable como la miseria del presente.

La realidad de Puerto Rico y de las Islas Canarias como ejemplos sirve para liberarnos del temor a existir sin alternativas y en una perpetua e involuntaria pobreza. Se dirá, porque así se piensa, que no es ética la anexión a los Estados Unidos o a España, que no se es coherente ni consecuente con nuestras luchas independentistas e irrespetuoso con los mártires y el apóstol de la patria e incluso para algunos “comunistas” con los postulados de Marx [ [1] 1] . Se objetara con muchos pasajes históricos y con el sí podemos porque hay capacidad humana y material para gobernarnos. Y no dudo que todas esas razones dañen la posibilidad de un futuro que nos separe de la pobreza económica y nos libere de un ulterior terreno de semiesclavos al servicio de inversionistas venidos de todos los rincones del planeta. Ya una mayoría de los países de la Europa del Este ven con agrado la desarticulación de sus fronteras para convivir como Estados asociados de la Unión Europea, esa anexión no a hecho menos polaco a los polacos, ni menos europeos a los portugueses, ni menos libres a más hombres. La asistencia medica y la educación gratuita para todos los ciudadanos es obligatoriedad de los Estados miembros. La independencia del siglo XXI no es la que pone o mantiene fronteras, es la que quita cercas y actúa como en un flujo y reflujo constante de culturas y economías al servicio de los hombres libres.

Porque además lógicamente es libre el que tiene salario decoroso, autonomía para viajar y conocer al mundo y va protegido por reglas o estamentos jurídicos que le definen y le defienden en la práctica más respetuosa de los derechos humanos que hasta hoy a conocido el hombre. La libertad no es colocar una bandera y remarcar una línea que te impida traspasarla casi por decreto, los recintos amurallados corresponden a ideas medievales y ya ni son prácticos, ni te hacen inmune al fuego enemigo, todo lo contrario, las torres y los muros son dianas enormes o reliquias que sólo sirven para recordar tiempos pasados.

Pensar y analizar la realidad contemporánea nos obliga ha ser consecuentes con ella. Nada permanece inamovible por lo que urge ajustar nuestros criterios a las nuevas circunstancias y actuar consecuentemente. El Nuevo Orden ha comenzado reuniendo zonas geográficas, las que se enfrentan en constante y creciente batalla por dominar la economía global. La primera disyuntiva que presenta “el nuevo proyecto histórico” esta enfocado a resolverse en el meandro donde confluyen sus puntos neurálgicos, es decir, entre la decisión de elegir por una de las dos alternativas del plan, la primera estaría enfocada a la elección o a la obligatoriedad de quedar fuera de los núcleos de poder o pertenecer a la avanzada del Estado-Nacional reunido con los Estados más desarrollados económica y tecnológicamente de la Región (Estado-regional) que viene ha ser el peldaño anterior al Estado-Global. Según comenta Heinz Dieterich en su “Teoría y Praxis del Nuevo Proyecto Histórico” “…el Estado de la sociedad global no sustituirá por mucho tiempo, a los estados nacionales, ni a los regionales, sino formará con ellos la superestructura política de las polis planetarias. Es indudable que el Estado nacional pierde poder frente al capital transnacional; sin embargo, no desaparecerá; entre otras razones, porque es el ente jurídico que representa a la nación ante la comunidad mundial en negociaciones y tratados internacionales. Esta representación se realiza mediante ficción jurídica-política de la identidad entre política gubernamental e “intereses nacionales” -en cuyo nombre actúan los gobiernos- son determinados en virtual exclusividad por las elites dominantes. Para acabar con esta usurpación de las facultades soberanas del pueblo y para democratizar el Estado global, deben someterse todos los arreglos internacionales importantes a referendos de las sociedades civiles particulares, para establecer la congruencia entre los verdaderos intereses nacionales y la realpolitik del Estado. Cosa que ahora mismo no es posible.

Las facultades que el Estado nacional inevitablemente perderá en este proceso objetivo de evolución, pasarán a ampliar los poderes de la superestructuras políticas regionales y del Estado global…” [2]

La resignación a esperar por las bondades que traerá la ulterior aldea planetaria no sería nuestro dilema si en un futuro cercano se decidiera correctamente. Cuba esta situada en la mejor posición para iniciarse en uno de los bloques que
pugnan por el poder económico y por el control de zonas importantes desde el punto de vista geográfico, estratégico-militar y económico. Quienes no rompan con el dogmatismo irán en la cordura del Quijote y sobre Rocinante prestos y con la adarga al brazo, seguros que estarían enarbolando su carga contra “gigantes”. Los países que queden al margen de los núcleos de poder seguirán por mucho tiempo siendo proveedores de materia prima y mano de obra barata. Europa vuelve a estar tentada y necesitada de sus antiguas colonias. Brasil a mediano plazo estará acoplada a la Comunidad europea o fundida al norte americano, quiero decir con esto que la unidad de los Estados no dependerá única y exclusivamente de factores geográficos, el common wealth es una realidad con resultados excelentes que traerá otras realidades muy similares buscadas y concebidas desde los diferentes centros de poder.

España a duras penas puede ocultar su interés por reposicionarse en Cuba y Europa voluntariosa le anima en el empeño. Desde el punto de vista geográfico su posición es inmejorable, situada en la boca del golfo de México, con un clima bondadoso y un entorno ecológico irrepetible, esas condiciones naturales hacen de ella una codiciada zona para el turismo, además daría cobertura logística para operaciones militares europeas en el Caribe, Centro y Sudamérica. Su grandes reservas de níquel, su gran capacidad para obtener, fabricar y exportar el mejor tabaco del mundo, sumando a esto, existe en las islas una cultura agrícola azucarera que le permitiría sin grandes esfuerzos seguir siendo el primer productor y exportador mundial del mejor azúcar de caña. Cuenta asimismo con la población de mayor nivel profesional y cultural de toda Latinoamérica, incluso, si se afirmara que en ese sentido presenta mayor potencial que muchos países del primer mundo no se estarían exagerando. España pudiera competir con los Estados Unidos como hace un siglo, aunque esta vez la batalla de ningún modo se decidiría en un enfrentamiento armado entre peninsulares, cubanos y norteamericanos. Aquí cabrían las propuestas, las negociaciones, el sopesar los intereses de todas las partes, las ventajas y desventajas en el orden social, político y económico que estarían en juego tanto para Europa, Norteamérica y Cuba.

-Lo que viene no guarda relación con el estatuto de Antonio Maura- La opción por el viejo continente pudiera darle a Cuba un establecimiento dentro de la Unión como un Estado Independiente Europeo de ultramar, con tutelaje directo de España, tomando en cuenta el aporte de ésta a las islas en el concepto etno-cultural con tilde en lo religioso y lingüístico. Sin soslayar el origen común, pues aproximadamente el 70% de la población cubana actual tiene un abuelo o un bisabuelo español. España es el mayor inversor en Cuba en estos momentos, sobresaliendo su presencia en el sector turístico y la banca. Desde el punto de vista histórico sabemos que en la etapa colonial los partidos Autonomista y Reformista gozaron de gran apoyo por parte de cubanos y españoles residentes en las islas, hallamos no poca presencia de insurrectos peninsulares, sobre todo canarios, muchos de ellos alcanzaron cargos importantísimos entre los militares que defendían la causa de la independencia, nombres como los de el general Jacinto Hernández, el mayor general Manuel Suárez Delgado, el general de división Matías Vega Alemán son algunos de aquellos que aportan a la historia una compleja relación entre Cuba y España. No se puede olvidar que la figura más relevante de las letras y del pensamiento cubano en todos los tiempos, el apóstol de la independencia José Martí era hijo de un valenciano y de una canaria.

Entre los años 1720 y 1723 protagonizaron actos de rebeldía contra las autoridades españolas, los canarios vegueros, 12 isleños fueron ahorcados en la Calle Jesús del Monte en la Habana. Es ilustrativo que la primera obra literaria cubana “Espejo de Paciencia” fue escrita por Silvestre de Balboa, un Español. Son queridos y admirados en Cuba y España hombres de la talla de Bartolomé de las Casas, Francisco de Vitoria, Domingo Soto y el capitán español Federico Capdevila, el que protestó enérgicamente contra el fusilamiento de los estudiantes de medicina y contra los voluntarios cubanos que propiciaron y exigieron el crimen. Además la constante emigración peninsular a Cuba ha dejado cifras que por si sola hablan. Por ejemplo en los dos últimos siglos y específicamente entre los años 1868 y 1898, 465.000 civiles y 535.000 militares desembarcaron en las islas, de ellos decidieron no regresar a España 700.000.

Así también desde 1902 hasta 1916, 400.000 españoles llegaron, trabajaron y vivieron en las islas; continuando el flujo de emigrantes peninsulares y canarios de manera ininterrumpida y creciente, baste saber que desde 1936 hasta 1959 otros cientos buscaron refugio en la nación caribeña. En la actualidad residen 60.000 insulares en la península. Nunca España y Cuba han estado separadas, pues ni la guerra que proclamó el apóstol de la independencia José Martí sería una guerra de odio, guerra, no contra el pueblo español, -decía- sino contra el régimen colonial. Nada ha podido romper los lazos que han unido a estos pueblos a lo largo de cinco siglos. Es más fuerte el amor de Cuba por España y de España por Cuba que todas las cercas que impusieron por torpeza la corona y armados hombrecillos.


Para que se articule un movimiento realista a favor de la construcción de un Estado Independiente Europeo de ultramar en Cuba y bajo tutelaje español, será necesario que los cubanos consientan y deseen esta unión y “cuenten con el apoyo de la comunidad internacional, más concretamente de la Unión Europea y Latinoamérica, entre ambas España que no puede perder a Cuba por segunda vez”. [3]
Por otro lado la anexión a los Estados Unidos tiene profundas raíces históricas, algunos mártires, nombres y símbolos patrios muy connotativos para los cubanos. La falta de una estrategia adecuada de la metrópolis española con relación a las islas, provocó un desfase irrevocable entre la burguesía criolla y los intereses de la Metrópolis.

La decisión de controlar la explotación económica y el mercado por parte de representantes españoles y en detrimento de los acaudalados criollos, fue el germen que dio pie a una mentalidad de cambio. Con la nueva estrategia de España para la Habana en 1834 se articulan varias alternativas criollas resumidas en los nacientes partidos políticos, entre los que se encontraba y sobresalía el Partido Anexionista. El simbólico desplazamiento a que se vieron forzados los criollos en el mismo acto de presentación del capitán general Miguel Tacón pronosticó la difícil comunión entre la aristocracia isleña y la dirección española. En la recepción de bienvenida al militar los criollos fueron conminados a ocupar estrados menos importantes que los comerciantes peninsulares. Posteriormente y con indudable falta de tacto político Tacón prohíbe que los isleños sean representantes de Cuba en las Cortes, además decretó no aplicar a las islas
la Constitución española de 1836. El ex diputado criollo a las Cortes José Antonio Saco lanza en su advertencia a España a modo de respuesta en su “Paralelo entre la Isla de Cuba y algunas Colonias Inglesas” impreso donde exige que se instalen formas económicas, políticas y mercantiles semejantes a las del sistema neocolonial ingles o de lo contrario se buscaría la anexión a los Estados Unidos. Uno de los pensadores cubanos insignes, Félix Várela, describe muy a la medida la realidad política e ilustra claramente los verdaderos motivos que afanaban a los hombre en el complejo período colonial.


El Padre Várela comprendió que los auténticos intereses de la burguesía esclavista aglutinada ora en el Partido Autonomista, ora en el Partido Reformista, ora en el Separatista, ora en el Anexionista y en todo lo que les permitiera mantener sus privilegios de clases. Entre las páginas del periódico “El Habanero” [4] Várela expone; “en las mutaciones políticas se observa que los hombres mudan de conducta porque mudan sus intereses. Es preciso no perder de vista que en la isla de Cuba no hay opinión política, no hay otra opinión que la mercantil. En los muelles y almacenes se resuelven todas las cuestiones de Estado…” [5] La pretensión de la burguesía insular de anexar a Cuba acrecentó el deseo de los gobiernos Americanos que veían con agrado la posibilidad de sumarla a su territorio, también era pretendida por Inglaterra, Francia y las incipientes naciones de México y Colombia. La excelente posición geográfica de la Antilla Mayor y su indudable capital, “hacían que Cuba ya no fuera una colonia en el sentido económico, el azúcar y el café habían generado un volumen de exportaciones superior al de España. Y éste desarrollo económico no se debía a la inversión de capital colonial ni dependía de transporte ni de industria procesadora española”. [6] La dependencia económica que llegó a tener España de Cuba forzó a la metrópolis a gravar fiscalmente sobre casi todas las rentas que producían las islas. La estrangulación económica y la inmovilidad de comercio que sometía España a Cuba volvieron a generar tensiones, previéndose dos posibilidades a mediano o corto plazo, la explosión armada independentista o la anexión a la Unión Americana.


Las ideas anexionistas incumbieron a los distintos gobiernos Norteamericanos y a un buen sector de la población criolla. Por lo que la poderosa burguesía cubana ofreció el capital necesario a los Estados Unidos para facilitar que estos compraran las islas de Cuba a España, sin soslayar el empleo de otras tácticas más directas y crueles como fueron los distintos desembarcos armados que se producían con el fin de arrebatarles por medio de la fuerza una de las dos últimas posiciones que conservaba la Corona en el Caribe. En ese afán nacieron la bandera y el escudo que posee actualmente Cuba, los que simbolizaban la anexión de las islas a los Estados Unidos, originalmente en un lateral del escudo aparecía situada la bandera norteamericana y en el otro la bandera con la estrella solitaria, estrella que encarnaba el ideal de pertenecer a la constelación de la insignia nacional de Lincoln. Entre una larga lista de héroes y mártires que lucharon por el ideario anexionista aparecen nombres de la talla de Cisneros Betancourt y Narciso López.

El dinero criollo junto a grandes intereses económicos y anexionistas da por el trasero a Tacón que se ve obligado a abandonar las islas, mermando el nerviosismo de unos y otros grupos en pugna. Sin embargo mientras por un lado no cejaban las intenciones de pertenecer a la Unión de Estados Americanos, por otro maduraba la idea independentista. Ciertamente la no incorporación de Cuba a Norteamérica se debió a tres factores fundamentales; el primero y sin duda se produjo por razones internas de la Unión, ya que el peso de la política exterior de las ex colonias británicas era llevado por el norte industrial frente al sur esclavista, y la incorporación de un nuevo Estado esclavista a los Estados Unidos fortalecería a los del sur. El segundo factor lo supuso Inglaterra y Francia que oteaban recelosas y no se concebían dispuestas a permitirle a los Estados Unidos que se anexara a Cuba. Por su parte la Unión comprendía perfectamente que aún no habían madurado las condiciones. Por último España necesitaba desesperadamente el dinero que salía de las islas, además tenía la quimera de restablecerse en América, esto hacia que considerara a Cuba como bastión esencial para ese fin.


La guerra de 1868 fue una guerra civil entre el Oriente y el resto de la isla grande debido a que los hacendados cubanos del centro y occidente, financiaron la campaña militar de la metrópolis en Cuba. Otros querían asegurar sus negocios anexando las islas a los Estados del Norte, mezclando sus fortunas en la suma de cien millones de dólares que ofrecían los americanos para ese fin, los adinerados Aldama, Terry, Izuaga y Brunet junto a otros hicieron o propiciaron el crecimiento de sus finanzas a costa de la guerra hispano-cubana como bien señala José Mar í a González en su exposición “Cuba, Independencia y Revolución”. El trapicheo entre cubanos y americanos dejo grandes dividendo a éstos, vendían armas para independentistas y para los españoles, al mismo tiempo posicionaban rentables negocios en Cuba. De todos modos las tres guerras; la de 68, la Chiquita y la del 95 fueron encarnizadas, dejando una economía destrozada y un ablandamiento progresivo de la tozudez de España con relación al capital extranjero, sobre todo el ingle é s y el Americano. Por ejemplo, en las dos últimas décadas del siglo decimonónico el comercio azucarero vendía casi exclusivamente al trust de Nueva York. Sobre el agotamiento de las arcas tanto de españoles como de criollos se asentó el capital financiero norteamericano. El “imperio español” terminaba firmando vergonzosos contratos comerciales con Estados Unidos, ello permitió al cíclope del norte anexarse económicamente a las islas. En el año “1890 Cuba dependía en un 95% de sus exportaciones y en un 90% de sus importaciones de los mercados norteamericanos”. [7]

La anexión política la propició el accidente del Maine. Lo que siguió vino con extravíos y aciertos, Cuba a pesar de todo llegó ha ser uno de los países más prósperos, Estados Unidos destinaba tanto capital para las islas que prácticamente superaba al que disponía para el resto de América Latina. La democracia careció de colores fuertes en toda la etapa capitalista. Las islas no llegaron a hacer tuteladas y defendidas como un Estado de Norteamérica, los cubanos carecían de libertad política y económica, pues los Yanquis mandaban a medias y los cubanos decidían sólo la mitad. No obstante han existido y existen otras opiniones como la definición de la República capitalista que Fidel Castro vio y dio a conocer en su alegato de autodefensa “La Historia me Absolverá” por el asalto al cuartel Moncada en el año 1953, en aquel momento expreso: “Había una vez una República. Tenía su Constitución, sus leyes, sus libertades; Presidente, Congreso, Tribunales; Todo el mundo podía reunirse, hablar y escribir con entera libertad. El gobierno no satisfacía al pueblo, pero el pueblo podía cambiarlo… Existía una opinión pública respetada y acatada y todos los problemas de interés colectivo eran discutidos libremente. Había partidos políticos, horas doctrinales, de la radio, programas polémicos de televisión actos públicos y el pueblo palpitaba de entusiasmo”. Ya es conocido que ninguna de la enunciaciones de aquella realidad han sobrevivido en su gobierno.

La conclusión de la República capitalista el 1º de enero de 1959 y el nacimiento en Cuba de la primera revolución socialista del continente Americano, ha prolongado el andar tortuoso por un largo camino, casi siempre preñado de desencuentros con los vecinos por causas ideológicas irreconciliables e intereses económicos, políticos y de bloques. Durante los más de 47 años de totalitarismo el cubano mira cada vez con mayor prisa y con ojos esperanzados un refugio a 90 millas o ha colocado aquende la frontera las armas, desafiando al “Norte brutal y revuelto” sin dejar de mirar tristemente.

Los Estados Unidos más cercanos geográficamente a Cuba y con una estrategia de aproximación y previsión mucho más longeva y ajustada a los intereses mayoritarios de los cubanos residentes, tanto en el territorio continental como en las islas. La bondadosa e interesada política de Washington hacia los isleños marca diferencia a la vista de todos, siendo muchísimo más coherente y respetuosa con los cubanos. Desde Estados Unidos llegan a la mayor de las antillas entre 800 y 1000 millones de dólares por concepto de remesa familiar, la política de inmigración norteamericana se distingue por el favoritismo hacía los cubanos, beneficiándose estos con leyes y privilegios exclusivos. Sobresale la ley de Ajuste Cubano, la que permite a todo isleño que llegue a su territorio legalizarse de inmediato. La Casa Blanca otorga cada año a los residentes en el archipiélago 10 000 permisos a núcleos de familias para vivir de manera permanente en EU.

Además de una muy significativa cantidad de asilos políticos a los perseguidos por el régimen de Fidel. La comunidad cubana en Estados Unidos tiene una influencia puntual en la democracia, debido a la gran cantidad de ellos con derecho al voto y por la presencia de estos en las fuerzas vivas de la nación. Ahora mismo los representantes políticos del gobierno estadounidense cuentan con dos senadores y varios congresistas de origen cubano.

Contrariamente los gobiernos de la Moncloa no han tenido ni la seriedad, ni la responsabilidad, ni la solidaridad frente a los argumentos y pruebas de persecución y hostigamiento que muchos cubanos han traído en su empeño de recibir asilo político o permanecer en territorio peninsular. Como ejemplo baste decir que de 2332 que entraron en el año 2001, sólo fueron admitidos a tramites de asilo 189 personas, 12 fueron devueltos a Cuba y 2143 solicitudes fueron denegadas, más a estos se les permitió residir temporalmente en suelo ibérico pues según las autoridades se conocía que el 95% de los cubanos estaban tomando a España como puente para viajar a Estados Unidos. Y aquí cabe la pregunta; ¿qué más podían hacer?, si a la par el representante del ACNUR en España el señor Carlos Baggio consideró que sólo el 2% de los cubanos tenían motivos suficientes para recibir asilo. El Sr. Baggio con el consentimiento del gobierno español decidió ignorar los informes de organizaciones internacionales como Naciones Unidas que evaluaban de lamentable la situación de los Derechos Humanos en Cuba.

Durante la etapa del gobierno de Aznar se realizan huelgas de hambre como la que protagonizó el Director de la Sociedad de Ayuda a los Cubanos y Presidente de la Unión de Cubanos en Europa Sr. Luís A. Pita Santo donde señalaba entre otras cosas que (los gobiernos de España contribuyen a alargar el sufrimiento del pueblo cubano) [8] “consintiéndole a Castro durante años que no pague la más mínima cantidad de su deuda con España, que ya sumaba en el año 2001una alta cifra y, sin contar los 808 millones de Euros que se donaron a Cuba para el desarrollo. De ellos 643 millones por transacciones comerciales y 165 millones por prestamos concedidos por calidad de “Fondos de Ayuda al Desarrollo”. Mientras la cooperación no reembolsable alcanzó en el mismo año los 6 millones de Euros, la mitad aportada por la Agencia Europea de Cooperación Internacional (AECI) y el resto por las Comunidades Autónomas. Las inversiones españolas crecieron a medida que se retiraban otros países, pues la represión en Cuba ha llegado a tener matices dramáticos, sobre todo con el hundimiento del “Remolcador –marítimo- 13 de Marzo” donde perecieron decenas de niños y personas de otras edades. A partir de ese año (1994) fue la ascensión del capital peninsular en las islas, desplazando a Canadá y a México que ocupaban los primeros puestos. Las inversiones y los negocios con la Habana son vistos por una mayoría de cubanos como una coparticipación de extranjeros con el régimen de apartheid que existe en las islas, sobresaliendo en ese aspecto tan negativo España.

El cambio de gobierno el 14-M de 2004 no ha enseñado una actitud nueva frente al problema de Cuba, sólo ha decorado la fachada con lentejuelas y ademanes formales, otorgándole asilo a algún cubanito que ha ido llorando a
la Comisión de Madrid y pretendiendo además con el canje de Raúl Rivero, Oscar Espinosa Chape y los cuatro o cinco rehenes “liberados” que aquí se entienda que se ha producido una Gran Victoria de la diplomacia española, cuando en verdad ha sido el óbito de la honestidad y los escrúpulos, el bautismo de lo insano y la evidencia de la debilidad de España, al hacer no sé porque razones, semejantes concesiones de principios frente a la Habana. España se ha visto condicionada a cumplir con las exigencias de Fidel, quien ha forzado reestablecer y a expresar que hará esfuerzos con el fin de acercar la Comunidad Europea a Cuba, además de darle a las islas la prerrogativa de decidir quien puede o no entrar en la sede Diplomática de Madrid en la ínsula. ¿Qué victoria? Una victoria, No. Cuando menos ha sido una aniquilación ética del gobierno de Zapatero y un insulto y una canallada contra el pueblo cubano y contra el pueblo español.

Nada es color de rosa, ni todo es en blanco o negro, ni nada es muy bueno, ni hay entidad tan mala que no tenga arreglo, pero hay cosas que son mejores y a esas son a la que debemos aspirar. “La razón no puede detenerse en el hecho de que algunos individuos hayan sido ofendidos; los objetivos particulares se pierden en lo general.” [9] Los cubanos todos deben estar preparados y bien atentos porque el futuro de Cuba se decide mañana. La nueva realidad pugna con fuerza contra muchas costumbres. Dejarse llevar por la inercia, buscando reivindicaciones patrióticas, ya no tiene sentido.

¿Por qué no es razonable entregarse a la “independencia” de bandera y cerca nacional?

No es razonable entregarse a la “independencia” de bandera y cerca nacional, ni al servilismo y al tutelaje foráneo de modo ingenuo, ni de ningún modo que no nos de los mismos derechos y oportunidades de quien nos pide en matrimonio o a quien le pedimos el si. Si en la Unión de Norteamérica, pues con todos los derechos, libertades y garantías que tienen los hombres de Estados Unidos. Si con España y en la Comunidad Europea, que sea pues con la Constitución Europea dándonos todos los derechos que otorga a los hombres de Europa. “Todos son nuevos derechos. Pero ¿qué pasa? El cuerpo del derecho se resiste, no sabe incorporarlos, los mantiene en la exclusión, en la violenta exclusión. El asunto no es incluir los derechos nuevos sino cambiar las estructuras de derecho para que los nuevos derechos tengan lugar, pero en una casa ampliada y no en una casa con un nuevo inquilino en el mismo espacio. No es exclusión-inclusión, sino un nuevo sistema donde ahora tengan lugar los excluidos.” [10] Cuba es la excluida, el problema es Cuba, España o Estados Unidos, la solución.

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[1] [1] Engels y Marx festejan el triunfo de los Estados Unidos sobre México en 1847… En América =dice= Engels hemos presenciado la conquista de México, la que nos ha complacido. Constituye un progreso, también que un país ocupado hasta el presente exclusivamente de sí mismo, desgarrado por perpetuas guerras civiles e impedido a todo desarrollo (…) que un país semejante sea lanzado por la violencia al movimiento histórico. En un interés de su propio desarrollo que México estará en un futuro bajo la tutela de los Estados Unidos… ¿Acaso es una desgracia que la magnifica California halla sido arrancada a los holgazanes mexicanos… Todo lo contrario, esas pequeñas naciones impotente debieran estar reconocidas a quienes, siguiendo necesidades históricas, las agregan a un gran imperio y les permite participar en el mundo que de él a de surgir. Abandonadas a sí mismas hubieran quedado fuera de tal futuro… Carlos Marx y Federico Engels: Materiales para la Historia de América Latina, Cuadernos de Pasado y Presente, Siglo XXI Editores, Argentina, p. 181. Con comentario en el Libro “Discurso desde la Marginación y la Barbarie ” Leopoldo Zea. Instituto Cubano del Libro, La Habana. Centro de Estudio Universidad del Valle, Cali 1995, p 214.
[2] Dieterich Heinz; Fin del Capitalismo Global, El nuevo Proyecto Histórico. P156 Editorial Ciencias Sociales,
La Habana , Cuba 1999
[3] González Ochoa José M.ª; Cuba Colonización, Independencia, Revolución. P91, Editora ACENTO EDITORIAL. Madrid, septiembre de 1998.

[4] Periódico fundado por Félix Várela durante su exilio en Estados Unidos.

[5] Torres Cueva Eduardo: Félix Várela Origen de la Ciencia y la Con-ciencia Cubana. Editora Ciencias Sociales, La Habana 1997. Nota interesante, Guerra Ramiro; El Camino de la Independencia. p59. Editora Ciencias Sociales, La habana, 1974.
[6] González Ochoa José M.ª; Cuba, Colonización, Independencia, Revolución. p27
[7] González Ochoa José M.ª; Cuba, Colonización, Independencia, Revolución. P 41
[8] D` Rivera Paquito: Carta abierta al Sr. Teddy Bautista Presidente de la Sociedad General de Autores en España.
[9] Hegel, Vorlesungen…, op. Cita., pág. 32
[10] Dussel Enrique; El reto actual de la ética: detener el proceso destructivo de la vida. Ensayo del libro Fin del Capitalismo Global, El Nuevo proyecto Histórico. p206. Editora Ciencias Sociales. La Habana 1999.
Agradecimiento por la colaboración en la ilustración del articulo a los compatriotas de la Pág. Web NUEVA ACCIÓN dirigida por Aldo Rosado-Tuero


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